martes, 4 de mayo de 2010

El despiece: Klang


Andaba repasando, hace una temporada, la discografía entera de Elastica después de no escucharles durante bastantes años. Probablemente después de quedarme prendado de la belleza lo-fi de 'Car Wash', una miniatura -cara B del CD-single Waking Up (1995)- apoyada en un teclado y la saturación de una grabadora de cuatro pistas, me pregunté por qué no habría investigado dónde había acabado Donna Matthews (guitarra, voz) tras abandonar un grupo que no duró mucho más cuando ella se fue oficialmente en abril de 1999.

¿Qué habría sido de Donna? Su nombre aún aparecía en los créditos del (algo tedioso) segundo álbum de Elastica, The Menace (2000), un trabajo que tuvo una gestación imposible que hay que entender mirando en la trastienda de lo que fue la banda entre el primer disco (publicado en 1995) y el retorno. El éxito súbito -le arrebataron el récord a Oasis por ser el suyo el disco de debut que había despachado más copias vendidas con mayor rapidez en el Reino Unido-, la presión y la fama no le sentaron bien al combo de Justine Frischmann (voz, guitarra), y cada uno de sus miembros entró en su propia espiral de autodestrucción: alcohol, drogas, derroche de dinero, pánico y falta de concentración para enfrentarse a un segundo disco mirado con lupa y para el que todo el mundo tenía altísimas expectativas. La atención mediática por asuntos extramusicales no ayudó en absoluto (la vida en pareja de Justine con Damon Albarn de Blur ) y este caos formal llevó a Donna Matthews a abandonar Elastica con una clara intención: reaccionar, salir por completo de su adicción a la heroína y activarse de nuevo. Y lo consiguió.

Entre 2001 y 2002, Donna empezó a colaborar en pequeñas piezas de música electrónica con Katrin Jones e Isabel Waidner (bajo, sintetizador), una amiga suya que trabajaba en una tienda de discos. En esa misma tienda conocen un día al japonés Keisuke Hiratsuka y se percatan de que lleva un par de baquetas de batería en el bolsillo de atrás. Su unión con las dos chicas, ya sin Katrin, provoca un replanteamiento del proyecto: Donna vuelve a coger su guitarra Rickenbaker, Waidner se ocupa del bajo y nace Klang, nombre elegido por su simplicidad y por significar "sonido" en alemán. En su primera banda tras Elastica, Matthews no se desviaba por completo de sus aportaciones al grupo que compartía con Justine Frischmann, pero donde antes había desparpajo punk-pop guitarrero con los ojos puestos alrededor de 1977 (Buzzcocks, Blondie, Wire), ahora nos encontramos con una más interesante sumersión en el imprevisible post-punk alumbrado en Gran Bretaña entre 1979 y 1981. Tras grabar un par de maquetas en noviembre de 2002 y enero de 2003, la banda publica un primer single de edición limitada a mil copias, L.O.V.E., (2003) tres temas con un sonido seco y directo donde puede reconocerse el pulso de Donna para crear píldoras contagiosamente juveniles a pesar del punto retorcido (la acelerada pieza titular; la desazón recitada con cierta chulería en 'Outside My Area'). Ahora las cimentaba en un minimalismo que dejaba espacio en las canciones: agudas líneas de guitarra limpia, bajo que suena prácticamente en un loop y batería enmudecida. 























Esas características se ven aún más reducidas a la abstracción en su primer, breve y único álbum, No Sound Is Heard, publicado por Blast First Petite en mayo de 2004. Isabel Waidner decía en The Independent que "la música es escasa, kraut-folk japonés experimental". Incluso el primer single parecía algo mucho más pop y pegadizo al lado de esta colección de nueve temas en los que llevaban aún más allá su gusto por la contención esquemática y lo menudo. En cierta manera, eran herederos naturales del trabajo más aventurado que realizaron en su día The Raincoats, The Slits o Liliput pero también de la geometría descuadrada de la no wave. Ahí está esa producción que deja a la batería deshidratada, el aire de improvisación y la conservación de las pequeñas disonancias y mugre de las primeras tomas, desde el pequeño tintineo de la pieza titular al desmadejado y desértico paisaje de 'In Division', pasando por la frialdad a golpes de sintetizador de 'Waiting', las turbadoras 'As It Is' y 'Good and Evil' (esos punteos disonantes sobre el bajo inamovible) o la más optimista - en este contexto- 'As These Things Happen'. Hay un amplio margen para la sugestión; ahí reside el gran atractivo de la música del trío en No Sound Is Heard

Con un trabajo tan estimulante y prometedor, resulta triste que la banda dejara de estar en activo en 2005. La última entrevista que concede Donna a un medio público es ni más ni menos que a Evangelism News en octubre de 2006: convertida e iluminada por el cristianismo, informa de que es la directora de la Unión Cristiana de la Facultad de Música y Artes de Dartington y de cómo su encuentro con Dios la salvó y cómo le gusta decírselo a todo el mundo ("Necesito estar cerca de gente que está igual de hambrienta de Dios que yo") . Si lo veo no lo creo.

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