jueves, 5 de febrero de 2015

Minutos: Low - 'Slide' (1994)









Los bloques de insomnio que vengo teniendo desde hace varias semanas han ido consolidándose, adquiriendo una forma regular y tan específica que podría anotar sus características en una ficha técnica para fabricarlos, perfectos, en serie. Son un par de horas donde incluso con los párpados apretados y debajo de una manta, mis ojos se calan del hielo nocturno y la mente se deja engañar, retorciendo lo cotidiano con lo improbable mientras suena una música cacofónica que no cesa; algo que he escuchado durante el día, cualquier canción, recortada en un bucle de unos pocos segundos -un par de versos, una línea de guitarra- que hacen de esas dos horas una noche entera en si mismas. Una noche entera en vela sin resolver nada.

Creo que es probable que el insomnio se haya ido solidificando cuantas menos ganas he tenido de hablar. Últimamente, no dejo de bloquear cosas todos los días. Que no me apetezca decir nada de vez en cuando no es nuevo, pero anhelar constantemente no atender o desatender es más llamativo. Charlar de cualquier cosa sin importancia me parece una proeza, pero más me lo parece comentar nada de lo que objetivamente sería importante. No me apetece oírlo en voz alta. Han echado a gente de mi trabajo. Echo de menos a amigos con los que no hablo a menudo. Estoy enfadado en secreto con otros para los que siempre soy inexplicablemente servicial sin ninguna reciprocidad a cambio. No digo que no hace falta decir tantas veces 'te quiero'. No me siento bien por pensar esto último; me hace sentir pasivo-agresivo. No me atrevo a escribir el último capítulo de un libro porque me da pánico enfrentarme a lo que debería hacer después con él. En menos de un mes, finaliza el contrato gracias al que he sido inquilino de mi piso los últimos cinco años, y aún no he hecho nada para mostrar mi interés en seguir aquí; que lo hay, por defecto. Por defecto. Aunque eso signifique seguir en este rincón húmedo y cada vez más polvoriento, limpiándome las legañas de cal color turquesa con puntualidad, cada estación. 


"escuchándote solo a ti mismo
esperas la verdad
¿cómo puedes obtenerla
cuando todo lo que haces
es deslizarte?"

Deslizarse puede significar pasar de manera sigilosa, cuerpo a tierra. Salvar la vida, a veces; salvar el tipo, otras. Ahora mismo, en mi caso, significa simplemente hacer oídos sordos y desatender. Low no solían decir demasiado, tampoco, especialmente en discos como I Could Live In Hope (1994), su debut. Desde el principio se destacó lo místico de su instrumentación minimalista (extensible a los títulos y las letras) y la maestría con que dominaban la delicadeza de los silencios. 'Slide' tiene dos estrofas hirientes, pero la música misma se desliza con una falsa quietud, un falso alivio; las notas de guitarra te sumen en un estado rumiante por el que te dejas llevar, pero las palabras de Mimi Parker (batería, voz) te agarran por el tobillo para recordarte que no es tan sencillo alzar el vuelo y... desatender. Siempre me ha sorprendido la naturalidad con la que Parker aguanta ciertas sílabas; parece que su voz dibuje la melodía en las paredes de la garganta con un grano de arena, retratando el rastro como lo haría un sismógrafo. Cada vez que traga y coge aire, el lienzo está limpio y blanco para el siguiente verso. Cuando Alan Sparhawk (guitarra, voz) la secunda diciendo el título de la canción, es como la mella de un reproche. 


'Slide' apareció en el disco I Could Live In Hope
de Low, publicado en agosto de 1994


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1 comentario:

Pereiro dijo...

A mí también me encantan. Low, no el insomnio.
El insomnio lo odio pero he aprendido que siempre me enseña cosas.