lunes, 16 de diciembre de 2013

Minutos: Claustrofobia - 'Solas las Dos (Recreación de 'Encadenadas')' (1999)









"Madame de Penable era una mujer pelirroja, de piel blanca y más bien rechoncha que parecía una especialista en conocer a todo personaje influyente de cada país. (...) Nunca supieron quién era el Monsieur de Penable, si es que lo había. Nunca supieron si vivía de una pensión alimenticia o de una renta familiar. (...) Era una mujer agradable, y muy inteligente. Hablaba de ella misma constantemente y nunca revelaba nada sobre ella misma".

Así introdujo el escritor Sinclair Lewis al veleidoso personaje Renée de Penable en su novela Dodsworth, publicada en 1929. El matrimonio protagonista, una pareja americana atrapada en una relación descompuesta, se embarca en un viaje por Europa por insistencia de la mujer, obsesionada con el hecho de adentrarse en la mediana edad y sentir que su vida de casada es irremediablemente aburrida. En Europa busca sentirse realizada dándose a conocer a la alta alcurnia de cada ciudad por la que pasan y pretendiendo ser aceptada. El contraste entre su fascinación y sometimiento a la alta sociedad y el escepticismo y la repugnancia que muestra Sam Dodsworth ante tal despliegue de frivolidad aumenta conforme avanza el viaje, y muy particularmente cuando la señora Dodsworth empieza a verse a menudo con Madame de Penable y su séquito durante su estancia en París.

De la misma manera que no hay dos Madame Bovary, no hay rastro de una segunda Madame de Penable, por eso me inquieta la nota entre paréntesis que aparece en la edición original del disco El Silencio (1986), de Claustrofobia, debajo del título de la canción 'Encadenadas': "Historia de Madame de Penable y su hija". Me pregunto si Pedro Burruezo (voz, guitarra, piano, armónica) asoció intencionadamente el nombre de un personaje sin sentimientos ni profundidad alguna al discurso infectado de amor extremadamente tierno de la canción, o si se imaginó a la Renée de Penable íntima que todo el mundo desconocía, antagónica a la que pavoneaba en las fiestas, y le dibujó a una hija (llamada Ariadna en la canción) sobre la que derramar todos sus buenos sentimientos. 

Los paréntesis revelan mucho en la funda de ese disco de Claustrofobia; bajo el título del disco en la contraportada escriben: "Música para noches de lujo y soledad". La versión original de 'Encadenadas', en la convulsa voz de Burruezo a pesar de estar escrita desde la perspectiva de Penable, suena noctámbula y solitaria, pero es en la recreación que registraron para que formara parte de la antología Les Tresors 1982-1999 (1999) donde el cuerpo de la canción gana en sensibilidad. El original tiene una crudeza casi reminiscente de una grabación casera y la interpretación puede dar un escalofrío al plasmar esa valiosa intimidad, pero en la revisión posterior (titulada 'Solas las Dos') se consigue una belleza trémula y resplandeciente. Como bien indica otro paréntesis al lado del título, se trata de una recreación de la primera grabación, no una versión que modifique ni un ápice su intención primaria. Escuchamos el mismo patrón de armónica soplada por la brisa y de piano alejado en los cielos, de guitarra española romántica como una mandolina y de teclado dócil tocado en la niebla de un sueño. 

La diferencia la marca, eso sí, la decisión de dejar que sea María José Peña (voz, sintetizador, percusión) quien hable por la supuesta Penable. "Solas las dos, sintiendo esa extraña sensación / las sábanas son blancas en este cielo azul de amor / eres como un espejismo entre tanta mediocridad / no te vayas esta noche, nadie turbará tu paz". Es una madre que encuentra en la figura de su hija el único lugar en el que puede ver un atisbo de felicidad y por ello le declara un amor incondicional e inflamado, tanto que se expone quedando en una posición de vulnerabilidad absoluta. "Yo cruzaré las tempestades por ti, oh mi Ariadna / yo seré una nueva luna que brille por ti / solas las dos". Quizás persiga Penable algo imposible; sus rendidas palabras encierran cierta obsesión por su hija, un aferramiento que ella debe intuir utópico: para ella es todo lo que le queda y no quiere compartirla, pero la joven Ariadna aún tiene toda la vida por delante.

María José aporta a 'Solas las Dos' algo preciado y parecido a lo que aportó Maureen Tucker cuando cantó 'After Hours' de The Velvet Underground. De una irrefutable inseguridad vocal se extrae una emoción, inocente y pura, que no podría contribuir otro intérprete. Me recuerda a la versión de 'Más Dura Será la Caída' (Gabinete Caligari) que grabaron La Buena Vida con Fangoria para su club de fans, enfundada en un fotograma de Bibi Andersson y Liv Ullmann en Persona de Ingmar Bergman. Allí, Irantzu Valencia y Alaska se decían "Quiero que siempre vayas a mi vera / para podernos contemplar / y quiero que olvides que / más dura será la caída de las dos". 'Solas las Dos' parece su reverso delicado y sin sorna.


'Solas las Dos (Recreación de 'Encadenadas')'
apareció en la antología Les Tresors 1982-1999
de Claustrofobia. Su versión original forma
parte del disco El Silencio, publicado en 1986.


También en Spotify



Por último, la versión original de 'Encadenadas' 
en la voz de Pedro Burruezo









1 comentario:

Pereiro dijo...

No los conocía. Me encanta el pop ilusrado