viernes, 14 de enero de 2011

Minutos: Broadcast - 'Tears in the Typing Pool' (2005)



“Sucumbe a la línea
la hora final
el corredor de fondo se ha parado en el rincón
pero yo no me rendiré
aunque también me he parado”

Esta mañana salía de casa y he hecho trampa con el aleatorio, porque he ido a elegir la canción con la que quería iniciar el día. Hacía mucho que no escuchaba ‘Tears in the Typing Pool’. Ayer por la tarde, como muchos, supe que Trish Keenan había estado ingresada a causa de una neumonía y que su estado se había complicado en las últimas horas. Las palabras “grave”, “privacidad”, “familiares” y “respeto” del comunicado de prensa, blanco y negro desolador, sopa de letras indeseable, me dejaron una sensación extraña de intranquilidad y tensión.

Trish escribió esta canción tras ver a su padre luchar con una enfermedad terminal durante un largo tiempo y saber que ya se iba. Me parece una frase preciosa, “Lágrimas en el servicio de mecanografía”. “Las letras suspiran, la tinta aún se está secando / te dije la verdad y ahora yo también suspiro / se gira la página para ti y para mí”.

Hace más de quince años que no he tenido que enfrentarme a la muerte de alguien muy cercano. Será cuestión de equilibrio; cuando tenía diez años para cumplir once, se me fueron tres en un periodo de unos nueve meses: mi abuelo y mi tío, con dos semanas de diferencia, en diciembre; mi abuela materna, la abuela del pueblo, en septiembre del año siguiente. Esa fue la última vez. No recuerdo demasiado, solo que mi abuelo lloraba cerca del féretro y le fui a dar un abrazo. Me puse tan nervioso que a su espalda, con la mejilla reposada en su hombro, me salió una sonrisa. Me sentí mal por esa sonrisa después, me avergonzaba haber reaccionado así y no me lo explicaba. Pero la verdad es que todo en sí parecía algo que no estuviera ocurriendo en nuestras vidas; al fin y al cabo la ingresaron a finales de agosto y una complicación en el riñón se la llevó en dos semanas.

Hoy no esperaba llegar a casa y encontrarme con pequeños titulares que me confirmaran lo que ayer nadie quería valorar como posibilidad. Trish ha muerto. He tenido un golpe seco de hipo nauseabundo y después un escalofrío en bucle me ha recorrido la cabeza. He derramado un par de lágrimas, de corto recorrido. He vuelto a poner esta canción. La elegía que ella escribió y que hoy le canto yo en mis pensamientos. Quizás sea el mejor recuerdo que podamos tener hoy de Trish: la sensibilidad recogida en este momento de sosiego que destaca entre la saturación de contraste de Tender Buttons por ser precisamente lo contrario; la elegancia con la que alarga las vocales de la melodía. Me la imagino balanceando las piernas desde un puente elevado, mirando esa tierra que no cambia y que menciona en la letra.

La noticia de una muerte la recibimos con sorpresa y con espanto, porque creo que en milisegundos nos imaginamos a la persona fallecida en ese momento de soledad absoluta, aterrorizante, en el que todo va a dejar de existir.

Las lágrimas en el teclado hoy las derramo yo.


'Tears in the Typing Pool' apareció en el disco Tender Buttons,
publicado en septiembre de 2005




2 comentarios:

Viola Tricolor dijo...

Hola Estanis, no sabía la historia de typing, el mejor homenaje es no olvidar sus canciones y escribir textos tan emotivos como el tuyo. un beso!

Estanis dijo...

gracias Viola :)

el padre de Trish murió aproximadamente en la época en la que publicaron (o trabajaban en) "Tender Buttons", no lo recuerdo con exactitud pero lo leí en una entrevista de entonces. la letra es intensísima.

un abrazo fuerte