jueves, 21 de febrero de 2013

Minutos: Lions in Love - 'Pulseras' (1990)









No solo por la vía del ruido buscaba el pop español reformarse cuando estrenamos la década de los noventa. Recuerdo que el disco homónimo de Lions in Love llegó a mi casa a la vez que el Pills 'n' Thrills and Bellyaches (1990) de Happy Mondays; a cuál más colorido, a cuál más psicodélico. La banda de Manchester se consolidó comercialmente en el Reino Unido musicando el éxtasis de la cultura rave y de club tomando sus elementos y fundiéndolos con un rock desaseado, aclimatado entre los sesenta y los setenta. Lions in Love, fichados por la independiente Grabaciones Accidentales antes de ser absorbida por Warner, no cuajaron de una manera tan rotunda en el panorama de nuestro país, pero es que su propuesta era más ilógica.

Hay que echar un vistazo a su formación para entender que Madrid no era más que el lugar en el que decidieron asentar un proyecto a todas luces ecléctico y desvergonzado para fusionar estilos. El núcleo de la banda lo formaban dos argentinos, Daniel Melingo (guitarra, voz) y Pablo Guadalupe (sintetizadores, batería); y una holandesa, Stefanie Ringes (voz), a los que se añadía un español (Jose Luís McCartney al bajo) y otros dos argentinos (Guillermo Piccolini tocando más sintetizadores y Willy Crook al saxofón) como colaboradores en discos y directos. Es cierto que en Lions in Love (1990) no todos los experimentos resultaron en canciones que hayan aguantado bien el paso del tiempo, pero si tenemos en cuenta que en nada se cumplirán 25 años de su grabación, es meritorio que hicieran una música tan salvaje y a su manera revolucionaria, en la que un quejido flamenco podía convivir con la música trance (con Poch, de Derribos Arias, supervisando), un riff arabesco con un ritmo funky, un wah-wah con un teclado gótico-siniestro, el castellano con el inglés, un ritmo de hip-hop con una melodía etérea propia de un grupo del sello 4AD.

'Pulseras' es solo una de las piezas del puzzle, tan distinta del resto como lo son todas entre ellas, pero en su reverso tiene escrito con pluma y tinta negra un mensaje extrañamente trascendental y emotivo. Musicalmente es, seguro, el tema más pop del álbum. Aquí consiguieron evocar algo especial. Si estuviera interpretada al compás de un vals balanceante, podría ser una de las composiciones más elegantes del repertorio de Esclarecidos, pero a paso ligero cabría imaginarse a Cristina Lliso al frente de The Smiths, o a la Siouxsie que ya había difuminado su marcado maquillaje. La letra es breve: 

"desde el barco ve las olas chocando
el horizonte, el horizonte
el oro brilla con sus reflejos
estrellas, estelas
ella, desde la balconeta,
lee el diario sin mirar
su pulsera, que se mueve,
hace ruido de monedas
y la vida, que se mueve,
deja al destino que decida"

No hay más. La melancolía de la quietud en el mar recogida en los acordes, el concepto de las indomables corrientes manejando el destino del barco igual que la vida rehuye al premeditado control de quien la vive, y la sensación de saberse en paz con ello. Una de las canciones más infravaloradas e injustamente escondidas de nuestra música.


'Pulseras' apareció en el disco Lions in Love
publicado en 1990, y se editó posteriormente
como single en 1991


También para escuchar en Spotify





3 comentarios:

lisensiadodomingues dijo...

Uh, qué recuerdos! Yo los descubrí, como a muchos otros, en Planeta Indie, un CD que regaló EGM.

Estanis dijo...


oh, yo también tenía ese CD, efectivamente gracias a él descubrí a grupos que luego me encantaron de la escena nacional

un saludo

swangsongforyou dijo...

Oh, yo también me hice con ese disco a la vez que el Pills and thrills (bueno el de Happy Mondays lo pilló un amigo el mismo día)... es cierto que Pulseras era el hit del LP y tenía una atmósfera extraña, con esa letra evocadora cantada por una "guiri", parecían unos hippies tardíos, de esos que iban a Ibiza en los 70. De todas formas, creo que el dísco ha envejecido mal, como casi todo lo indie que se hizo aquí en los 90s, y eso que eran de los pocos que no intentaban imitar a sus ídolos anglosajones cantando en inglés forzado.