viernes, 17 de diciembre de 2010

Por el atajo: Moonshake – “First EP” (1991)



La primera vez que escuché una canción de Moonshake acabé aturdido; angustiado y pegajoso de sudor, como si me encontrara atrapado en un atasco en plena urbe, metido en un coche sin ventanillas en agosto y los sonidos de cada pequeña cosa vieran aumentados sus decibelios hasta gritarte en la cara. Una fábula monstruosa en la que los edificios, el leve retumbo del suelo al paso del metro, el automatismo apresurado de la vida diaria, el click-clack del intermitente, el imperceptible zumbido de la bombilla de un semáforo… todo ello te provocaría una psicosis extrema y reveladora que acabaría por aterrorizarte.
La música de Moonshake no siempre tuvo esta característica; es más bien una cualidad que fue adquiriendo a base de pequeñas mutaciones, pero en sus dos últimos álbumes la voz de David Callahan (voz, guitarra, samplers) ya podía considerarse la mejor emisaria de la intranquilidad y el desconsuelo propios del fin del siglo XX, y su música un reflejo de la confusa vorágine de las grandes ciudades aderezado a través de loops maníacos que parecen colisionar casi al azar -como el mismo caos que nos rodea en la vida diaria- y variedad de estilos que van desde el free-jazz al blues, del post-punk al rock de vanguardia (no en vano su nombre proviene de una canción de Can). Que se acentuaran los trazos perturbadores fue consecuencia de la pérdida de la otra mitad motora del grupo en su formación original, Margaret Fiedler (voz, guitarra, samplers) –que cada vez discrepaba más con David y acabó formando su propia banda, Laika-, con lo que la personalidad de Callahan tomó más espacio en la dirección de Moonshake. Un disco muy recomendable para ilustrar todo esto que explico es The Sound Your Eyes Can Follow (1994), una escucha fascinante.
El trabajo que destaco hoy es de esa primera etapa colaborativa entre Callahan y Fiedler, el EP con el que debutaron en la primavera de 1991 bajo la etiqueta de Creation Records; la formación por entonces la completaban John Frenett (bajo; luego también en Laika) y Mig Moreland (batería). First EP es un ejercicio que queda en su catálogo como su creación más accesible y de ambientación más agradable, no desafiante hasta los extremos de sus experimentos posteriores pero aún así una temprana aportación regeneradora a lo que después se llamaría post-rock.

En ‘Coming’ (curiosamente, la única en la que canta Callahan) se percibe la voluntad bailable de los grupos de Manchester de los primeros noventa (la percusión, la línea de bajo en círculo cerrado) pero la atmósfera, acentuada por el slide guitar, es oscura. Fiedler toma el micrófono en las restantes: ‘Gravity’ profundiza en un mundo más onírico (coros que gotean cloroformo, guitarras entrecortadas) que les emparenta con los My Bloody Valentine de Loveless, aunque hay que tener en cuenta que ese disco se publico a finales del mismo 1991. De ‘Coward’ aparecen dos mezclas, la segunda de ellas oculta al final: la versión definitiva es furiosa y ruidosa, conducida por una frenética batería; la clandestina anula la distorsión y trae la guitarra acústica al frente para acentuar su hechura de críptica canción folk. ‘Hanging’ quizás sea el momento estelar del EP, con la suave voz de Margaret planeando sobre un terreno bucólico y nebuloso mientras recita eso de “Me dejaste colgando ayer / hoy corté la cuerda”, toda una declaración de insatisfacción sexual.