jueves, 19 de diciembre de 2013

En el trastero: Dover - Sesión Acústica Diario Pop (Radio 3), 14-11-1997
















El Diario Pop de Jesús Ordovás, programa que emitía Radio 3 hasta que la emisora le echó el cierre en 2007, cambió de horario en algún momento de 1997 que no recuerdo con exactitud. Sé que fue al poco de pillarle la pista, un verano que de manera casual y afortunada escuché unas canciones del concierto de Smashing Pumpkins en el Festimad de 1996 y de PJ Harvey en el festival de Glastonbury de 1995. De emitirse por la tarde en verano, horario gracias al cual fue fácil que cayera en mi radar, pasó al año siguiente a ocupar la franja de once a doce de la noche. A esas alturas ya era toda una costumbre para mí escuchar la radio a diario, y que Ordovás saliera en antena a esa hora solo hacía que durante el día creciera la anticipación, que sintonizar Radio 3 (con los botones "play" y "rec" del radiocassette pulsados pero retenidos por el "pause") y escucharle desde la cama o merodeando por la habitación anotando cosas en libretas u hojeando revistas fuera todo un ritual.

El mismo cariño con el que recuerdo ese pequeño ceremonial nocturno lo tengo por la música de Dover en esa época. ¿Cómo no tenerlo? Con trece años no era la primera vez que me entusiasmaba un grupo, pero a ese hecho se le sumó que se tratara de una banda nacional, que habiendo descubierto una emisora que apoyaba la música que me estaba empezando a interesar tuviera a mi alcance la posibilidad de seguirles de cerca, que cuando menos lo esperaras vinieran a tu provincia a tocar en directo... Mi padre me llevó a verles en octubre de 1997: al aire libre en una noche escarchada, gratuito en un llano considerable y colmado de gente. Era mi segundo concierto y aún era tan naïf que llevaba una vieja grabadora en el bolsillo; no se oyen más que golpes y ruido saturado pero nunca he borrado la cinta. Recuerdo girarme de vez en cuando y ver a mi padre con cara enloquecida gritándome que no lo iba a aguantar más. Suerte de él, que me protegió desde la segunda fila comiéndose todos los pogos mientras yo me centraba en Cristina Llanos (voz, guitarra).

Como tantos otros adolescentes en la primavera de 1997, yo también me pregunté "¿De quién es esa canción?" al escuchar el estribillo de 'Devil Came To Me' concluyendo un anuncio de Radical Fruit. En cuanto lo descubrí, busqué el disco. Aún recuerdo el número de teléfono del contestador de Diario Pop, que no marqué pocas veces para comentar y pedir cosas: 91 346 14 20. Llamé ese verano de 1997 y dije que no había encontrado Devil Came To Me (1997) en las tiendas de discos y que me acabé comprando el inadvertido en su día Sister (1995). Jesús Ordovás aprovechó para darle un toque a Subterfuge para que no descuidase la distribución del álbum.
















Las herramientas me permitieron vivir mi primer fenómeno fan de la adolescencia con la misma intensidad que había vivido el de la infancia, el de Madonna, pero en muy pocos meses. De primavera a otoño, el segundo disco de Dover había vendido más de 50.000 copias y la singularidad de su caso empezó a aparecer progresivamente en más medios, ya no solo en los especializados en música, y yo me dediqué a coleccionar recortes, apariciones en televisión y, sobre todo, en radio. Y es que Radio 3, con entusiasmo, nos lo sirvió en bandeja: reemisión de sesiones acústicas antiguas así como de una maqueta de 1994, selecciones de sus apariciones en festivales como Festimad y Zorrock, visitas a programas como Peligrosamente Juntas con actuación en el estudio... Cassettes y cassettes que conservo literalmente en un baúl de plástico amarillo. Encontraron apoyo en casi todos los rincones de la emisora, pero el de Ordovás en Diario Pop fue incondicional. Uno percibía el genuino apasionamiento con que el locutor estaba viviendo el auge de popularidad de Dover y la atención que había brindado de rebote a la escena independiente estatal.

El 14 de noviembre de 1997 lo tenía todo listo. Play, rec, pause y yo creo que hasta la portada hecha para la cinta de cassette que aún no había grabado, pero hubo un cambio de planes. El acontecimiento que Ordovás venía anunciando desde hacía días, la retransmisión del concierto de Dover en la sala La Riviera de Madrid, había sido suspendido por las fuertes lluvias que habían caído en la ciudad, que habían dejado a dicha sala -donde tenían que tocar tres fechas consecutivas- sin techo. No sé cuándo me enteraría, pero yo creo que antes de que fuera por la noche, porque grabé el programa en una cinta de 60 minutos en lugar de la de 90 que tenía asignada inicialmente para el concierto, como buen geek. Abatido por la cancelación, el grupo se presentó en los estudios de Radio 3 para charlar con Jesús Ordovás y anunciar que tendría lugar un único concierto la semana siguiente, el 21 de noviembre, en el Pabellón de los Deportes de Madrid, un marco importante que celebraría y certificaría el increíble momento que estaban viviendo. 




















Dover tuvieron un gesto de recompensa que alivió un poco esa sensación de chasco que se había apoderado de la noche y la transformó en una velada extrañamente acogedora. A Diario Pop se llevaron sus instrumentos (Cristina una guitarra acústica, Amparo Llanos una eléctrica, Álvaro Díez un bajo acústico y Jesús Antúnez unos bongos) y suplementaron la entrevista con cuatro canciones desenchufadas, versiones de sendas bandas americanas, en las que se pudo apreciar la suavidad de la voz de Cristina Llanos en ese formato, una tesitura distinta a la ronca aspereza que había llevado al límite de sus posibilidades en la grabación de Devil Came To Me. Embellecidas por un delay añadido por el técnico de sonido (un detalle que Ordovás se aventuró a comparar con lo cavernoso de The Basement Tapes de Bob Dylan), las interpretaciones de 'Glycerine' (Bush), 'Don't Drag Me Down' (Social Distortion), 'Hello' (Flop) y 'Please Return It' (The Posies) suenan especiales, delicadas (la guitarra limpia de Amparo serpentea entre notas agudas, atención al conmovedor fraseo de 'Hello') y acaban todas ellas elevando la intensidad vocal. Se escucha tal como fue: la distorsión en la ecualización del sonido no es un descuido por parte de la persona que las transfirió y compartió en internet hace más de diez años (motivo por el que los archivos no son de más alta calidad); así sonó esa noche de imprevistos y sorpresas.

Esas navidades me regalaron mi primera guitarra eléctrica, una de esas genéricas imitación de Fender de color marrón que me duró muchos años. Ellos son en gran parte culpables de que insistiera con más vehemencia. Mis libretas de esa época, y mis cintas caseras, me descubren. Escucho hoy Devil Came To Me y aún me sé todas las canciones del derecho y del revés; se le podrá achacar lo mismo que algunos le reprocharon en su día, cierta falta de contenido (refiriéndome a algunas letras), pero la perspectiva esclarece que en ese disco se esforzaron mucho por mejorar respecto a un debut que no había logrado demasiado. Suena espeso, duro, emotivo cuando quiere; la voz de Cristina, que nunca volvió a sonar tan recia y fiera; las dinámicas de las canciones, bien trabajadas y rematadas por unas melodías para las que... No, yo no puedo tomar distancias. Melodías memorables si al volver a escuchar hoy el disco después de no hacerlo durante muchos años he sentido la urgencia de escribir todo esto.



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4 comentarios:

Pereiro dijo...

Qué tiempos! Yo también escuchaba a Ordovás y llamaba al contestador para votar por La Buena Vida como mejor grupo.
Dover me encantaban, pero dejé de escucharlos cuando se hicieron masivos. Supongo que necesitaba sentirme especial.
Los vi en directo en un pueblo de Galicia (no recuerdo cuál) en la gira de Devil Came to Me y me lo pasé genial. :)

Estanis dijo...

Echo de menos eso de llamar al contestador del Diario Pop con cierta vergüenza, jaja.

Curioso que admitas en público que les escuchabas y te gustaban, siempre parece que hay que hacer un "outing" con Dover en muchísimos círculos para retener una supuesta credibilidad en cuanto a gusto. No les escucho regularmente, pero fue una banda importante para mí y no lo veo reñido con que a uno le guste La Buena VIda o cualquier otro grupo que en general se considere más valioso. Ay, lo indie... lo indie integral...

Javier García Barros dijo...

Muy grande este acústico...

Que morriña de esos años!!

Gracias por las canciones :)

Estanis Solsona dijo...


¡Gracias a ti por el comentario, Javier!