Escenarios: Cassie Ramone - Sala Upload (Barcelona), 28 de noviembre de 2025

Si en este siglo queda algún resquicio de lo que significó la filosofía punk o el “do it yourself” para la contracultura, es en artistas como Cassie Ramone. Y no estoy hablando de lo que caza mi ojo sobre el escenario de la Sala Upload cuando a las 21:15h aparece la voz cantante de Vivian Girls (el agujero en la media, el pequeño avispero esculpido con varias pinzas en el pelo, la naturalidad de sentarse a tocar encima de uno de los dos amplificadores que se convierten en atrezo de la escenografía), sino de la vulnerabilidad y la poca pretensión que caracterizan a la música en sí misma y a su interpretación. Es una sensibilidad que no puede ocultar y que define el color de su cancionero, incluso el más ruidoso y urgente con el que se dio a conocer, y también es la característica de su personalidad que la ha llevado a darse largos tiempos de pausa para recalibrar las cosas cuando estaba sintiendo que eran demasiado abrumadoras. El anuncio de la publicación de Sweetheart (2024), su último álbum, la despertó de un letargo que a nuestros ojos había durado casi un lustro. "Di dos conciertos en cuatro años: uno fue en Barcelona y otro en mi espectáculo de talentos en rehabilitación", decía en el texto del lanzamiento. El de la ciudad condal al que se refiere fue en el Minifestival de 2022 y mi recuerdo es el de un showcase apresurado, con una Cassie tensa y desconectada del público, aunque sabiendo que sucedió en el ecuador de una de sus etapas más inestables lo entiendo mucho mejor.
Ramone llegaba a España después de compartir fechas con The Pains of Being Pure at Heart en Inglaterra, y de entrada uno hubiera pensado que estaríamos ante una situación muy parecida a la de su última visita, pero no; enseguida te atrapa una calidez que sin duda informa del mejor momento que está atravesando. Si bien es cierto que exhibe timidez e incomodidad ante los silencios que permitirían un aplauso natural (hasta rasga las cuerdas de la guitarra entre temas para que sea confuso o difícil lanzarse a batir palmas), el set funciona y cautiva con el único acompañamiento de una acústica de cuerpo pequeño (sin efectos, porque como explicó ha perdido sus pedales en algún momento de esta gira) y un ordenador desde el que dispara las bases de batería, cajas de ritmos y bajo que colorean Sweetheart, una colección de canciones que no escatiman momentos ásperos pero que ayer, sin la posibilidad de distorsionar nada, sonaron aún más pop. Lo reconfortante de piezas como 'I'm Going Home' y 'Together' se alterna con lo agridulce de 'He's Still on My Mind' o 'Sweetheart', y en medio calza la canción que tituló su primer disco, 'The Time Has Come', el momento más arrebatado por la vía del dolor de todo el concierto. Para 'Joy to the World' deja la guitarra en el suelo y se levanta micrófono en mano para regalarnos un momento de modesta teatralidad, y la sensación de cierre sumada a esa progresión de acordes de doo wop y caja de ritmos me recuerda a Beach House cuando tocan 'Somewhere Tonight'.
Otra cosa bastante punk fue el racaneo de minutaje, a penas 35 minutos y el milagro de conseguir que volviese para un bis (“Nunca hago bises pero habéis sido geniales”, advirtió) tocando la divertida ‘I’m a Freak’, lo cual confirma que la brevedad de su concierto en el Minifestival no fue anecdótica. Pero no fue en absoluto arrogancia, y eso lo adivinas en los ojos de los músicos honrados. Valiente, reservada y sentimental punk; una de las figuras que por lo que sea más me ha conmovido desde que estrenamos milenio, en mi mundo desde que la conocí al frente de Vivian Girls. Ayer aún seguía reconociendo en ella toda la fuerza de una heredera de Kat Bjelland (Babes in Toyland) aun sin necesitar imprimir toda la fuerza bruta de aquella, algo que siempre pienso y siempre acabo diciendo. Es el espíritu.
Setlist:
I’m Going Home / Sweetheart / The Time Has Come / Together / He's Still on My Mind / Rockin' Around the Christmas Tree / Wait a Minute / I Send My Love to You / Joy to the World // I'm a Freak

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