martes, 30 de agosto de 2011

Momentum: Suzanne Vega & Mitchell Froom (1992-1998)


"Conocí a Mitchell en diciembre de 1991, cuando estaba haciendo audiciones para encontrar al productor de mi próximo álbum. (...) Ambos tenemos fuertes paisajes internos. El suyo es muy vívido, como un acuario en el que navegan todas esas ideas musicales. Está ahí metido, embobado por colores brillantes y hermosos. Mitchell es un reto y un poco como un rompecabezas para mí".
(Suzanne Vega)

"Antes de conocer a Suzanne, me envió una cinta que había grabado con una banda. Yo tenía otras ideas sobre su música, así que tuvimos una llamada de teléfono bastante confrontacional para empezar. (...) Puede decir que mi paisaje es un acuario, pero una vez lo describió como un nido de ratas. Ella es agua mucho más profunda de lo que yo soy. Hay partes de su carácter que conozco y otras que siguen siendo un misterio. Es muy compleja".
(Mitchell Froom,


El mundo del arte -no solo en la disciplina musical- está plagado de parejas que, únicamente cuando han trabajado unidas, han firmado las creaciones más inspiradas de sus trayectorias. A veces sucede: por casualidad, te encuentras con alguien que te empuja a un estado de lucidez e ingenio que desconocías. Quizás sea porque haces una interpretación de lo que esa persona querría ver, oír o leer y su esencia ensucia lo que tú escupes; quizás sea que te sientes su extraño cómplice y te despojas de todo retraimiento que te haya podido cortar hasta entonces al manifestar una idea. La electricidad y la excitación brotan de manera natural y desconocida.

Suzanne Vega podía haberse acomodado en el éxito desmesurado de 'Luka', el single que la puso al frente del resurgimiento de los cantautores con raíces folk en 1987, pero reaccionó de manera opuesta. Desapareció una temporada en la que estudió de qué manera podía llevar un paso más allá el revestimiento de su música en el estudio, algo que se alejara de las caducas producciones de sus dos primeros trabajos -el homónimo de 1985 y el exitoso Solitude Standing-, mancillados por la frialdad de los teclados y esos ecos de músicos de sesión de los ochenta. El primer intento, Days of Open Hand (1990), se quedó a medias: el riesgo por parte de Suzanne en la composición queda patente en temas como 'Those Whole Girls (Run in Grace)' o esa 'Fifty-Fifty Chance' arreglada por Phillip Glass, pero aunque consiguió crear unas atmósferas nada obvias y más cálidas, el sonido del productor Anton Sanko seguía dejando el cancionero en dos dimensiones. Mitchell Froom no solo corregiría eso, sino que reimaginaría por completo el envoltorio de la música de Suzanne.

Me interesé enseguida por el trabajo de Froom como productor y teclista cuando supe de su involucración (junto a su inseparable Tchad Blake) en el disco Slide de Lisa Germano. Su trabajo a los controles es conocido por su sofisticación con un punto áspero y crepitante; textura de piedra calcaria desintegrándose entre teclados analógicos, celofán cortado con un cutter y ensuciado con tierra húmeda. Ha estado involucrado en producciones que van desde Elvis Costello y Crowded House a Cibo Matto o Pretenders, y en ninguno de los discos de tales artistas puede percibirse su huella de manera tan poco censurada como en los que hizo con Vega.


Para su primera colaboración, el álbum 99.9ºF (1992), rodeó la guitarra acústica y la suavidad de la voz de bajos gruesos, percusiones duras y con regusto metálico, industriales e irreconocibles cuando son pasadas por el filtro de la distorsión, como ocurre en uno de los momentos más inusuales y psicológicamente perturbadores del disco, 'Blood Makes Noise', una pieza bailable y oscura ("Me gustaría ayudarle, doctor, pero el barullo en mi cabeza es demasiado y no es bueno / Estoy en un túnel ventoso gritando entre los rugidos / La sangre hace ruido") entre sintetizador y bajo enjugado. En otros casos, los detalles y los clicks arrastran a Suzanne a un terreno ampliamente sensual (el tema que da título al disco; el misterio kitsch de '(If You Were) In My Movie'; el swing de 'Fat Man and Dancing Girl', con un interludio que es puro barullo de órgano eclesiástico y martillazos), más desenfadado que nunca (su exquisita narración de la fascinación que le produce un transexual en 'As Girls Go'; 'As a Child') o sublime en la acentuación de su sensibilidad (caso de la soledad de la pieza que cierra el disco, 'Song of Sand'). Así mismo, los momentos más accesibles y de melodía más reconocible, como pueden ser 'In Liverpool' o 'When Heroes Go Down', aguantan el tipo entre los experimentos al contar con un idéntico colchón de detalles rugosos y de aliento.

Antes de embarcarse en una nueva aventura en formato largo, su relación tuvo dos paradas dignas de mención: 'Woman on the Tier (I'll See You Through)', para la banda sonora de Dead Man Walking (1995) e inspirada por la primera visita que le hace la protagonista al preso en la cárcel, es una cumbre en la vertiente más ruidista que exploraron ambos, una pequeña obra de arte en la que la dolencia de la música (esta vez parecen directamente violentos golpes a placas de aluminio) casa con el pequeño puzzle de las palabras de Suzanne (métrica y rítmica en su caso siempre dejan con la boca abierta); 'Story of Isaac' fue la segunda colaboración dispersa, una versión de Leonard Cohen para el disco de tributo Tower of Song (1995) que con su delicadeza sobre percusión enmudecida podía dar pistas sobre lo siguiente.


Contra lo que se pudiera esperar, Nine Objects of Desire (1996) no suponía una simple continuación a las investigaciones de 99.9ºF. Suzanne había escrito un puñado de canciones enraizadas en una parte muy importante de la educación musical que recibió de pequeña por parte de su padrastro y que dirigirían el enfoque del álbum. En esta ocasión, ella y Froom dan forma a un disco de sonoridades más sugerentes y acogedoras; un disco de pop redondo que resbala por los oídos con la viscosidad y la dulzura de una golosina caliente, pero lo suficientemente atípico para retener de manera intacta el interés.

Está a la par con su predecesor en eclecticismo: lo mismo tiene un pie en lo juguetón de las bossa-novas de Astrud Gilberto ('Caramel', el anhelo hecho canción definitivamente; 'Stockings', el deseo y la imaginación disparada al ver a una mujer subirse las medias) que entra en una habitación fogueada por el jazz ('Thin Man', 'Tombstone' también aunque se apoya en un ritmo casi hip-hop) o los ritmos latinos ('No Cheap Thrill', 'Lolita') que Froom ya exploraba en su banda Latin Playboys, proyecto del que hay un rastro evidente en este trabajo. Él imagina sabiamente percusiones sureñas y guitarras con la nitidez de los años cuarenta, secciones de viento y cuerda que arropan a Vega como a una chanteuse. La guitarra acústica es por primera vez irrelevante (destaca junto al piano y la percusión en la enternecedora 'World Before Colombus') y cede completo protagonismo a esa riqueza rítmica de la que bien se nutren 'Birth-Day (Love Made Real)' (nunca volverá a sonar tan arisca) o 'Casual Match'. No quiero olvidarme de otro de sus grandes momentos pop, 'Headshots', y sobre todo de la última canción de esta colección, la insinuante 'My Favourite Plum' (esa línea de guitarra serpenteante, el lamento de la orquestación).

No lo he mencionado antes, pero tras las labores en 99.9ºF iniciaron una relación sentimental sellada con matrimonio que lamentablemente (lo digo desde la perspectiva del admirador que nunca volverá a verles colaborar) no duró demasiado. Antes de separarse definitivamente en 1998 aún nos regalaron cuatro temas más: 'Buy and Sell', delicada y espléndida revisión conducida por piano y cuerdas de un tema de Laura Nyro para el disco de tributo Time and Love (1997); 'Book & a Cover' y 'Rosemary', dos temas nuevos para la retrospectiva de Suzanne Tried and True (1998) en los que se percibía claramente que el esqueleto volvía a ser la acústica; y 'Dopamine', tema que dio título a un disco de colaboraciones de Froom publicado en 1998 y que, inquietante, hace justicia a lo de equiparar con un nido de ratas la creatividad del productor. Mejor dicho, la del productor y la cantautora cuando se juntaban.

Para escuchar en Spotify: