miércoles, 6 de enero de 2016

Minutos: Everything But the Girl - 'Mine' (1984)








Iba escuchando esta canción de Everything But the Girl estos días -esas veces en que, por alguna razón, escuchar una pieza determinada cada ciertas horas se convierte en una necesidad- sin darme cuenta de que no estaba prestando atención a la letra en absoluto, ni lo había hecho los años desde que la conozco. Siempre se me han quedado el mismo par de versos en la cabeza, quizás otro par de palabras irresistibles por el enternecimiento que les imprime Tracey Thorn con la modulación de su voz, pero estaba totalmente distraído del fondo. Ha sido viendo el modesto videoclip que dirigió John Maybury cuando he tenido una revelación repentina y ha sido como si la canción existiera en otra dimensión, como si despertase del despiste y asimilara la información emocional que revoloteaba a mi alrededor. 

Obviando el desafortunado metraje en color donde Tracey y Ben Watt (guitarras, Hammond) aparecen haciendo playback (y que ella se encargó de recordar con humor satírico en sus memorias: "una luz potente detrás de mi cabeza estaba haciendo que mis orejas se vieran rojas y translúcidas en la grabación así que me tuvieron que pegar trozos de cinta americana detrás de ambas"), el director estuvo más acertado al subrayar el fundamento de la narración con otras imágenes en un blanco y negro azulado, las primeras que vemos, donde Thorn aparece con un niño pequeño a quien lleva cariñosamente en brazos o pasea cerca de la playa. "No necesito el nombre de él, gracias / el mío me sienta estupendamente, el mío valdrá"...

Aunque su primer disco Eden se acababa de publicar, los tres temas de Mine suponían el primer material nuevo que Everyhing But the Girl grababan en 1984, porque el álbum se había acabado un año antes y la discografía lo mantuvo guardado. El dúo había empezado a superar esa primera etapa sazonada con candor, bossa-nova, congas y sección de viento (aún presente en la cara B, 'Gun Cupboard Love') y empujando al frente una canción como 'Mine' se marcaban uno de los muchos gestos que irían certificando su carácter ambicioso por realizar variaciones en su sonido. El single 'Each and Everyone', perfecto y pegadizo estandarte de Eden, había sido una sorpresa en las listas y seguro que Warner hubiera preferido afianzar las ventas con más de lo mismo. "Es muy lenta. Casi una balada. Estamos seguros de que no funcionará tan bien", le decían a Smash Hits en julio de 1984 al respecto de 'Mine'. En efecto, de no ser por su temática, no habría "casi" que pudiera impedir que esta composición se definiese como una balada excepcional y redonda. 

Parece mentira que necesitase la ayuda de un fotograma para darme cuenta porque en realidad, leyéndola, la letra es un perfecto ejemplo de cómo Tracey Thorn (única compositora en esta ocasión) sabe urdir trazos de poesía en un texto que esencialmente es íntimo y directo. A la chica joven a quien su novio ha dejado sola con el hijo de ambos sabe infligirle tanta fragilidad como madurez, haciendo un sucinto retrato de su contexto cotidiano con el pequeño ("pasos inseguros, aún no puede caminar solo"; "a veces esta casa se queda pequeña"), de la cobarde y alejada posición de él ("manda una postal, dice que está en deuda") y de su propia obstinación por decidir sobre su vida, enfrentándose a la mentalidad más tradicional de su entorno más cercano, que insiste en insinuarle que su hijo no puede crecer sin un padre. "Con una familia así, ¿quién quiere enemigos? / ella estaría mucho mejor por su cuenta / hacéis que se hunda como una piedra", concluye. El desarrollo de esta pequeña viñeta de realidad es un logro en el territorio del comentario social menos panfletario.

La música, reducida a la mínima expresión. Hace un año comentaba Tracey que quizás en los 80 ella y Elisabeth Fraser de Cocteau Twins fueran las dos caras de la misma moneda y que sus registros eran tan personales que ninguna podría hacer lo que hacía la otra. Aquí los arpegios acuosos de Ben Watt -mezclados con líneas de guitarra minúsculas- y el ritmo espacioso que deja los acordes en suspense enmarcan al dúo como nunca en un dream pop (¿dream soul?) elegante y de interior.  El esqueleto de voz, percusión y bajo construyen la cadencia de la pieza mientras los arreglos de órgano y vibráfono le sacan brillo a la parte final, cuando la canción cambia de clave momentáneamente. Un último detalle: la imagen en la portada del single es un cuadro firmado por Gerald Spencer Pryse en 1929, titulado Mothers Vote Labour (Las Madres Votan al Partido Laborista), un ejemplo temprano de cómo se empezó a usar la figura de los niños en política para atraer el voto de las mujeres cuando pudieron ejercerlo, implicando en las campañas que serían mejores madres para sus retoños si elegían a tal partido.



'Mine' fue publicada como single el verano
de 1984 y también figura en el segundo CD de 
la reedición del álbum Eden (2012), aunque en una mezcla
alternativa que elimina prácticamente la guitarra y el órgano.

Para escuchar en Spotify: