lunes, 8 de febrero de 2010

¿Qué puedo decir?

Este blog ha tenido parones en anteriores ocasiones, y a veces incluso bastante largos, aunque ahora hacía mucho tiempo que llevaba un ritmo bastante regular y entusiasta, y nada (me) hacía presagiar que el flujo se cortaría de manera brusca (justamente en el mes de diciembre es cuando más escribí desde que empecé). Por eso me veo en la necesidad por primera vez de hacer de esto “un parón oficial”, porque se me hace extraño ver que no ha habido ningún escrito durante el mes pasado y sospechar que no lo habrá durante éste –aunque no se sabe nunca. A veces, la vida se desorganiza de repente y debes centrarte en sobrevivir primero y atender a lo que urge en detrimiento de lo que te apasiona; y de nada tengo más ganas que de encontrar de nuevo una relativa estabilidad que vuelva a abrirme los sentidos para escribir en este rincón; pero ahora simplemente no puedo.

En mente, para cuando todo vuelva a su cauce, un proyecto en forma de ramificación de este blog: la creación de un espacio que albergue escaneos elegidos de míticos artículos, entrevistas y reseñas de revistas como Rockdelux, Factory o Spiral, de las que he aumentado recientemente mi colección encontrando varios números que me faltaban de la esplendorosa época 1990-1997; y compartirlos me apetece mucho. Como idea futura queda.

Mientras tanto, con la ilusión de haber visto hace dos días el comentario que me ha dejado Pepe, batería de El Regalo de Silvia, entusiasmado con el artículo retrospectivo que hice sobre ellos hace ya año y medio, Lisa Germano con OP8 (“Cracklin’ Water”) y Nina Nastasia (“Treehouse Song”) me hacen llorar y me hacen compañía.

Hasta pronto.


* ilustración: Raymond Pettibon