domingo, 22 de junio de 2014

Minutos: Laika - 'Breather' (1997)








El miedo hace que me espante el paso de las horas. Me encierro como si de esa manera pudiera degustar cada minuto, estirarlo y multiplicarlo. Necesitar más tiempo no es lo mismo que querer pararlo, pero aislado no consigues ninguna de las dos cosas; solo preservarte frágil. Cuando destellos espontáneos del exterior se inmiscuyen en los complicados borrones que flotan en tu mente (en letra minúscula, enmarañada y sin embargo en el color blanco del bloqueo) puedes sentirte sorprendentemente conmovido. 

Es culpa de algo físico. El miedo se acomoda en mi esternón -quizá en la boca del estómago- y emplea un magnetismo que arrima a su núcleo unas cuatro docenas de alfileres que no pinchan, sino que cosquillean como la cabellera de una espiga de trigo. Cuando estoy en ese estado le insuflo una ternura inusitada, imaginada, a las cosas. Como esta mañana, muy temprano, cuando he oído a un gato maullar y al asomarme le he visto dando tres, cuatro pasos entre cada quejido como si buscase supervivientes tras un accidente. O hace un rato, cuando una niña ha pasado cerca de mi ventana dando zapatazos y reclamando la atención de su padre. Aunque lo que más me ha despertado hoy ha sido el olor a metal oxidado que colmaba el aire en un cruce, cuando me he parado en el semáforo. No sabía que ese olor existiera en estado vaporoso. Lo recuerdo en las yemas de los dedos y en el trozo de mano entre el dedo índice y el pulgar, donde se quedaba cuando llevabas un rato cogido a las cadenas de un columpio en el parque o cuando bajabas por el tobogán, que al igual que las cadenas, tenía toda la pintura plástica desconchada. Siempre me ha parecido que el óxido huele tal y como sabe la sangre, algo que descubrí en la misma época de juegos infantiles un día que llegué a casa con un pañuelo de tela manchado de color arcilla (la sangre ya estaba seca) tras una hemorragia nasal. La sangre seca parece óxido en sí misma. 


"sueños muertos cayéndose del corazón
como hojas en una estación seca"

Cuando eres alguien asustadizo, quieres tener fe en que el cartucho que utilices esta vez será el definitivo: que dé en el blanco y no tengas que verte en la tesitura de tener que volver a disparar nunca más. El mal trago de cargar el arma sin poder con su peso, levantarla con el pulso de un enclenque mientras eres jaleado para disparar hacia ¿dónde? "Hazlo; no te queda otra". El sonido del disparo y la leve sacudida te irritan y la trayectoria de la bala acaba siendo decepcionante. Con los años temes quedarte sin cartuchos y sientes pánico ante la idea de esa repetición insalvable. 

Laika, el dúo formado por Margaret Fiedler (voz, guitarra, teclados, etc) y Guy Fixsen (programaciones, teclados, etc), lleva diez años de inactividad -su continuidad es un enigma-, pero en los diez años previos a este vacío contribuyeron a la vertiente más vanguardista del rock y la electrónica conjurando la sensualidad en voz baja y la sexualidad pasivo-agresiva de la críptica Margaret con las capas de loops y la rugosidad de los teclados analógicos, una extensión menos asfixiante de su contribución a la banda Moonshake, donde estuvo entre 1990 y 1993. En 'Breather', Margaret se pregunta si será capaz de volver a iniciar un proyecto desde cero tras agotarse uno al que había destinado todas sus energías ("¿Puede crecerme una nueva piel? ¿Puedo empezar de nuevo?"). La imagen de los sueños cayendo del corazón como las hojas secas caen de un árbol indica que los cambios son inevitables y la regeneración de las ideas, continua; pero también da fe del paso de los años y del cúmulo de decepciones que impiden avanzar con la misma decisión y frescura de antaño. 

Musicalmente, es una samba espacial que sin las varias capas de loops (como la suave pero angustiante inspiración que se repite pegada al ritmo) podría ser una pieza de minimal house. Lo que rumia Margaret se queda en el aire con un gesto melancólico, en puntos suspensivos. ¿Qué es la inspiración que se repite en bucle? ¿Un gesto agitado motivado por la ansiedad o el sonido de alguien a punto de vencer el miedo y zambullirse en el agua?



'Breather' apareció en el álbum Sounds of
Satellites de Laika, publicado en 1997, y también
se extrajo como single






2 comentarios:

Pereiro dijo...

Un disco muy recomendable! Algunos temas tienen un sonido Brasil del que después otros muchos abusaron.
:) :) :)

Estanis Solsona dijo...

Es verdad. A mí me costó un poco entrar en el universo de Laika (y eso que ya me gustaban Moonshake, que armaban mucho más barullo y más complicado) pero una vez acostumbrado me enganché a sus ambientes y a la manera de cantar de Margaret, no exactamente fría pero un enigma.