domingo, 17 de julio de 2011

Minutos: Echobelly - 'Atom' (1996)



Fue una noche hace cinco años. En un minuto, aún con el miedo de un débil que siempre quiere dar la enésima oportunidad, percibí en mí el valor necesario para dar por zanjada una de esas relaciones viciadas y abusivas que aún resultan más escalofriantes cuando se conoce el ilimitado nivel de permisión del sujeto pasivo. No era (ya) ni una relación sentimental, hacía un año que no; solo una absurda prórroga bajo el esquelético código de 'amistad'. Yo seguía teniendo una insana y desesperada intención de agradar y conmover; y por el otro lado, cuanto más leal y servicial actuaba yo, más se acentuaba la intención de castigo y humillación. Era, como decía, absurdo, y a pesar de lo dañino de todo el conjunto, yo era absolutamente adicto a la situación.
No voy a mentir: hizo falta que se me cruzara alguien nuevo para ser capaz de tomar la determinación de acabar con todo aquello, no porque ya tuviera algo a lo que aferrarme y en lo que apalancarme, sino porque me hizo ver que había cosas frescas ahí fuera y gente por descubrir a la que probablemente no tendría que mendigar afecto, algo que no podía ver por mí mismo y que no empecé a creerme hasta un tiempo después.

Esos días estaba escuchando a Echobelly, un grupo surgido en los días de gloria del brit-pop del que renegué una buena temporada porque era la imagen de esos descubrimientos que hacías de adolescente y de los que te enamorabas como si fueran realmente especiales, pero luego pasaba el tiempo y, conociendo mucha más música (incluyendo sus influencias), te dabas cuenta de que eran bastante intrascendentales. Lo que pasa es que llegando a un estado de madurez (esto es: pasado aún más tiempo), los prejuicios se caen como la piel seca y si te apetece escuchar a Echobelly aunque no fuera un grupo muy novedoso, lo haces y no le das más vueltas. Así les recuperé ese verano de 2006 y extrañamente siempre lo hago de manera natural cuando se acerca el mes de julio.

Si bien la banda liderada por Sonya-Aurora Madan es recordada a grandes rasgos por el pop melódico y guitarrero de sus singles (mencionaremos una vez más a Morrissey y a Debbie Harry, siempre tan recurrentes para situarnos), 'Atom' es una canción que pertenece a la otra faceta del grupo, la que atraviesa campos de humedad otoñal con sonoridades acústicas. Fue uno de los tres temas inéditos que incluyeron en Dark Therapy, el último single extraído de su segundo disco, y sin esfuerzo roba el protagonismo al resto -perdido en el muro de guitarras habitual; aquí trabajan por primera vez con piano y chelo- al tiempo que se alza también como una fluída cumbre en su discografía.

Esta canción, que ya había escuchado cincuenta veces en una cinta de cassette en la que había grabado su concierto en Benicàssim de 1997, adquirió una nueva dimensión para mí en ese momento de debate entre tristeza por lo que irremediablemente debía irse y la firmeza de seguir por otro lado. La letra de Madan viste de largo la rapidez del paso del tiempo y la necesidad de no quedarse anclado, la nostalgia por las vivencias memorables y la autoconfianza para iniciar un nuevo periodo; unas pocas estrofas sencillas y de preciosa lírica en el suave balancín de su voz:

"las memorias se hinchan, los minutos se desvanecen
las horas pasan y las décadas fallan
no quiero morirme

y la vida es como arena desleal
escurriéndose por mi mano abierta

no sé dónde me he caído
no sé dónde me he caído
solo un camino por el que seguir:
no te echaré de menos"

Desde entonces, es una canción que me conmueve y que se dispara en mi cerebro de manera espontánea la mayoría de veces que en mi vida se da una situación de cambio, pérdida o bienvenida novedad. Podríamos decir que ahora mismo estaría dividido entre todas esas opciones (diablos, ¿no lo estamos siempre?), pero también hay que tener en cuenta que es julio y en julio siempre escucho a Echobelly.


'Atom' apareció en el single Dark Therapy, publicado en febrero de 1996. Posteriormente también apareció en el recopilatorio I Can't Imagine the World Without Me (2001).

Para escuchar en Spotify