miércoles, 9 de febrero de 2011

Minutos: Smog - 'I Break Horses (Peel Session Version)' (1997)



Lo que me sucede con las voces femeninas desde la infancia –fascinación de las de mirada de ciervo- siempre ha sido algo tan natural que solo empecé a pensar en si sería raro cuando me lo destacaba alguien, o cuando se burlaban (si admiras a mujeres eres más mariquita), o cuando se confirmaban los nombres del cartel de un festival y me descubría desilusionado porque apenas había grupos de chicas; cosas así. Por supuesto no me agradan todas y por supuesto su género no es sinónimo de talento. Pero por cada voz masculina que me gusta, deben gustarme unas quince de mujer; me atrae enormemente la sensibilidad de su trabajo. Dicho esto y como contrapartida, cuando me tienta la voz de un hombre, lo hace de veras. Las que me gustan suelen ser voces graves y profundas, quizás por la calidez que puedo palpar en ellas cuando surcan aguas sosegadas, o la excitante imposición implícita cuando suben el tono; o simplemente porque es el tipo de voz que me gustaría tener. Voces como la de Bill Callahan, el hombre detrás de Smog.

Leyendo un libro sobre Chan Marshall, que tuvo una relación sentimental con él a finales de los años noventa, me sorprendió ver cómo la autora introducía a Callahan comentando que sus letras habían sido tachadas de misóginas, incidiendo en el tópico del alma torturada y oscura; algo engañoso que me parece fruto de una interpretación manipulada de sus (habitualmente) parcas palabras en las canciones, una interpretación frecuente cuando es un hombre el que describe con sinceridad y frialdad sus sentimientos de deseo, desapego o repulsión por una mujer. Si se da a la inversa, ellas suelen ser jaleadas y congratuladas por rebelarse y no tener tapujos.

En ese sentido, ‘I Break Horses’ debe ser enormemente polémica en los frentes feministas de guardería, pues en ella el autor no tiene ninguna vergüenza para ponerse en la piel de un hombre que deja claro su desinterés en tener una relación seria a su amante, el tipo de actuación que suele ser juzgada como descarada y desconsiderada, cuando en realidad es lo más honrado que puede hacer por esa persona: puntualizar sus intenciones no es únicamente un gesto egoísta que delimita su libertad a la vez que le exime de toda responsabilidad sobre el camino que sigan los sentimientos de la otra parte, sino que a ésa debe servirle para saber a qué atenerse y no ver más allá.

Las imágenes bellas (“Cabalgué hacia el océano / y el agua parecía oro empañado / cabalgué sobre un caballo roto”) no distraen de lo directo del mensaje: “Yo rompo caballos, no cuido de ellos / vienen a mí, según parece / pidiéndome que les rompa / (…) No me cuesta mucho / unas cuantas palabras en el lugar adecuado / y sus corazones ambulantes ya no lo son”. Incluso se vuelve más explícito al respecto del intercambio sexual y el agobio posterior: “Primero me gustó su calidez entre mis piernas / (…) pero pronto se convirtió en una picazón, en una rascada, en un corte profundo / (…) Hoy me voy nadando a mi isla favorita, y no quiero verte nadando detrás”.


“Una canción como ‘I Break Horses’ es malinterpretada a menudo. La escribí para ayudar a una amiga a entender que un chico con el que había pasado una noche quizás no le devolvería las llamadas al día siguiente o nunca. (…) Ese fue el impulso.
Las raíces de la canción están en el bien”.
(Bill Callahan, Pitchfork 2-7-2007)

Originalmente una pieza intimista grabada en acústico para el ep Kicking a Couple Around (1996), a ‘I Break Horses’ se le insufló nueva vida en la sesión que Smog grabaron para John Peel en octubre de 1997, sabia decisión. Se trata de una lectura madurada que prende lentamente, desde el rasgueo de papel de seda con el que Callahan introduce la primera sección hasta la subida de intensidad que provoca la entrada del resto de instrumentos a la altura del estribillo (el piano tiene un rol fundamental para sostener la emoción) y que se extiende hasta el final sobre los mismos dos acordes.



‘I Break Horses (Peel Session Version)’ apareció en el ep
Cold Blooded Old Times, publicado en 1999