sábado, 25 de junio de 2016

En el trastero: The Cranberries - "Uncertain" (1991)
















Si la palabra de los semanarios musicales británicos hubiera ido a misa cada vez que escribieron sobre The Cranberries en el año 1991, al revisar los hechos más relevantes de la vida de Dolores O'Riordan (voz, guitarra) no hablaríamos de biografía sino de hagiografía. Al igual que habían hecho con Elisabeth Fraser de Cocteau Twins, los críticos se referían a la cantante irlandesa como La Voz -toda una intención reluce en esas mayúsculas- y salían absortos de los primeros conciertos que daba la banda en el Reino Unido, con ideas febriles sobre cómo definir su música mediante cultivadas referencias. Picoteando de Melody Maker: "Sinéad-canta-Joy Division/New Order, Everything But the Girl con feedback, Talulah Gosh con una crisis nerviosa"; "Recuerdan a los Undertones más conmovedores (...) A la mitad del repertorio han adelantado a Curve y The Sundays"; y en NME, aún más: "Dolores O'Riordan, falsa modestia al estilo Lady Di y rara como Liz Fraser, (...) sus tres idénticos cohortes crean una banda sonora mezcla de Durutti Column/Joni Mitchell". Nada mal, ¿verdad?

Fue ese mismo sector adulador de la prensa el que agrió prácticamente de golpe a una O'Riordan que se entregó a ellos con una ingenuidad hasta dolorosa. Alrededor de la publicación del primer EP oficial de The Cranberries, Uncertain (1991), menguaron los adjetivos superlativos para la música y en los artículos empezó a ocupar espacio la caprichosa escultura de su perfil público. Dolores acababa de cumplir 20 años y había crecido en un pueblo de campo en el condado de Limerick (Irlanda), de donde solo había salido brevemente a los 15 años para visitar Londres. Periodistas como Everett True se aprovecharon de su credulidad, y de gestos como generosas visitas a la casa de sus padres ("la cocina está llena de símbolos religiosos horteras", escribió este) y comentarios inconscientes de diversa índole ("[en Londres] había toda esa gente, de todas esas razas"; "Me gusta Irlanda tal y como es, no sería así si la Iglesia Católica no hiciese todo lo que hace"), empezaron a cebar la historia de que, detrás de esa música que les parecía celestial, se habían encontrado en Limerick a cuatro jóvenes absurdamente cándidos e ignorantes. Sacarle punta a la barbaridad ocasional que se les escapaba se contagió entre los medios y el EP quedó en el olvido. Era noviembre de 1991. Dolores entró en una depresión y The Cranberries tardarían un año en volver a editar un single: "Era demasiado joven, nunca había viajado a ninguna parte, no había hecho nada en la vida y de repente me prestaban atención y me ridiculizaban. Perdí casi 20 kilos. Estaba traumatizada", dijo en 1994.
















La más joven de siete hermanos, O'Riordan se crió en un hogar donde imperaba el catolicismo, y en esa línea se dirigió también su educación, siendo alumna de una escuela de secundaria solo para chicas donde pudo desarrollar su interés connatural por el canto formando parte del coro, aunque en la iglesia llevaba años tocando el armonio y también sabía tocar el piano. Su asociación con una banda de Limerick que hacía pop de tinte gótico y melancólico, llamada The Cranberry Saw Us, era harto improbable, pero cuando una amiga le dijo que Noel Hogan (guitarra), su hermano Mike (bajo) y Fergal Lawler (batería) estaban buscando cantante femenina tras marcharse el que tenían, cuenta la hagiografía que se presentó en su local de ensayo con un chandal rosa, gafas, un teclado bajo el brazo y que Mike no paró de burlarse de ella hasta que la oyeron cantar. Dolores prefería los cantos gregorianos al pop dramatizado de The Smiths. Incorporarla suavizó y amplió los matices delicados que pretendían ilustrar en la música, y ella demostró su valía como compositora en seguida: se llevó a casa una cinta con un instrumental compuesto por Noel y regresó al siguiente ensayo con arreglos, melodías y letras para el que sería el primer éxito comercial de la banda ya en 1993, 'Linger'. 

Con la exitosa comercialización de la segunda de dos maquetas que registraron en 1990, se formalizó su relación con el propietario de los estudios Xeric de Limerick, Pearse Gillmore, quien ocuparía el puesto de productor y de manager. Fue una tercera cinta en 1991 la que hizo que la prensa musical se derritiese exageradamente y que propició que les fichase el emblemático sello Island, exigiendo Gillmore que sus grabaciones siguieran realizándose en su estudio y bajo su supervisión. Para entonces ya habían acortado el nombre y habían empezado a rodar en directo por Escocia y el Reino Unido teloneando a Moose y a The House of Love, mientras los críticos se dejaban embelesar y hervían con anticipación imaginando qué sueños húmedos les depararía la publicación de su debut discográfico oficial. No solo coincidían en los superlativos, sino que eran varios los que vislumbraban un potencial comercial que podría hacer que sucumbiesen a revolver su esencia. Decía Jim Arundel en Melody Maker: "Será un dulce milagro si The Cranberries, que son de otro mundo, sobreviven dejando intacta su brillante promesa. Pero confío en que lo harán"






















Uncertain se publicaba el 28 de octubre de 1991 envuelto en una portada espantosa y, sorpresivamente, bajo la etiqueta Xeric Records en lugar de Island a pesar de la firma del contrato meses atrás; un gesto permisivo con Gillmore que quizás tenía como fin ver qué respuesta tenía el primer lanzamiento de la banda sin implicarse en el mismo. La mala prensa que se llevó el EP les dejó destrozados a todos. Era en gran medida un castigo por parte de los críticos que habían oído la maqueta que recogía 'Linger' y 'Dreams', canciones que el grupo no quería abandonar en el pequeño artefacto que simplemente les iba a dar a conocer, sabiéndolas especiales. Los periodistas más absorbentes habían dado por hecho que las encontrarían entre las cuatro elegidas y cuando no fue así, no tardaron nada en darle la espalda a The Cranberries.

Prescindir de dos de sus canciones más pegadizas y sentimentales, en lugar de echar toda la carne en el asador como haría cualquier banda que quisiera destacar en la escena musical inglesa, fue una decisión polémica pero que el tiempo probó como sabia, pues fueron esas composiciones las que hicieron un éxito de ventas -en Estados Unidos primero, y en Inglaterra tarde y de rebote- de su primer álbum Everybody Else Is Doing It, So Why Can't We? (1993). Era como si el grupo intuyese que algo no iba a salir bien con la publicación de este EP. Pero Uncertain, aunque integrado por temas más discretos a los que Pearse Gillmore no sacó el lustre que podía, es un lógico y buen preludio a ese primer disco. Si vamos más allá del pastiche de colores y efectos informáticos atragantados de la portada y escuchamos, nos encontraremos a un grupo que retenía lo pastoral de sus raíces geográficas y lo condensaba entre trémulos destellos del entonces incipiente dream pop y toques crepusculares propios del post-punk más lánguido y gótico, dados sobre todo por el tormento sofocado que dibuja O'Riordan con una voz que, alivio para todos, no hace uso del yodel ni una sola vez. 'Nothing Left at All' (desaprovechada guitarra acústica en el centro del arreglo, llana sin más) y 'Pathetic Senses' hacen crónica de la angustia del desamor con un toque de amenazante sigilo, el fantasma de algo retorcido e incómodo detrás de la imagen de fragilidad. Las piezas que abren y cierran el EP son quizás las verdaderas joyas: la cándida 'Uncertain' se deja infectar de las maneras ensoñadoras de sus contemporáneos shoegazers (la limpia vibración de esas guitarras, la neblina en el estribillo), como si fuesen una versión expresamente frugal de Slowdive; y 'Them', escrita sobre un conflicto familiar donde se hace tangible el dolor -a flor de piel, adolescente- por la falta de confianza, es un ejercicio parco y escalofriante.

La retirada del grupo por el malestar de su cantante, tras una gira en noviembre de 1991 -que trajo la subsecuente cancelación de su actuación como teloneros de Nirvana en Belfast, programada para diciembre-, abrió una época de replanteamiento para ellos que desembocó en la inevitable partida de peras con Pearse Gillmore. The Cranberries nunca han mostrado interés en reeditar Uncertain (solo recuperaron 'Them' como cara B de Linger) ni en hablar de él, actuando como si no hubiese existido en su trayectoria; un vacío en la vida de santa Dolores.



Para escuchar en Youtube:
(también hay donde encontrar el EP y las dos
primeras maquetas)


1 comentario:

Pereiro dijo...

qué mala prensa han tenido, y escuchados hoy sus primeros discos suenan genial