En el trastero: Ampethamine Discharge - "Parking" (1996)
Empecé 1997 yendo solo al cine por primera vez para ver la Evita de Alan Parker. A punto de cumplir los trece, mis mayores ya podían animarme a seguir estudiando por mi cuenta todo lo que hiciese Madonna y ahorrarse un trago como el de esa película, que yo mismo iba a ver por defecto; por la lealtad que le profesaba a la que había sido mi obsesión más longeva, no exactamente por gusto. La mutación de Madonna en Eva Perón me interesaba poco y se había alargado tanto en el tiempo que empezaba a parecer que nunca volvería a su estado natural, así que mientras tanto empezaron a ocurrir muchas cosas: me llevaron a mi primer concierto, de Neneh Cherry; el programa Sputnik Concert emitió el MTV Unplugged de Hole un domingo de abril; el Devil Came to Me de Dover me llevó a rastrearles durante el verano hasta dar con Diario Pop, Peligrosamente Juntas y Siglo XXI de Radio 3... Inauguré 1998 regresando solo al cine para volver a ver Abre los Ojos de Alejandro Amenábar. La primera vez había estado tan perdido durante la película que la revelación de las respuestas, en el mismísimo final, me dejó el gusanillo para volver a verla; pero también había unos estímulos concretos que quería revivir: la actuación de Najwa Nimri y dos canciones de la banda sonora, 'Sick of You' de Onion y 'Glamour' de Amphetamine Discharge. Esta última, un medio tiempo armado a partir de una línea de bajo acuosa que desembocaba en la detonación de un estribillo extrañamente épico, entre la rabia y la melancolía, le gustó tanto al director que encargó al grupo andaluz que escribiese un tema expresamente para la cinta, pero Aurora López (voz, guitarra) reconoció que se vieron tan confundidos como yo: "Nos mandó una especie de esquema de la película, y ahí no venía muy claro lo que quería, porque no entiendes la película hasta que la ves, e incluso hay gente que la ve y no la entiende". Amenábar no podía encontrar sitio ni sentido a ese 'Abre los Ojos' que era más propio de Los Romeos que de Hole, así que lo rechazó y se ciñó a la idea original, usar esa canción magnética en una escena que la convirtió en icónica.
La verdad es que la huella intrigante de 'Glamour' era en cierta manera una rareza incluso dentro de la discografía de Amphetamine Discharge. El cuarteto de Bollullos de la Mitación (Sevilla) era la última evolución surgida de bandas punk con nombres como Comando 4 Vita y Cirrosis Hepática, donde ya militaban Joaquín 'Loco' Díaz (guitarra) y Jose Antonio López (bajo), cuando alrededor de 1990 la hermana del último (Aurora) se incorporó como vocalista con vistas a aportar nuevos matices, pero el poso de la velocidad acelerada y la rudeza se quedó como marca de su identidad. "¿Factory? Eso es lo mismo que Rockdelux, ¿no?; que siempre nos dejan fatal. (...) ¿Nos vas a poner verdes?". Se lo decía Joaquín al periodista Joan Pons cuando los entrevistó para la revista hermana de la publicación musical más leída entre las que dieron cobertura a los grupos emergentes en el marco independiente estatal. Que no gustasen ahí (aunque más tarde su canción 'Old and Young' terminase entre las 100 destacadas de la década de los '90) no entorpeció en absoluto la trayectoria ascendente del grupo; gustaban en muchos sitios más. Desde que pusieron en circulación su segunda maqueta, Tibetan Song (1993), en 1994 fueron votados como mejor grupo revelación por los oyentes de Disco Grande de Radio 3; ganaron el concurso San Pepe Rock de Campillos (Málaga); y al año siguiente consiguieron también un accésit en la categoría de pop-rock del concurso Villa de Bilbao.
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| Amphetamine Discharge fotografiados por Juamna Jiménez en 1995. |
El premio del concurso malagueño les pagó en agosto de 1994 la grabación de su primer álbum, Rotaflex, en Estudio Central de Sevilla. Titularlo con el nombre de una radial que se usa para cortar metal tenía algo de declaración de intenciones, definiendo un repertorio urgente, primitivo y con pinceladas de ruido y melodías ensoñadoras ('Ego', como muestra un botón) para el que la producción a brocha gorda de Alfonso Espadero se quedó insuficiente. Su buena suerte, no obstante, siguió acompañándoles y Kike Turmix, excelentísimo del punk rock del país, les publicó el disco mediante su sello Roto Records, recién fundado en medio de ese fulgor destellante en el que parecía que todo era posible para afianzar una escena musical independiente sólida en España. El verano de 1995 se les presenta la oportunidad de ocupar el lugar de los ausentes Belly de Tanya Donelly para actuar en Las Ventas de Madrid (en un cartel que completaban Faith No More, Oasis y The Cure), y de cara al otoño empiezan a aparecer una divertida serie de rumores sobre la preparación de su segundo disco en la sección de noticias de la revista Ruta 66, probablemente informados al minuto por el propio Turmix: en octubre, se comenta que lo producirá Kurt Bloch (Fastbacks, Young Fresh Fellows); en diciembre, se dice que ya lo están grabando en los estudios Egg de Seattle... Pero nada de eso ocurrió. Entrevistada antes de las navidades para La Factoría del Ritmo, Aurora explicaba que "al principio íbamos a haber grabado en Seattle, así que teníamos contratados conciertos en Seattle, en Vancouver, en Detroit... Lo que pasa es que no se si se cambiarán o no. Había conciertos más que nada para que estuviéramos unos días más y tuviéramos contacto con lo que hay por allí". El grupo se marcha finalmente a Nueva York a finales de febrero de 1996. En los Coyote Studios de Brooklyn les espera Andy Shernoff de la banda seminal de punk rock The Dictators.
Con lo que no contaban era con la baja definitiva del batería Rafa Moreno poco antes de cruzar el charco. Joaquín lo explicaba en Ruta 66 con la habitual franqueza: "se volvió loco y se fue una semana antes. Actualmente está medio en el psiquiátrico. Se ha librado de la mili. Pero que quede claro, nosotros no le volvimos loco". Este contratiempo, que pondría a prueba los nervios de cualquiera, se saldó con una carambola afortunada, pues quien se aprendió las partes de la maqueta que habían registrado en Bollullos para la preproducción fue Dennis Dicken, a las baquetas en los también americanos The Smithereens, que grabaría el disco con ellos. El resultante Parking (1996) parece condenado al ostracismo en cualquier dossier que pretenda destacar todo lo bueno que dio de sí esa hornada de grupos españoles en los años '90, quizás subestimado desde el punto de vista esnob que con el paso del tiempo ha fulminado la valía de trabajos que en esa época se cantaron en inglés o que pertenecen a géneros sin complicaciones o poco sofisticados como el punk rock, pero la verdad es que Amphetamine Discharge regresaron a España con un álbum que le daba cien vueltas a Rotaflex en cuanto a consistencia y óptica. Andy Shernoff y el grupo consensuaron un sonido de guitarra que se mantiene homogéneo a lo largo de la docena de canciones; un grado de distorsión inamovible que envuelve en efervescencia las cuerdas más recias de la guitarra (rara vez suenan las otras: Parking es un festival de acordes de quintas) y que dirige unas composiciones sobresalientes y mucho mejor enfocadas en el estudio que las de antaño. Si la simplicidad del planteamiento podría bordear en una peligrosa linealidad, para mi gusto consiguen sortearla por la inmediatez melódica y el carácter que tiene cada pieza. Aurora canta con una autoridad subyugante desde la primera nota a capela en 'Gonna Be Alright', dinamitando un cancionero que va desde el tono más tosco de 'Raw Power' y '999' a la sensibilidad perceptible en 'Woman', el aire provocador de 'Brain to Brain' (aprovecho para mencionar al otro invitado, el teclista David Amels), los recortes de punk rock más lúdico que adornan 'Fuzzy Rabbit' o 'Toxic Substance', o la ironía que infligen a la que es discutiblemente la pieza más arrimada al pop, 'I Just Wanna Kiss'. 'Glamour' divide el disco con el tempo ralentizado a la mitad que el resto, serpenteando como si pudiese ser el momento álgido en un concierto de la Courtney Love de 1995, pero más interesantes si cabe se ponen en 'El Perfume', la canción más compleja del lote, donde las figuras de guitarra que Joaquín dibuja en las estrofas mezcladas con la actitud de Aurora dejan un regusto de intriga y sensualidad.
La inclusión de su música en Abre los Ojos fue solo la primera insuflación de aire que alargó la vida de Parking y dio a conocer a Amphetamine Discharge a un público mayor. La primavera de 1998 la marca de refrescos Kas utilizó 'I Just Wanna Kiss' en su último anuncio de televisión (la fórmula que en el último par de años había servido para promocionar a Australian Blonde, The Killer Barbies, y sobre todo, a Dover) y de repente ya eran dos las canciones que todo el mundo quería escuchar de un álbum que el grupo creía ya agotado. Cuando todo esto ocurrió, Roto Records había quebrado hacía meses y acababan de firmar con Pussycats para publicar un disco de versiones, We Come to Smash This Time (1998), de factura apresurada e irregular. Aprovechando el momentum, la editorial Edel decidió sacar rápidamente un CD titulado como la canción del anuncio para que todo fuese lo más fácil posible en las tiendas, escogiendo canciones de sus dos últimas referencias y añadiendo ese 'Abre los Ojos' que había permanecido inédito hasta entonces. Todo parecía augurar que la buena fortuna que les guio no iba a flaquear entonces, pero después de un año triunfal en el que dieron más conciertos que nunca antes en su trayectoria, la sombra del grupo de desvaneció de la arena pública en algún momento de 1999. El diario ABC recogía en 2001 una noticia sobre su reaparición en la Fiesta de la Primavera sevillana -haciéndose eco de problemas legales con su antiguo mánager (por lo que casi pierden el nombre) y mencionando un disco inédito que varias discográficas habían rechazado por no estar cantado en castellano-, pero lo cierto es que pasaría más de una década hasta que volverían a pisar los escenarios con cierta regularidad. Se dice que en breve van a sacar un nuevo álbum.
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