viernes, 24 de abril de 2009

Boxset: Cat Power - "In The Wind I Crunch (cd5: 2006-2008)"



Con la demora que ha caracterizado a este especial (en febrero aseguraba que "en breve" esperaba publicar esta entrada), llegamos al quinto y último volumen del repaso a las rarezas de Cat Power, que comprende desde la segunda mitad del año 2006 hasta principios de 2008, cuando se publica su último trabajo hasta la fecha Jukebox.

La aparición de The Greatest en febrero de 2006 supone un nuevo giro para la trayectoria de Chan Marshall. Sin ataduras ni modestia indie, para la grabación decidió rodearse de legendarios músicos como el guitarrista Teenie Hodges (habitual de Al Green) y el resto de la Memphis Rhythm Band que luego la acompañaría de gira, acentuando el deje soul y blues sureño que de manera natural ya tenían unas canciones compuestas por alguien que, sin duda, ya iba más allá del tormento minimalista. Se trata entonces de un trabajo desvergonzado en arreglos de cuerda, viento, y guitarras limpias con regusto setentas que presenta una rica paleta emocional que va desde el desenfado a lo que parece ser el último atisbo de la Chan derrotista en 'Hate'; significativo es que durante la gira acabase cambiando el refrán original de ese tema ("Me odio y quiero morir") por todo lo contrario.

Los conciertos con la Memphis Rhythm Band dieron fe de que el desastre que podía ser Cat Power en concierto quedaba atrás para dejar paso a una intérprete nueva, ciertamene más segura al sentirse arropada por la banda, que sumó críticas unánimemente favorables a las que ya había cosechado el disco. Este último cd recoge algunas muestras de lo que fue esa gira, a destacar especialmente el apogeo que solía ubicar en el tramo final de las veladas en forma de medley de los añejos 'Cross Bones Style' y 'Nude as the News' (aderezados con multiples coros y vientos), y su versión del 'Crazy" de Gnarls Barkley. Otra curiosidad remarcable es 'John John', interpretación libre del clásico 'Hit the Road Jack' grabado para una sesión radiofónica y en la que la misma Chan se introduce imitando la voz de una locutora.
Varias versiones y temas inéditos seguían siendo habituales en el repertorio, y aquí se recogen varios: 'Time, Great Healer', original suyo no publicado hasta día de hoy y me arriesgo a decir que una de sus mejores composiciones, habla sobre lo curativo del saber perdonar; 'Remember Me' de Otis Redding es interpretada de manera hiriente al piano; y su primer acercamiento al 'Ramblin' Man' de Hank Williams es un blues de acordes menores que dista del ambiente sensual de la versión que grabaría más adelante (de la cual se incluye también una reinterpretación acústica de 2008).

Para la segunda parte de la gira de The Greatest, que tuvo su inicio en diciembre de 2006, Cat Power armó la Dirty Delta Blues Band, formada por músicos como Judah Bauer (The Jon Spencer Blues Explosion), Gregg Foreman (Delta 72), Erik Paparazzi (Lizard Music), y Jim White (The Dirty Three), alineación con la que tendría tan buena química que acabaría grabando su próximo disco con ellos y girando prácticamente sin parar durante dos años. Esta banda le dio al repertorio un toque algo más sucinto y vibrante (prueba de ello es la revampirización blues de 'Could We'), y con ellos empezó a forjar un nuevo y sólido repertorio de versiones, muchas de las cuales quedarían inmortalizadas en Jukebox, aunque es algo incomprensible que fuera de él se quedasen sus reinterpretaciones de la preciosa 'Making Believe' (Jimmy Work) y la festiva 'The Tracks of My Tears' (Smokey Robinson). Hay que mencionar también las dos únicas piezas de estudio que figuran en este volumen, ambas aportaciones a bandas sonoras: 'It's Alright to Fail' (un blues acústico para la película The Hottest State) y una chispeante revisión del 'Stuck Inside the Mobile with the Memphis Blues Again' de Bob Dylan (para el biopic sobre el cantautor I'm Not There).

Tras dos años girando con estas versiones como columna vertebral de sus conciertos, visitas muy puntuales a su cancionero y ausencia total de material inédito como venía siendo costumbre, el futuro de Cat Power es más que nunca una incógnita. Es innegable que desde la publicación de The Greatest su registro vocal ha variado mucho y sus influencias están cada vez más enraizadas en el soul, pero habrá que ver cómo se nota esto en su propio material, el primero que verá la luz desde su conversión a energética e infalible intérprete.

Tracklist:

01. john john (the interface session, date unknown, 2006)
02. naked if i want to (berlin 6.11.06)
03. cross bones style/nude as the news (berlin 6.11.06)
04. crazy (berlin 6.11.06)
05. time, great healer (berlin 6.11.06)
06. i cant give you anything but love (berlin 6.11.06)
07. remember me (kcrw 12.9.06)
08. ramblin' woman (kcrw 12.9.06)
09. islands (kcrw 12.9.06)
10. cryin', hopin' waitin' (rolling stone session, date unknown, 2006)
11. could we (transmusicales de rennes, 7.12.06)
12. making believe (transmusicales de rennes, 7.12.06)
13. tracks of my tears (transmusicales de rennes, 7.12.06)
14. it ain't fair (transmusicales de rennes, 7.12.06)
15. it's alright to fail
16. stuck inside the mobile with the memphis blues again
17. dark end of the street (black session 23.1.08)
18. ramblin' (wo)man (bbc6's the hub 29.1.08)
19. don't explain (bbc6's the hub 29.1.08)


miércoles, 15 de abril de 2009

Imperdible: Nina Nastasia & Jim White - "You Follow Me" (2007)



Cuando tenía nueve años, mi madre y yo nos trasladamos durante casi un lustro a vivir a una casa de campo que estaba en las afueras de nuestro pueblo. En la planta baja de la misma ya vivía hacía tiempo una familia (una pareja de panaderos con sus hijos) y nosotros nos instalamos en el piso de arriba (al que se accedía por otra puerta y que no estaba comunicado de ningún modo con la otra vivienda hasta que dichos vecinos hicieron un empalme ilícito de su contador al nuestro para saquearnos electricidad, pero esa es otra historia). El otro día me acordaba de esa sensación, sobre todo estival, de salir como críos que éramos a por espontáneas excursiones en direcciones desconocidas, absolutamente ajenos a cualquier preocupación o amago de peligro. El fresco de las noches de junio y julio jugando al escondite; la cuenta atrás de cara a la pared y el inmediato enfrentamiento en completa soledad a los oscuros alrededores de la casa, los más cercanos y los más lejanos; la hierba, la tierra, la gravilla. El silencio. Correr. No temer.

Algo parecido a la sensación que me produce recordar ahora esos juegos nocturnos es lo que encierra este disco que firmaron hace un par de años Nina Nastasia (voz, guitarra) y Jim White (batería), You Follow Me. Aunque pueda parecer anecdótico que decidieran firmarlo a nombre de los dos (White ya había tocado en los dos discos anteriores de ella y estilísticamente el disco tampoco es una ruptura significativa con respecto a la discografía de la cantautora residente en Nueva York), cuando uno lleva escuchadas unas tres o cuatro canciones puede llegar a entender por qué se trata de un esfuerzo que quisieron inventariar como conjunto.

El disco fue grabado por Steve Albini, productor con el que Nina Nastasia tiene una especial afinidad creativa y que ya se había encargado de producir todos sus discos anteriores. En ellos quizás cuente Albini con las muestras de belleza (agreste, pero belleza al fin y al cabo) más incontestables de todo su curriculum, retratando su delicadeza sin abandonar la austeridad que caracteriza siempre a sus producciones. Nastasia escribió el conjunto de canciones de You Follow Me expresamente para el proyecto, que ya había apalabrado de antemano con Jim White. Él participaría de manera libre y activa en el arreglo de los temas desde la batería, confiando en la versatilidad que había demostrado en su propio grupo The Dirty Three y en sus heterodoxas colaboraciones con Will Oldham, Cat Power o PJ Harvey. Su maestría improvisando y poniendo la espontaneidad por delante de la técnica y el cálculo llega hasta el punto de que nunca realiza dos tomas iguales. Se aprende una canción y entiende sus dinámicas, pero sobre todo se deja llevar.













Todo lo que se oye en You Follow Me son la voz y la guitarra acústica de Nina y la batería de Jim, nada más. La primera canción, 'I've Been Out Walking', sitúa al oyente de una manera sublime en el terreno ambiental del disco: empieza galopante y vital, con Nina narrando un paseo por el bosque enajenada. Al poco, batería y guitarra pierden el compás y la sucesión de acordes indica que algo va mal: "Me di cuenta de dónde estaba, y vi a un hombre en frente de mí". Brevemente, describe la tensión de ese repentino encuentro que nadie más puede presenciar. El tempo vuelve a acelerarse en lo que parece una huida inútil de algo que parece terminar en un abuso: "Me transformo en lluvia, en suciedad, en malas hierbas, en hojas". Ése es el regusto que tiene el folk de Nina Nastasia: la calidez de esa voz rebajada con arena y hojas secas en medio de una brisa estival nocturna, que sentada en el porche con su guitarra puede dar fe de que algo siniestro está a la vuelta de la esquina.

Según la ocasión, la batería de Jim White sabe armar un estruendo controlado que parece indicar que se avecina una tormenta interior (como hacia la mitad de la cómica 'Odd Said the Doe', donde quiere creer que la liebre que ronda su jardín es en realidad su difunto amante) y otras ejercer de elemento percutivo que va por libre y que posibilita que a nuestra imaginación puedan llegar cosas como la idea de que Nina está rodeada de pájaros revoloteando entre árboles azotados por el viento ('Our Discussion'), siempre tan expresivo como si pintara y evitando reducir su aportación a algo rítmico sin más. Gracias a eso, cada uno de los temas cuenta con una escenificación única acorde con lo que se explica. Las historias son dispares y fluyen de Nastasia con naturalidad y sin pretensión, desde la resignación ante la inevitable muerte del amor (y la consiguiente aparición de alguien nuevo) en 'How Will You Love Me' y el pulso firme y musicalmente optimista de 'In the Evening' hasta las dos piezas más oscuras del álbum, 'I Write Down Lists' (escalofriante exposición de la consciencia de la pérdida de identidad y facultades con el paso del tiempo) y sobretodo 'The Day I Would Bury You': "Te diré que no necesito que me conozcas / No quiero tu ayuda, tu nombre, tu riqueza / (...) Siempre soñé con el día en el que te enterraría / Nunca pensé en el día que dejara de odiarte / (...) Ahora mi sombra sobre ti / Me juré que te tendría miedo siempre / pero no eres el mismo / Y yo no soy tu enemiga / aunque aquí te dejo la cinta que me diste / como me prometí que haría hoy".

Turbio y extrañamente familiar a partes iguales, capaz de invocar en la mente imágenes de perverso romanticismo y en el corazón pellizcos de temor y desasosiego. Cuando juegas al escondite y acabas de contar de cara a la pared, te giras para empezar las búsqueda del resto de niños con cierto reparo y temor. ¿Por qué esta música me provoca ese mismo ardor, el de un susto inminente?


Para escuchar en Spotify: