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Minutos: En ausencia indefinida de Nina Nastasia

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Los seguidores más o menos acérrimos de Nina Nastasia, aquellos que nos permitimos recordarnos que su silencio discográfico desde 2010 es más ensordecedor cuanto más tiempo pasa, hemos desarrollado -me consta que no soy el único- el hábito no programado pero regular (una, dos veces al año) de teclear su nombre en un buscador deseando sorprendernos con la noticia de su regreso y, ante la ausencia de tal cosa, proyectar en el éter cuánto la echamos de menos. La generosidad con la que se volcó en un total de seis álbumes en una década, todos recomendables, dice tanto de su humanidad y su empatía que no esperas ni respuestas, ni nada que se asemeje a entrometerte en su intimidad, para justificar este sigiloso retiro. No es la incógnita de por qué no ha vuelto a publicar nuevo material; es el anhelo por saber cómo articularía una artista con su sensibilidad las emociones que nos asaltan en estos tiempos, dadas las cimas reconfortantes que recortan el horizonte en su catálogo.
Desde que su…

Tarde o temprano: Nadine Shah - "Fast Food" (2015)

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Empezó a sonar una canción desconocida y, en esos deliciosos segundos de acertijo, no corrí a mirar inmediatamente quién estaba cantando, como solemos hacer ahora si la incógnita se puede resolver iluminando la pantalla más cercana. En esa primera escucha a ciegas creí haber reconocido una voz y un código estético pero resultó que me equivocaba, y que Nadine Shah, además, iba a llevarme allí donde no he dejado que me lleven Jehnny Beth (cantante de Savages) y Anna Calvi en los últimos diez años. Que hubiera podido confundir a Nadine con una de estas dos artistas lo dice todo sobre la superficialidad de mis encuentros con ellas; deja al descubierto que me abandoné a quedarme con una idea estereotipada de sus artes después de muchas citas frustradas, de esas que acaban y sabes que no apuntan al idilio porque no te convence quien tienes en frente. Espontáneamente, leí en Nadine Shah algunos de sus rasgos: de la Calvi, la elegancia de un rock encauzado con ademanes dramáticos, favorecido…

Escenarios: Núria Graham - Sala Apolo (Barcelona), 27 de febrero de 2020

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La primera vez que fui a un concierto de Núria Graham lo inició sola con la guitarra eléctrica, tocando 'Hide Your Emotions (Somewhere Safe)', quizás la forma más rigurosa de presentar -en el sentido de exponer, de introducir- a la persona que había alimentado el repertorio de su segundo álbum Does It Ring a Bell? (2017), una colección de diez piezas que proyectaban las luces y las sombras de una época vital convulsa con tanto misterio como aplomo, algo que el directo reflejaba fielmente. Verla vertebrar un recital con el grueso de ese disco tenía un punto imponente y, a la vez, de una fragilidad cautivadora. Archivada esa búsqueda interior tan fructífera, el trabajo de campo para el disco que acaba de publicar -Marjorie (2020)- ha consistido en rastrear lo más íntimo desde un plano más extrovertido, atrapando en el éter lazos afectivos familiares, amorosos y fraternales que se trenzan en el pasado, en el presente, en Irlanda y en Cataluña. No hay una ruptura radical en el so…

Escenarios: Pauline en la Playa + Xaime Martínez - Sidecar (Barcelona), 25 de enero de 2020

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Hay conciertos que, de tan reconfortantes y colmados de empatía, y por cómo te estacionan en una condición de felicidad inalterable a lo largo de su recorrido (lo sabrás si en tu cara no flaquea una sonrisa tonta pero cargada de sustancia), hacen que te plantees si no habrá sido una obscenidad poner el precio de una entrada a algo que no solo te alegra la vida, sino que la sustenta y la embellece para que la vivas más serenamente. A falta de que se nos ocurra una manera más extraordinaria y justa de recompensar a Pauline en la Playa, no nos queda otra que cumplir con gusto en taquilla y más si, como pasaba en Barcelona, no podíamos ver en directo a las asturianas Mar (guitarra, voz) y Alicia Álvarez (voz, guitarra) desde una cita dolorosamente lejana en el tiempo: una noche de mayo de 2010 al aire libre y cerca del mar pero encima de un escenario altísimo de festival. Reducidas las distancias hasta la primera fila de la sala Sidecar, con un álbum nuevo que a su vez celebra lo añejo (…

El despiece: élena (Los años de Satélite K)

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Quizás sea cosa mía pero me doy cuenta de que, alrededor del cambio de milenio y durante los primeros años de la década de 2000, el otoño y el invierno tienen un peso marcado en mi memoria. Después de los coloridos años 90, el huerto de la escena musical independiente patria vio cómo aumentaba la cosecha de una parcela más íntima, que proporcionó bandas sonoras formidables para el gris y el blanco de las bajas temperaturas exteriores. Fuera de nuestras fronteras el foco ya estaba en nombres como Retsin, Arab Strap, Julie Doiron, Piano Magic o Sodastream (muchos de los cuales fueron desfilando dentro de la programación del festival Tanned Tin de Castellón, que nació en 1999 al calor de estos artistas que desviaban el folk, el rock y el pop por la ruta de la deconstrucción); y dentro del país, Manta Ray y Schwarz cada vez estaban menos solos en su vocación experimental y técnicamente competente gracias a la labor de sellos como Foehn o Acuarela, que apostaron por dar a conocer a artist…

En el trastero: Guv'ner - "The Hunt" (1996)

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Me he llevado sorpresas algunas veces documentándome para un artículo, pero es la primera vez que mis fuentes más sustanciosas para localizar declaraciones de un grupo se resumen en el periódico que publica un colegio de primaria y varias páginas web sobre moda y maternidad. Un poco inusual. En internet no sobrevive (ni siquiera en un triste webzine desfasado por el código de programación) ninguna entrevista con este combo que en la década de los 90 se codeó con lo más distinguido de la farándula artística neoyorquina. Tampoco en las revistas que atesoro en papel, donde los descubrí en su día leyendo una reseña de este The Hunt (1996) que, sumada a la intriga que despertó en mí esa portada -aun viéndola en una miniatura de poco más de dos centímetros-, me alentó a buscarles. ¿Quién era esa chica con los labios manchados de color frambuesa? ¿Qué sujetaba en la mano? (Todavía no lo sé.) ¿Por qué era una réplica casi exacta de la Kim Gordon de esa misma época? Resultó ser Pumpkin Wentze…

Caso abierto: John Cale - "Artificial Intelligence" (1985)

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Pocos guardan un buen recuerdo de John Cale si estuvieron cerca de él alrededor de 1985. Trabajar, vivir y razonar con el músico galés era un reto del que muchos salieron escaldados (algunos quizás reforzados). A esas alturas era una figura de culto no solo por haber fundado The Velvet Undeground junto a Lou Reed en la década de los 60, sino por haber demostrado ser un creador prolífico, con una docena de discos a su nombre, en los que siguió desarrollando lo que quedó en suspenso cuando Reed le expulsó de la banda seminal, ese cimbreo entre su formación clásica y la improvisación libre que infiltraba generosas cotas de vanguardia en el rock y la música tradicional. Aún así, su reputación inmediatamente antes de inaugurar la segunda mitad de los años 80 no era comentada por el peso de su arte, sino por la gravedad de sus peores hábitos y cómo estos estaban afectando a su creatividad. El periodista Rafa Cervera, en conversación con César Estabiel, recordaba la visita de Cale al progra…