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Mostrando las entradas etiquetadas como post-rock

Tarde o temprano: Ainara LeGardon - "Pausar Pulsa" (2024)

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Creo que en un par de reseñas sobre el trabajo de Ainara LeGardon en el pasado, al menos en un par, hice mención a cómo temía quedarme sin vocabulario para volver a escribir sobre un proyecto suyo. Hacerlo cada vez que sacaba nuevo álbum o que la veía en concierto se había convertido en algo orgánico, que no automático, pero al final siempre me volvían a invadir las palabras porque siempre había sensaciones y reflexiones nuevas que absorber. En los últimos 10 años, aproximadamente, la actividad creativa de Ainara no solo se ha manifestado a través de la música, sino que ha girado a su alrededor y se ha ramificado en otras expresiones artísticas -desde instalaciones sonoras a performances que transgreden los márgenes de un recital de rock- mientras se ha consolidado paralelamente como una docente de referencia en materia de propiedad intelectual y autogestión. Alguna vez me he dicho a mí mismo que ahora se me haría imposible armar una entrevista a la altura de todo lo que se trae entre...

El despiece: élena (Los años de Satélite K)

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Quizás sea cosa mía pero me doy cuenta de que, alrededor del cambio de milenio y durante los primeros años de la década de 2000, el otoño y el invierno tienen un peso marcado en mi memoria. Después de los coloridos años 90, el huerto de la escena musical independiente patria vio cómo aumentaba la cosecha de una parcela más íntima, que proporcionó bandas sonoras formidables para el gris y el blanco de las bajas temperaturas exteriores. Fuera de nuestras fronteras el foco ya estaba en nombres como Retsin, Arab Strap, Julie Doiron, Piano Magic o Sodastream (muchos de los cuales fueron desfilando dentro de la programación del festival Tanned Tin de Castellón, que nació en 1999 al calor de estos artistas que desviaban el folk, el rock y el pop por la ruta de la deconstrucción); y dentro del país, Manta Ray y Schwarz cada vez estaban menos solos en su vocación experimental y técnicamente competente gracias a la labor de sellos como Foehn o Acuarela, que apostaron por dar a conocer a art...

Tarde o temprano: Ainara LeGardon - "Ainara LeGardon" (2017)

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La hoja de prensa que ha escrito Ainara LeGardon  a propósito de este álbum termina con una nota al pie, preciosa y gráfica para comprender su índole: "Ningún bosque de esbozos ha sido deforestado en la realización de este disco" . No hay ensayo de vestuario antes de respirar y arrojarse a vivir: uno se arroja desconociendo el margen de acierto o error; y los palos de ciego, los planos bosquejados con los que pretende guiarse, también inmortalizan una serie de impulsos nada desdeñables pues informan de la búsqueda que ha llevado al fin. En el sexto disco de LeGardon no existe una separación entre investigación y obra acabada, entre rebotica y palestra. Las huellas de su búsqueda son parte fundamental de lo que llega a nuestros oídos; la incógnita detrás de una idea embrionaria y cómo desarrollarla sin preconcebirla es lo que informa a cada una de las piezas. La calidad de las emociones que ha logrado capturar gracias a eso le asombraría en más de una ocasión. ¿Cuál es el r...

El despiece: Earwig

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Asomaba el verano de 1987 y, mientras My Bloody Valentine agotaban su etapa de jangle pop inocentón con un ruido confuso de fondo, el dúo británico A.R. Kane daba con una combinación de elementos que inspiraría a numerosas bandas en los siguientes cinco años y definiría todo un género. En los tres temas del EP Lollita  transportaban la música que se había venido calificando como etérea hasta una dimensión tormentosa, descarnadamente violenta. Títulos como 'El sadomasoquismo es indispensable' o 'El coleccionista de mariposas' añadían incomodidad a un cuadro eléctrico que ya apuntaba a la obsesión y a la claustrofobia, pero la misma 'Lollita' era un despliegue de contrastes -como si Sade Adu contagiase de jazz y melancolía a los Cocteau Twins de 'Love's Easy Tears'- cuyo colofón era la irrupción de una guitarra que explotaba súbitamente después de la lumbre acústica. Rudy Tambala, mitad de A.R. Kane,  contaba  que fue causal; estaban componiéndola ...

Minutos: Shannon Wright en una década de oscilaciones febriles

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"Un sonido sucio, una boca desdichada / no es muy divertido estar conmigo / no me asusta ser yo misma / nunca es mi intención decepcionaros / Me dais por acabada, me dais patadas / yo nunca pido lo que demandáis de mí / y dándole la espalda a todo, estoy lista para huir / Lo he borrado completamente / y todos mis amigos se me han quejado".  Quizás solo el desarrollo de su propia historia podía dejarlo tan claro, pero en esa letra  Shannon Wright  (voz, guitarra, piano, teclado) se rebelaba sin disimulo ante la situación de aislamiento y chantaje a la que era sometida por sus dos compañeros en Crowsdell , la banda donde se dio a conocer a mediados de los 90. El bajista y la batería querían que la compositora se limitase a engendrar canciones pop a granel y le manifestaban su enfado cuando se desviaba de la ruta que querían imponerle.  'Lurking In Sagas' , incluida en el casi secreto segundo disco del grupo, no solo narraba sin tapujos esa incómoda situación y se ...

Minutos: Laika - 'Breather' (1997)

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El miedo hace que me espante el paso de las horas. Me encierro como si de esa manera pudiera degustar cada minuto, estirarlo y multiplicarlo. Necesitar más tiempo no es lo mismo que querer pararlo, pero aislado no consigues ninguna de las dos cosas; solo preservarte frágil. Cuando destellos espontáneos del exterior se inmiscuyen en los complicados borrones que flotan en tu mente (en letra minúscula, enmarañada y sin embargo en el color blanco del bloqueo) puedes sentirte sorprendentemente conmovido.  Es culpa de algo físico. El miedo se acomoda en mi esternón -quizá en la boca del estómago- y emplea un magnetismo que arrima a su núcleo unas cuatro docenas de alfileres que no pinchan, sino que cosquillean como la cabellera de una espiga de trigo. Cuando estoy en ese estado le insuflo una ternura inusitada, imaginada, a las cosas. Como esta mañana, muy temprano, cuando he oído a un gato maullar y al asomarme le he visto dando tres, cuatro pasos entre cada quejido como si busc...

Imperdible: Manta Ray - "Manta Ray" (1995)

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Mi primer recuerdo de Manta Ray se mezcla con el de una firma de Silvia Superstar y Billy King de The Killer Barbies en una camiseta. Mi madre nos llevó al compañero de clase con el que tenía un grupo y a mí a la Muestra Estatal de Discográficas Independientes de Balaguer. Catorce años, 1998. Ella se quedó con nosotros , aunque lejos de nosotros hasta que nos fuimos. Nada más llegar, a media tarde, Manta Ray ya estaban tocando en una carpa que con la perspectiva del tiempo veo demasiado pequeña, demasiado ridícula; más si recuerdo como, a penas un mes después de esa actuación, el grupo asturiano actuó en el escenario grande del Festival de Benicàssim entre Yo La Tengo y PJ Harvey y todo el mundo aplaudió su ubicación; su directo (algo extensible a su filosofía como banda) era aventurado y absolutamente en las antípodas de los complejos y la falta de definición o de personalidad que tanto lastraba a muchas de las bandas que surgieron en su misma época. A Manta Ray se les podía medi...

Por el atajo: Moonshake – “First EP” (1991)

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La primera vez que escuché una canción de Moonshake acabé aturdido; angustiado y pegajoso de sudor, como si me encontrara atrapado en un atasco en medio de la ciudad en pleno agosto, metido en un coche sin ventanillas, e incluso los sonidos más insignificantes vieran aumentados sus decibelios hasta gritarte en la cara. Una fábula monstruosa -que no cacofónica- donde los edificios, el suave seísmo del suelo al paso del metro, el automatismo apresurado de la vida diaria, el click-clack del intermitente, el imperceptible zumbido de la bombilla de un semáforo… Todo ello te provocaría una psicosis reveladora que acabaría por abrirte los ojos. La música de la banda británica no siempre tuvo estas características; son más bien cualidades que fue adquiriendo a base de pequeñas mutaciones, pero en sus dos últimos álbumes la voz de David Callahan (voz, guitarra, samplers) ya podía considerarse la mejor emisaria de la intranquilidad y el desconsuelo propios del fin del siglo XX, y sus canci...

Escenarios: Ainara LeGardon - Heliogàbal (Barcelona), 20 de noviembre de 2009

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Cada vez es mayor el número de mujeres que ocupan un lugar notable dentro de la escena musical de nuestro país, o que al menos intentan estar. Muchas le ponen voz a nuestras desilusiones e ilusiones amorosas, a la nostalgia provocada por el paso del tiempo o la irremediable soledad, pero a veces lo que hacen parece genérico. Otras se ocupan bastante bien de articular discursos mordaces, hilarantes y cotidianos que nos hacen asentir con la cabeza, entre sonrisas y con los ojos entornados pensando "cuánta razón; patética vida". No encuentro a ninguna como Ainara LeGardon , a nadie que me haga mirar cara a cara con la aflicción; que explore ese territorio psicológico turbador y que pueda narrar de forma tan precisa lo que encuentra en esas excursiones; capaz de hacerte tiritar sin estridencias, de provocar tantas imágenes y reflexiones, de inspirar, con parcos elementos. Tengo un pánico aterrador a las alturas, nauseabundo vértigo; pero si se trata de sacar la cabeza a nuestr...