jueves, 12 de febrero de 2009

Imperdible: The Cure - "Japanese Whispers" (1983)



En 1982, tras la gira de promoción de Pornography (última entrega de lo que en retrospectiva se conoce como su "trilogía oscura"), The Cure se desintegró; al menos lo que había sido el grupo hasta entonces. Las crecientes tensiones entre Robert Smith (voz, guitarras), Lol Tolhurst (batería) y Simon Gallup (bajo) se hicieron insostenibles durante la grabación de ese disco, uno de los favoritos del mismo Smith; según comentaba en una entrevista de 1983, "empezó como los otros discos, pero luego se transformó en algo diferente; se convirtió en un animal, y los otros no habían llegado tan lejos. Por eso rompió esa formación de The Cure: Pornography sacó de nosotros una intensidad inesperada y en un periodo de seis meses todo se desmoronó, empezamos a odiarnos. Llevamos nuestras personalidades al extremo causando peleas agotadoras". De hecho, Simon Gallup fue quien abandonó la banda en el último concierto de la gira, pero después de eso Robert Smith tampoco tuvo la inmediata intención de encontrar un sustituto, sin saber ni siquiera si seguiría utilizando el nombre del grupo.

Tengo dos recuerdos primerizos de The Cure: el miedo que de pequeño me daba ver como a Robert se lo tragaba una araña en el videoclip de 'Lullaby'; y un especial que había grabado en una cinta de vídeo que andaba por casa, emitido por Televisión Española en 1987 dentro del programa Metrópolis, gracias al que tuve una temprana introducción a la música del grupo y a su historia y pude ver por primera vez bajo luz blanca a ese Smith esquivo y algo tímido, caricatura de pintalabios rojo carmín y pelo de muñeco de feria artesana punk. Alrededor de la época en la que se publicaron las canciones incluidas en Japanese Whispers (1983) fue cuando el cantante empezó a potenciar esa parte más desenfadada y colorista de su personaje, un reflejo sin duda de lo que estaba sucediendo en su música. Fuera más o menos a propósito, Smith empezó a componer con la intención de dar forma a temas que no anduvieran por el imaginario pétreo y frío de su etapa más reciente y el experimento le sorprendió tanto en su ligereza y su cualidad accesible que le causó fricciones con su discográfica ya que se negaba a editarlo bajo el nombre de The Cure, convencido de que la trayectoria de la banda -por fin respetada- se vería manchada por una broma que se le habría ido de las manos. Lol Tolhurst, con el que al fin y al cabo Smith no tenía ningún problema, volvió a unirse a él para el proyecto.

Japanese Whispers, publicado en diciembre de 1983, no se considera un disco como tal dentro de la discografía de la banda, y es que de hecho no lo es. Pensado inicialmente para el mercado japonés pero publicado en todo el mundo después de lo que fue un año triunfal a nivel de reconocimiento de público y crítica para el grupo, recopila las caras A y B de los tres singles de esa primera etapa de experimentos pop aparecidos desde noviembre de 1982 hasta entonces, y a pesar de haber sido concebidos como pequeñas obras de tres o cuatro canciones cada una, tienen perfecto sentido juntas. Con estas viñetas multicolor (de las caras B originales solo se queda fuera 'Mr. Pink Eyes'), Robert Smith perfeccionó en muy poco tiempo sus capacidad para componer redondeces pop y con ello equilibró la balanza de su discografía, que en sus últimos discos se había sumergido casi por completo en su faceta más oscura. Este ejercicio le dio carta blanca para que The Cure pudieran ser a partir de entonces una banda versátil y libre de prejuicios estilísticos, que podría experimentar tanto en los campos más densos como en los más melódicos sin perder su identidad.


















En esta recopilación encontramos la primera representación de todo esto, ya que no se trata simplemente de un puñado de canciones pegadizas paridas sin ningún esfuerzo. Cierto es que nada es tan triste como era 'Faith' o tan confrontacional como 'Play For Today', pero ninguno de los temas carece de cierta carga emocional. Se abre con la pieza que lo inició todo, 'Let's Go To Bed', que toma forma bailable a ritmo funky basado en los sintetizadores y da la primera muestra de esa nueva imaginería de tinte surrealista y deliciosamente absurda ("Deja que te coja la mano, estoy temblando como leche / (...) Los fuegos ahí fuera, en el cielo / tan perfectos como gatos"), aunque lo que narre en el fondo sea una historia de aburrimiento en una relación. 'The Walk', que ya escaló hasta el puesto 12 de las listas de singles del Reino Unido, le valió a Robert Smith su primera acusación de sospechosa inspiración en la música de New Order, y aunque es cierto que la línea de bajo sería prácticamente la del 'Blue Monday' de los de Manchester, 'The Walk' habita en un mundo completamente diferente, narrando un imposible cuento fantástico que cabalga sobre un riff de sintetizador propio de la época que hasta podría haber firmado Bernardo Bonezzi para Almodóvar & McNamara.

Pero las caras B demostraban que Smith no había perdido ni un ápice de su inquietud existencial, aunque ahora viniera presentada de manera trémulamente romántica o salpicada de témperas. Mientras 'Just One Kiss' es tensa, urgente y triste (aunque su vestimenta la hace sobre todo bonita), 'The Dream' y 'The Upstairs Room' investigan un poco más allá en el tecno-pop menos superficial. Pero la verdadera obra maestra del lote es 'Lament', una de las composiciones más inspiradas de toda la trayectoria de Robert Smith que destaca en Japanese Whispers por poseer la intensidad melancólica de los golpes emocionales escondidos en Faith o Pornography pero rodeada de elementos vivos, de amarillo, naranja y rojo. Cierra la recopilación la que fue cara A del último de los tres sencillos, 'The Lovecats', un número jazzy que bien podría ser una maliciosa canción para una película de Disney, responsable de que la banda cerrara el año entrando en el Top 10 de las listas a la altura del número 7. No en balde, es uno de sus singles más redondos.

Japanese Whispers, o el anuario de un año en el que parecía que Robert Smith no pudiera equivocarse en nada.


Para escuchar en Spotify:




1 comentario:

Fantômas dijo...

Buen blog che! Te invito a darte una vuelta por el mío, creo que te puede llegar a interesar por las cosas que veo que posteás (y de paso si querés intercambiamos enlaces).

Mi blog, principalmente sobre música, lo podés encontrar acá:

Soy del Montón

Un abrazo.