martes, 3 de septiembre de 2013

Minutos: Madonna - 'This Used To Be My Playground' (1992)








Pensando en los escurridizos años de mi infancia me doy cuenta de que incluso cuando todavía era un niño extrovertido de manera muy cándida -hasta los once o doce años me dicen que era naturalmente más alegre- había una persona muy tímida y solitaria en mí, que pesaba mucho y que acabaría tomando el control de mi psique durante la adolescencia. Durante esa segunda etapa empezó a parecer que mis inquietudes y necesarios ratos de exploración casera de esas cosas que me gustaba hacer eran algo que no podía compartir. De hecho, de pequeño tampoco las compartía porque las hacía por mi cuenta, pero en plena pubertad todo gira alrededor del hecho de encajar y de socializarse así que... Supongo que me refiero a que tu entorno censura o señala de forma más vehemente tus peculiaridades entre los 13 y los 20 años que entre los 6 y los 12, cuando puedes celebrar con más libertad y despreocupación lo que tú eres.

No fui un niño ratón de biblioteca, es cierto; mis maneras favoritas de invertir el tiempo antes de ser un adolescente eran bien sencillas: dibujar muchísimo, estar horas pendiente de la radio y la televisión para grabar canciones y video-clips, hojear deslumbrado el Boletín Discoplay y preguntarme cómo serían los discos que no tenía a partir de las portadas... Y luego una serie de actividades relacionadas con Madonna que iban de inventarme otra música para sus canciones en la película ¿Quién Es Esa Chica? (haciendo versiones en castellano de las mismas a partir de los subtítulos en español de mi versión grabada de TVE1) a hacerme con cualquier página de revista en la que apareciera para recortar su foto y, tras tantear si debía pegarla en algún sitio o no (muchas veces la secuencia era pegar-arrepentirse-arrancar mal-fastidiar) guardarla en una caja metálica que aún está en un armario en casa de mi madre, llena de recortes destartalados. Madonna me ocupó una gran parte de la infancia, y me refiero a trabajo. Estaba fascinado por ella. Cuando en esta canción canta: "Este solía ser mi patio de recreo / solía ser el sueño de mi infancia / solía ser el sitio al que corría / cuando necesitaba a un amigo / ¿por qué tuvo que acabar?", pienso en mí volcando en el suelo todas esas fotos recortadas antes de añadir la siguiente a la caja. Ese era el patio de mi recreo, hacer cosas como ésa en mi pequeño mundo y no darme cuenta de que habían pasado horas. 

No se ha hablado lo suficiente de lo infravalorada que está Madonna como compositora y es porque hay una pétrea incredulidad en cuanto a su verdadera implicación en sus proyectos musicales (sin embargo todos sus colaboradores, desde Nile Rodgers a William Orbit, han detallado ampliamente su trabajo mano a mano con ella). De manera automática se la desacredita como producto y se asume que ella no puede estar detrás de unas melodías que han convencido a multitud de gente muy dispar, ésas que han hecho de ella un icono del pop de dimensiones irrepetibles. Puede que la publicidad que ha sabido darse siempre y la polémica que la hizo tan notoria hace un par de décadas oscurezcan el paisaje, lo mismo que está embruteciendo su legado con sus trabajos más recientes -en los que impera la ley de lo burdo y del mínimo esfuerzo- , pero debería bastar con escuchar piezas de las que es co-autora como las primerizas 'Over and Over', 'Into the Groove' o el grueso del disco Like a Prayer (1989), primero en el que ya no había ninguna composición ajena, para averiguar que es fácil rastrear su estilo cuando no canta una canción de otro. Todas esas anotaciones primigenias de su biografía que yo no creía y que la era de internet me ha confirmado con pruebas documentales tienen su peso: que empezase tocando la batería en The Breakfast Club para luego imitar a Chrissie Hynde en el primer grupo en el que dio la cara, antes de grabar una maqueta de funk-pop callejero que le ganó su contrato con Warner, la hace diferente al resto de cantantes pop de entonces y también a las de ahora. Siempre fueron sus canciones. Madonna dio una pátina comercial a su música porque quería conquistar el mundo, pero su sensibilidad por lo sencillo y su fidelidad a la actitud genuina de sus principios permanece en la esencia de sus composiciones a lo largo de su carrera, algo extensible a su interpretación vocal, siempre libre de excesos y giros presumidos que entorpezcan la melodía tal y como está escrita.
















This Used To Be My Playground (1992) es una canción que en manos de una cantante con un torrencial de voz sería una tragedia exorbitante. Sin embargo Madonna la interpreta sigilosa, sometiéndose a la nostalgia evocadora de esas palabras tan bien elegidas. La imaginería del patio, entremezclada con apuntes sobre el paso del tiempo y lo necesario de no anclarse en la idealización del pasado, quebranta la literalidad del lugar haciéndose intercambiable por cualquier cosa, desde un anhelo irresuelto a un amor platónico, desde la expectativa no correspondida con la realidad que teníamos de nuestra versión adulta cuando aún éramos niños al recuerdo de un fallecido. Los versos "Antes de que te des cuenta, te sientes viejo / y el corazón se te rompe / no te aferres al pasado / eso es mucho pedir" implican la necesidad de madurar, un sujeto que Madonna ya había tratado en otra pieza lenta no menos destacable y elaborada, 'Live To Tell' (1986), la primera ocasión en que mostró las posibilidades del registro grave de su voz para encauzar una vulnerabilidad más terrenal.

En la línea temporal de su discografía 'This Used To Be My Playground' está situada en un punto curioso. Desviándose de la exploración sexual insinuada a finales de 1990 con el single Justify My Love y precediendo a la explotación salvaje de ese sujeto recogida en el álbum Erotica (1992) es una verdadera isla en esa etapa. Fue concebida durante las sesiones de grabación de dicho trabajo en marzo de 1992, un día que recuerda el co-productor en el que Madonna había confiado para sus próximas canciones tras el éxito mundial de Vogue (1990), Shep Pettibone: "Madonna empezó a cantar una melodía una y otra vez en el micrófono (...) sobre un loop de piano, órgano, cuerdas y percusión. Sonaba atemporal, muy nostálgico. Me pasé la noche arreglando las estrofas y se convirtió en la canción". Su contención y su elegancia (emotivos arreglos de Jeremy Lubbock para una orquesta de 30 músicos) surgieron de un lugar ajeno a las rugosidades de Erotica. Apareció como single ese mismo verano por ser el tema principal de la banda sonora del film A League of Their Own (Penny Marshall, 1992), tres meses antes de destaparse el mundo de lujuria de su nuevo disco, aunque 'This Used To Be My Playground' no debía poder engañar a nadie sobre lo que estaba por venir: todo el mundo sabía que Madonna se había tirado meses haciéndose fotos desnuda por Miami para su libro Sex


This Used To Be My Playground fue
publicada como single en julio de 1992


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2 comentarios:

Don Caballero dijo...

"Like a prayer" fue uno de los primeros discos que grabé en cinta TDK. Estaba en EGB y me encantaban todas las canciones. No recuerdo por qué dejé de escucharla, pero no ha sido hasta bien pasados los 30 que he vuelto a reconocer que canciones como "Material Girl" son temazos.
Por cierto, me encanta tu blog.

Estanis dijo...

Lo mío empezó un poco después de "Like a Prayer", viendo el concierto en Barcelona del Blond Ambition Tour por la tele con seis años. Mi madre lo grabó en vídeo y no dejaba de verlo, así que pronto necesité más.

Gracias por el comentario, Don Caballero