viernes, 31 de enero de 2014

En el trastero: Opal - "Early Recordings" (1989)



Durante mucho tiempo creí que la patente de la palabra 'Paisley' la tenía Prince; que era invención suya. El inmenso complejo que se hizo construir cerca de Minneapolis (inaugurado en 1987) fue bautizado con el nombre Paisley Park y cuando empecé a curiosear revistas musicales, como ocurría con Michael Jackson y el abominable rancho Neverland, lo veía asociado a su nombre constantemente. El pequeño gran genio y su fortaleza, utilizada según el tono del artículo para avalar su posición estratosférica como ídolo pop o para dejarle de engreído extravagante que vivía ajeno al mundo en un palacio hecho a la medida de su vanidad. 

Antes que un palacio (y un sello discográfico a juego) 'Paisley Park' fue una canción incluida en el primer álbum de Prince & the Revolution tras el éxito arrollador de Purple Rain (1984), un disco enfundado en un colorido retrato de la banda firmado por Doug Henders que ya avanzaba su contenido. En Around the World in a Day (1985) Prince abrazaba la psicodelia y ponía el acento en la influencia que habían tenido sobre él los hallazgos de los Beatles turistas en la India, que habían tomado ácido y vestían de cachemira. Ah, cachemira; conocida como 'Paisley' internacionalmente, tomando el nombre del pueblo escocés que se convirtió en uno de los principales productores de dicho tejido en la primera mitad del siglo XIX. No fue Prince el primero en usar el término para compendiar y aludir a la psicodelia. Ciñéndonos a datos estrictamente cronológicos, antes que el "parque de cachemira" existió el Paisley Underground.

Así empezó a denominarse una parte importante y llamativa de la escena de rock alternativo californiana, especialmente visible de 1980 en adelante. Grupos como The Dream Syndicate, Bangles (aún bajo el nombre The Bangs) o The Rain Parade compartían su fijación de fondo por la psicodelia de finales de los sesenta y jugaban con su estética, aunque se ramificase según la banda en forma de folk tenue, pop plagado de armonías o garage rock con un toque acre. Michael Quercio, bajista y cantante del grupo The Three O'Clock, le soltó la etiqueta "Paisley Underground" a un periodista del L.A. Weekly cuando le preguntó qué nombre habían puesto al movimiento emergente -anécdota que se recoge en un artículo muy completo sobre el "underground de cachemira" publicado en The Guardian- y así empezó todo mediáticamente.

El aspecto social, una genuina camaradería entre bandas de la que no pueden jactarse muchas escenas musicales identificadas a lo largo del tiempo en cualquier ciudad, dio como resultado interesantes colaboraciones (el proyecto puntual Rainy Day) e inesperadas combinaciones cuando las formaciones de los grupos veteranos variaron. Kendra Smith (voz, bajo) había fundado The Dream Syndicate junto a Steve Wynn, pero tenía mayor interés en iniciar un proyecto más personal y dejar el bajo en un segundo plano en favor de la voz. Su novio David Roback (guitarra, voz) también vio nacer a The Rain Parade junto a su hermano Steve, pero las discusiones entre los dos y los desacuerdos sobre la dirección musical del grupo acabaron en el abandono de David recién publicado su aclamado debut Emergency Third Rail Power Trip (1983), donde Kendra ya hacía coros en la canción 'This Can't Be Today'. La pareja de desertores comenzaba a componer conjuntamente a mediados de 1983, cuando Roback aún no había formalizado su partida de The Rain Parade.


















Bucketfull of Brains, una revista de pequeña tirada publicada en Londres, pone a Kendra y a David en la portada de su octavo número a principios de 1984 y regala el primer single del ya cuarteto (Keith Mitchell a la batería y percusiones; Juan Gómez a la guitarra) bautizado con el nombre de un famoso pistolero nacido en Texas en el siglo XIX, Clay Allison. En la misma revista Kendra afirmaba que su música estaba influenciada por cantautores como Bert Jansch o Tim Buckley y que tenía "una base folk, pero es más retorcida y eléctrica". A pesar del ligero chorreo galvánico audible en cara A, es innegable que es la grata calidez del folk la que pesa más en su estreno discográfico, abordada desde la apacibilidad ('Fell From the Sun' es una canción más convencional, encantadora; en ella toca la batería Terry Graham de The Gun Club) y desde el misterio (guitarra y voz bastan en 'All Souls'; puntos suspensivos rodando por el suelo en una tarde de verano). En los Estados Unidos, el sello Serpent editó el single bajo el nombre Kendra Smith, David Roback, Keith Mitchell y lo amplió con dos canciones que mostraban su faceta más ambiental y mística: 'Grains of Sand' y 'Lullabye' (en voz de David) son dos nanas que se abren paso en una dulce niebla química; un fundido de bajo, timbales y órgano que aún estaba líquido cuando se recogió en el estudio. El influjo de The Doors es indiscutible.

Con la idea de expandir su sonido empiezan a tocar con Sylvia Juncosa (teclado, guitarra) al tiempo que Juan Gómez abandona, pero ella dura el tiempo justo para aparecer en una fotografía promocional, la última de Clay Allison. Es en la víspera de la publicación de su siguiente single (ya con Suki Ewers al teclado y la guitarra rítmica) cuando deciden cambiar el nombre de la banda por OpalNorthern Line (1985) amplia su radio territorial al blues más sugerente: en la pieza homónima suenan slide guitars y armónica mientras Kendra canta sobre abandonarlo todo sin remordimientos ("Viajo en la línea del norte / sin dinero pero con mucho tiempo libre / (...) le cuento mi secreto al cielo"); y en 'Empty Bottles' es el piano polvoriento de bar lo que le da un aire de canción embriagada a altas horas de la madrugada.
















Fue el sello Rough Trade el que finalmente se llevó el gato al agua y publicó Early Recordings (1989), un proyecto que había dado vueltas durante un largo tiempo y que no se materializó hasta que Opal había pasado a mejor vida para ser recordada, para siempre, como la banda en la que se conocieron Roback y Hope Sandoval (fue la misma Kendra Smith quien sugirió a Sandoval como su sustituta cuando ella decidió marcharse tras publicar el álbum Happy Nightmare Baby en 1987). Ambos formarían Mazzy Star al poco tiempo.

Early Recordings es una recopilación que incluye el material mencionado anteriormente, añadiendo descartes de las sesiones que alimentaron los singles publicados en su día. Aun sin la certeza de que sea así, no cuesta imaginarse a 'My Only Friend' como un extra de su primer sencillo, con la guitarra acústica y el teclado en flor, superando en candidez a 'Fell From the Sun' ("Mi único amigo / dijiste que pronto estarías aquí / pero no te veo la cara / vuelvo a encender una vela"); o a 'Empty Box Blues' y 'She's a Diamond', con el tizne arenoso de una road movie, en el single Northern Line. 'Brigit on Sunday', sorpresa en la voz inexpresiva de Suki, es el oscuro germen de dos futuras canciones de Mazzy Star ('She Hangs Brightly' y 'Ghost Highway') y la melancolía a medio tiempo de 'Harriet Brown', por los parcos arreglos de acústica y batería, también presagia lo que haría David Roback en unos años. Hay una miniatura irresistible, apoyada en bongos y un teclado diminuto y metálico llamada 'Strange Delight' ("Tienes una estrella en el ojo y me miras a mí / (...) Extraño deleite") y un cierre ensoñador de altura: 'Hear the Wind Blow' me recuerda a Naomi Yang cuando entonaba versiones de Yoko Ono y Young Marble Giants en Galaxie 500. Pero aquí está el testimonio de que Opal existió y desapareció antes.


Para escuchar, cortestía de Grooveshark
(no disponible en Spotify):