Imperdible: Low - "Secret Name" (1999)
Hay veces que el alma se siente opaca e indescifrable como un pergamino garabateado con mal pulso; que cada inhalación de aire infla el torso como si estuviese hecho de papel de cebolla, reutilizado a base de pasar la mano con fuerza para planchar las arrugas sin lograr que desaparezca su historia; que el chasquido de las consonantes entre los dientes, la lengua y los labios rompe las vocales con el silencio microscópico de los capilares sanguíneos, y el habla es débil. La psicología del ser humano es frágil, y es raro que el entorno nos acompañe adaptándose a nuestra velocidad cuando necesitamos abandonarnos a circular alrededor de esa fragilidad. No hay clemencia, no hay sensibilidad; no hay tiempo. En la música de Low , y esto es un consuelo inestimable, todo eso abunda. Se extiende ante ti como el agua que se mece ligeramente dentro de un lago, y si te plantas en la orilla y reconoces tu sombra fundida con ese agua, puedes encontrar el bálsamo que te lleve a algo a lo que aferra...