
Mi amiga Natalia siempre recuerda la mejor anécdota de la que había sido la última actuación de The Cardigans en Barcelona hasta hace unas horas, el verano de 2006 en el festival Summercase. A lo largo del set Nina Persson (voz) ya andaba algo malhumorada (no sé si en esa época o solo en esa jornada en particular), pero antes de tocar ‘Lovefool’ -la pieza que catapultó al grupo al éxito comercial- espetó un airado y mordaz “The song you paid for!” que todavía nos hace reír hoy. Persson admitía en un podcast no hace mucho que el reconocimiento masivo del que gozaron en la segunda mitad de los años '90 vino de la mano de manipulaciones en los medios sobre su propia imagen y clichés sobre el estilo del grupo que se dedicaron a batallar con vehemencia de distintas formas, empezando por acelerar la mutación de esa maravilla de pop que se inspiraba en los arreglos de la música de los '50 y los '60 en algo mucho más serio y en ocasiones intimidante. Han pasado 20 años desde aquella visita veraniega, el grupo no ha sacado ningún disco nuevo desde entonces, pero su reunión hace un tiempo para dar conciertos allá donde los reclaman y cuando les apetece me parece mucho más que un simple acto de nostalgia, más cuando este tiempo nos devuelve a los escenarios a una banda relajada al respecto de su estatus; reconciliada con la etapa retro pop de sus inicios que vilipendiaron por omisión; y en plena forma en términos musicales, motivada y fresca.
Nina explicaba en la misma entrevista que le había costado todos estos años poder mirar a los ojos a la versión deliberadamente
twee de ella misma en esa primera fase del grupo sin verla como algo embarazoso.
"Recientemente se nos ha pedido explícitamente tocar material antiguo, nos tuvimos que meter de cabeza, ¡y funcionó!, fue bueno y terapéutico. (...) Nuestro gran éxito en Japón fue muy al principio y para volver allí tenemos que hacer lo que nos pidan, y nos esforzamos con mucho gusto. Esta vez pidieron cosas de principios de los '90". Los japoneses
consiguieron que a finales del año pasado se desempolvaran canciones de discos como
Life (1995) que no sonaban en directo desde hace 30 años, y cuando algunas de ellas aún sobrevivieron en unas fechas mejicanas el pasado mes de febrero, la expectativa ante la posibilidad de asistir a una retrospectiva de la trayectoria de The Cardigans sin cortes del director era inevitable. ¿Qué pasaría en Barcelona? Primero había que hacer de tripas corazón para aceptar un verano más que los organizadores de estos ciclos de conciertos patrocinadísimos, orientados al postureo y al capital, asumen que los melómanos que nos educamos para serlo en los '80 y los '90 tenemos un poder adquisitivo elevadísimo y un pésimo gusto para los ratos de ocio; así que en el mismo muelle que también alberga el World Trace Center barcelonés te recibe una moqueta de hierba artifical casi fosforescente con mesas para alternar, comer y beber a precio de nómina domiciliada aquí pero emitida desde el otro lado del charco. Detrás de una valla de cañizo aguarda un escenario que tiene una zona VIP cuadrada en el centro de la pista (30 euros más cara que una entrada de pista normal como la mía, con la que vi el concierto desde primera fila desplazado a penas 2 metros de los privilegiados) y tres gradas en frente que más tarde veremos que se quedan medio vacías, sin duda por la ridícula inflación de precios.

En la pista reinaba la motivación, y la sombra blanca de esos asientos vacíos no importaba nada cuando el grupo salió puntual a las 21:30h, introducido por los sonidos de pájaros que desembocan en 'Your New Cuckoo', una pieza disco para una película de lujo y escaleras que ilustra a la perfección los códigos de humor y elaboración que manejaban en sus principios. The Cardigans pertenecen a esa estirpe sueca de grandes artesanos de la música pop y en Barcelona hubo espacio para todas las canciones más radiadas de su catálogo, empezando por reliquias (‘Sick & Tired’ y ‘Rise and Shine’ siguieron a 'Cuckoo' del tirón) y despistando con eso al respecto de la dirección que podría tomar el repertorio. Si los japoneses disfrutaron de un setlist que se desequilibró a lo grande en favor de la etapa 1993-1996, ayer entramos enseguida en un bloque de ¡cinco! piezas de Long Gone Before Daylight (2003), con diferencia su disco más convencional pero que la banda siempre ha tenido en alta estima, del que destacó naturalmente la magnética ‘And Then You Kissed Me’ y una épica ‘You’re the Storm’ movida por el amor pletórico recogido en el estribillo. Éxitos como la emblemática ‘Lovefool’ (empezada a ritmo de bossa nova lenta como broma hasta que Nina la corta diciendo "Oh, fuck this shit" y arranca el arreglo original) y la magistral ‘Carnival’ asomaron a la mitad de la velada y, con el permiso del single 'I Need Some Fine Wine' (del infravalorado Super Extra Gravity, 2005), dejaron para el final un último bloque centrado en la era Gran Turismo (1998), el disco que supuso la primera detonación a la contra de (casi) todo lo que el grupo había sido hasta entonces. Airearon la turbia ‘Hanging Around’ y fusionaron ‘Erase/Rewind’ con la insuperable versión que hicieron en 1999 de ‘Burning Down the House’ junto a Tom Jones, una sorpresa acaso sugerida cuando sonaron Talking Heads antes de que empezase el concierto. ‘My Favourite Game’ puso punto y final con su tono desafiante y desesperado. Si en el videoclip Nina se subía con los brazos en cruz al asiento del descapotable que conducía, decidida a estrellarse contra un camión con el final abrupto de la música, ayer recogió el móvil del suelo y levantó los brazos para grabar sonriente una panorámica del público. Un fragmento de 'Sweet Leaf' de Black Sabbath, que siempre fue su grupo fetiche para las versiones, nos pilló desprevenidos antes de que se bajasen del escenario.
Setlist:
Your New Cuckoo / Sick & Tired / Rise & Shine / And Then You Kissed Me / You're the Storm / Live and Learn / For What It's Worth / Communication / Lovefool / Carnival / Feathers and Down / Erase/Rewind / Burning Down the House / Hanging Around / I Need Some Fine Wine and You, You Need to Be Nicer / My Favourite Game
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