jueves, 19 de abril de 2012

Momentum: Barbara Manning - "Lately I Keep Scissors" (1988) / "One Perfect Green Blanket" (1991)



"Mi primera reacción cuando me propusieron reeditar estos trabajos fue: '¿Por qué hacer un boxset de algo que puedes comprar de segunda mano en una tienda de discos?'. (...) No creo que deba hacerse un boxset de alguien que sigue vivo. Pero al mismo tiempo estoy encantada. (...) La primera vez que conseguí algo de atención fue cuando salieron esos discos, así que para los oyentes son como una presentación mía, y para mí supusieron mi estreno haciendo música por mi cuenta y siendo más independiente, así que son una parte muy importante de mi carrera. (...) Fue un periodo muy creativo".

Barbara Manning, 
San Francisco Gate, 7 julio 2007

Esa impulsiva pregunta que hizo Barbara Manning al que fuera su productor, Pat Thomas, cuando supo que éste se había encompinchado con el sello Rainfall Records para promover la necesaria reedición de sus dos primeros discos, lo dice todo de la cantautora nacida en San Diego (California). Ese tira y afloja entre creer firmemente en la validez de lo que hace y, al mismo tiempo, no querer darse demasiada (ninguna) importancia ha sido la actitud que nos ha privado de ella a muchos durante décadas. Quizás por miedo a hacer de ella misma un payaso que traicionara sus ideales y acabara con ellos, Manning colaboró muy poco para promocionar su obra. Se sintió más segura creyéndose que no era necesario y que no le apetecía. La verdad es que ahora lo veríamos más lógico: un músico tiene muchas otras vías y opciones al margen de la industria musical propiamente dicha. A mediados de los años noventa, cuando fichó por Matador Records, tuvo la oportunidad de jugar al juego establecido e ir a por todas: más entrevistas, reportajes de moda en la revista Spin, MTV... Cosas con las que lidiaban compañeros de generación como Pavement o Juliana Hatfield con desigual fortuna. Cosas que a ella no le parecía que tuvieran que ver con la música y que no tenía la más mínima intención de hacer, lo cual es más que loable. Ella misma lo admitió: vio a un montón de grupos salir disparados ante sus narices en la edad de oro del indie rock americano mientras ella seguía en el mismo rincón del patio. Todo eso que nos perdimos.


Tras su paso por el grupo 28th Day, Barbara Manning desplegó sus alas como autora pop en 1986 cuando se decidió a grabar las primeras canciones a su nombre, aunque no verían la luz bajo el título de Lately I Keep Scissors hasta 1988, una colección que tendría su continuación en One Perfect Green Blanket el año 1991. Ambos trabajos han estado siempre relacionados, por una parte de manera formal y práctica (ya se editaron en un único cd en 1992 por primera vez, y luego nutrieron el grueso de la caja mencionada más arriba, Super Scissors) y por otra por su estilo y contenido. Resulta curioso dar con una artista que ha estado tanto tiempo en activo a la sombra de todos y reconocerla tanto como el testigo de algunas corrientes musicales de los primeros ochenta como pionera de otras posteriores que probablemente nunca admitirían su influjo.

Su pop confesional agridulce, con interesantes reflexiones sobre el desarrollo personal y las relaciones sentimentales, resulta especialmente entrañable en la improvisada hilera de canciones de Lately I Keep Scissors, y es que aunque Barbara las grabó con varios músicos en un ocho pistas, creyó que se quedarían en maquetas que nadie querría publicar y que debería volver a grabar en un futuro. El resultado es tan delicado como juvenil: a su paso hace soplar las campanitas que cuelgan en las puertas de las casas de Marine Girls ('Talk All Night'), de Young Marble Giants ('Mark E. Smith & Brix', en la que -como indica el título- narra un encuentro fortuito con los dos miembros de The Fall) o de los vivaces R.E.M. de la primera época ('Something You've Got (Isn't Good)', como si una hermana pequeña y revoltosa de Peter Buck aprendiera unos acordes e hiciera su propia historia a partir de 'Radio Free Europe'). El disco empieza y termina con un pie en el folk ('Scissors' da título al disco y unas tijeras hacen las veces de shaker; 'Prophecy Written' es una versión acústica del grupo Marquis) pero por en medio quedan incursiones en el jangle pop más saltimbanqui (acordes agudos en 'Somewhere Soon' y melancolía en 'Never Park', fantasías en clave de escapada) y esquinas en las que ocurren cosas más sucias, desde el temblor electroacústico con violonchelo de fondo de 'Breathe Lies' ("Puedes vivir una broma y puedes respirar mentiras") hasta el carácter confrontacional de 'Every Pretty Girl' (la voz más seca, envoltorio más rock) y el ambiente frío y vertiginoso del momento más difícil del cancionero, 'Make it Go Away'.



Las formas se pulen, sobre todo a nivel de sonido, en su segundo álbum. One Perfect Green Blanket es breve y está grabado por Greg Freeman como el anterior, pero esta vez las composiciones de Manning son tratadas con más cariño, grabadas con una mayor claridad y eso hace que irradien otra luz. Donde 'Scissors' se abría paso en su debut como una ansiosa declaración (adiós a ataduras pretéritas aunque no sepas dónde vas aún: "Dejo sueltas las puntas que se unen / corto y miro como caen los lazos"), aquí 'Straw Man' es un cínico desafío más propio del indie rock ("Ámame si puedes, hombre de paja") que la presenta más segura de entrada, aunque en realidad el repertorio está marcado por las ausencias y, en concreto, por una ruptura sentimental y el camino tumultuoso que lleva hasta ella: detrás del gancho incontestable de 'Sympathy Wreath' está el regusto triste y cansino de la autocompasión ("Me enviaría a mí misma una corona de condolencias / con margaritas lilas para mi duelo"), y escuchando 'Don't Rewind' ("No repitas ni rebobines / no quiero saber qué tienes en mente") piensas ¿no es exactamente por este estilo por el que la crítica se rindió ante su paisana Liz Phair dos años después? Es una colección de canciones ecléctica que muestra novedades como compositora ('Someone Wants You Dead' es perversa, 'Lock Yer Room (Uptight)' juega a ser blues, 'Green' es una pieza más folk y en ella danza un clarinete) aunque es mediante la versión solemne (ese violonchelo lluvioso) de un tema de The Bats, 'Smoking Her Wings', que Barbara consigue apretarnos el corazón con más fuerza y resumir ese sentimiento de persona rota y perdida que debe reaccionar: "Batiendo sus alas hasta sacar humo y secándose los ojos / se dirige hacia el muro en un amargo disfraz / oh, va directa hacia el muro". Creo que así querían sonar las Vivian Girls que entregaron el año pasado el disco Share the Joy.



Para escuchar en Spotify: