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Momentum: Friends, St. Vincent, Chairlift; una quimera de pop de masas nutritivo para el s. XXI

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Manifest! (2012), de Friends; St. Vincent (2014), de St. Vincent; y Moth (2016), de Chairlift. Tres de mis discos favoritos en lo que llevamos de década. Dejadme que apostille que para mí es una proeza seguir encontrando alguno de estos entre las novedades que cruzan mi camino sin lograr entusiasmarme, y no voy a articular una queja retrógrada sobre la poca sustancia que tiene actualmente la música comparado con otros tiempos; simple y sinceramente diré que es cosa mía. Me he vuelto más cínico y suspicaz con la honestidad y la motivación que puedan tener los creadores de esta generación digital a la que al fin y al cabo pertenezco. A menudo preveo pose o imagino que muchos artistas escogen dedicarse a explotar un estilo determinado como quien lo elige mirando un menú, es cierto, pero al final todo se resume en que su música no me emociona. Cuando de manera paulatina me engancho a un álbum como cualquiera de estos tres, me alegra enormemente. No creo que nadie desee el tedio de sentirs…

El despiece: Bandit Queen

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La página web de NPR Music, sitio multimedia de la radio pública americana, lanzó a finales de julio una lista titulada Los 150 mejores discos hechos por mujeres y, debo admitir, me llevé las manos a la cabeza con la sola ojeada a ese enunciado. Los cerebros de la redacción, previsores con las reacciones de indignación espontánea como la mía ahora que el feminismo lleva una temporada de moda, se dan una palmadita inexplicable subrayando que la lista ha sido confeccionada por 50 empleadas de la radio. Mal: una vez más son ellas quienes tienen que reivindicar a las de su sexo, ratificando la dificultad que tienen los escritores varones para identificarse (o al menos admitir que lo hacen) con el trabajo de una mujer artista -más allá de la excepción- sin ser asaltados por un extraño complejo de inferioridad cuando sienten que podría figurar entre la sucesión previsible de deidades masculinas. Y la pequeña introducción prosigue explicando que la lista "reconsidera la música popular …

Imperdible: Cibo Matto - "Viva! La Woman" (1996)

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"Otro disco que me cambió la vida, otra opinión de la realidad que transformó mi visión de la música y de rebote mi realidad para siempre. (...) La música es divina, de una manera 'urbana', diría uno. Es tan ingeniosa, tan humana, tan llena de corazón y gracia, y aún así tan llena de ira y ganas de vivir. Todo está aquí, poesía surrealista incluida. Un álbum para convertirse en una mujer y celebrar ese desarrollo". Lo decía Laetitia Sadier (Stereolab) en 2014 para explicar por qué este disco de Cibo Matto estaba entre sus cinco elegidos para la sección (el juego) Essential Albums de la publicación digital Chart Attack. Cuando irrumpió a mediados de los años 90, este duo integrado por dos japonesas afincadas en Nueva York era recibido en los medios según los estereotipos que definían todo lo nipón que se infiltraba en la cultura occidental (a saber: estrafalario, infantil, encantador, mono) pero mientras tanto su mirada musical deslumbraba e inspiraba a quienes sabían…

Minutos: Blondie en el extrarradio de los singles

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Mi primer recuerdo de Blondie, y creo que no me equivoco, viene envuelto en cartón roído, tierra húmeda, pelo de perro y el jugo de unas uvas demasiado maduras colgando casi marchitas de una parra. Todo casi literalmente. Fue durante una limpieza en el corral de mi abuelo cuando aún no era un adolescente; con la funda doblada y algo empapada, una copia en vinilo de Eat to the Beat (1979) apareció aplastada debajo de algo y nadie sabía cómo había acabado allí en lugar de haberse quedado en su día junto al resto de discos de mi padre. Rescatamos a Blondie del corral, sí, pero nos desentendimos del artefacto en vez de adoptarlo, no recuerdo si porque el estado del disco era realmente insalvable. Fue una oportunidad perdida para que Debbie Harry (voz) se incorporase a mi elenco de educadoras particular junto a Nina Hagen, Laurie Anderson, Patti Smith, Siouxsie y las chicas de The B-52's. Aún ahora, cuando veo esa portada y reparo en su mirada, sigo recibiendo las vibraciones de algo …

Imperdible: Yeah Yeah Yeahs - "Show Your Bones" (2006)

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Desde que internet empezó a apropiarse seriamente de nuestras vidas nos hemos acostumbrado a que todos los estilos musicales que podamos imaginar existan simultáneamente y a convivir así con ellos. Ya (casi) no podemos acordarnos de la época en que una escena engendrada en un lugar muy concreto del mapa, o un género musical específico, se imponía de repente a todo lo demás como lo más excitante del planeta durante meses. Esta forma que ahora tenemos de consumir música también nos desorienta y hace que la idea del paso del tiempo parezca un simple delirio imposible. Pero los años sí pasan, y uno se da cuenta cuando lee cosas como que el revival rock y post-punk que al inaugurar el milenio vivió Nueva York -y de rebote, Europa y otros núcleos americanos como Los Ángeles- ya tiene su propia historia oral, Meet Me In the Bathroom, publicada hace un mes escaso. Quizás fuese la última ocasión en la que el rock con aristas se hiciese oír desde los clubes inmundamente hipsters hasta filtrars…

El despiece: Earwig

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Asomaba el verano de 1987 y, mientras My Bloody Valentine agotaban su etapa de jangle pop inocentón con un ruido confuso de fondo, el dúo británico A.R. Kane daba con una combinación de elementos que inspiraría a numerosas bandas en los siguientes cinco años y definiría todo un género. En los tres temas del EP Lollita transportaban la música que se había venido calificando como etérea hasta una dimensión tormentosa, descarnadamente violenta. Títulos como 'El sadomasoquismo es indispensable' o 'El coleccionista de mariposas' añadían incomodidad a un cuadro eléctrico que ya apuntaba a la obsesión y a la claustrofobia, pero la misma 'Lollita' era un despliegue de contrastes -como si Sade Adu contagiase de jazz y melancolía a los Cocteau Twins de 'Love's Easy Tears'- cuyo colofón era la irrupción de una guitarra que explotaba súbitamente después de la lumbre acústica. Rudy Tambala, mitad de A.R. Kane, contaba que fue causal; estaban componiéndola y le …