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Mostrando las entradas etiquetadas como róisín murphy

Imperdible: Moloko - "Statues" (2003)

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Tengo un recuerdo agridulce de cómo acabó mi adorada década de los '90 en el plano musical, porque todo lo que me parecía valioso empezó a desaparecer de la primera fila en los medios de comunicación. La irrupción de Britney Spears confirmó que los mejores médicos de la mutua del establishment habían curado al mainstream de esa gripe que pilló en 1991 llamada música alternativa. El tinglado de pop pedófilo alrededor de Spears era como una invasión retrógrada a los mínimos contraculturales que se habían infiltrado en la música popular, y la combinación de su dominio mundial con el énfasis en hacer estrellas a grupos machistas como Limp Bizkit, Slipknot o Linkin Park me dejaba un panorama desolador para fantasear. Si era el signo de cómo serían las cosas en el nuevo milenio, me repugnaba, así que me centré en seguir haciendo arqueología de cada subgénero de rock alternativo al que había llegado tarde por edad con la actitud purista que tanto define a un quinceañero. De haber sido más...

Caso abierto: Róisín Murphy - "Overpowered" (2007)

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A pesar de entrevistadores y fans que, ya cansándola más que halagándola, le siguen preguntando qué falló para que en un momento dado no pasase a la primera división del pop comercial, a ser una estrella superventas a nivel global, Róisín Murphy nunca ha reclamado ni necesita reclamar nada. Si hubiese querido demostrar con pruebas sólidas y fehacientes que su ojo conceptual para Overpowered (2007) previó los derroteros por los que iría el pop de masas al empezar los años 2010, bastaría con mostrar la portada del álbum y el videoclip de la canción que le da título como evidencias. Con la colaboración del fotógrafo Jonathan de Villiers y el diseñador gráfico Scott King, pienso que Murphy fue la primera en introducir este tipo de bufonada camp dentro de un encuadre cotidiano, algo a lo que Lady Gaga nos acostumbraría un par de años más tarde extendiendo su influencia hasta nuestros días. En el vídeo , Róisín sale de un concierto llevando el mismo traje estrafalario con el que ha actu...

Imperdible: Róisín Murphy – “Ruby Blue” (2005)

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Durante los años en los que formó parte de Moloko , Róisín Murphy fue siempre de esas intérpretes y compositoras que jugaba al despiste. No me refiero al estilo de las grandes figuras del pop de masas, que construyen nuevo personaje, estética y sonido con cada nuevo álbum (un poco de eso también hubo, claro), sino a la manera casi esquizofrénica que tenía de transformarse durante el transcurso de cada uno de sus trabajos. Los engañosos primeros singles que se extraían (pienso sobre todo en el dance pop de ‘Sing it Back’, que tantas alegrías les dio; o en la espléndida ‘The Time is Now’) no podían hacer sospechar al oyente casual sus marcianas incursiones en géneros como el funk, el free-jazz o el pop cubista de corte electrónico, el verdadero grueso de su catálogo. El dúo, que formaba junto a su ex-pareja Mark Brydon, publicó en 2003 Statues , un canto de cisne refinado, envuelto en profusos arreglos de cuerda y realizado cuando la relación sentimental entre ambos ya se había roto...

Escenarios: Róisín Murphy - Razzmatazz (Barcelona), 14 de diciembre de 2007

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Un concierto de Róisín Murphy -siempre considerada un ser excéntrico y con una imagen potente dentro de la aldea de la música pop más heterodoxa, desde (especialmente en) los tiempos de Moloko- se disfruta mucho más en la vertiente hedonista que uno de Björk porque carece de una carga excesiva de emociones e intelectualización, y más que uno de Madonna porque la artista está en un recinto de apenas dos mil personas. Y que nadie piense según lo dicho que se trata de un espectáculo vacío de contenido; pero para su último disco  Overpowered  Rósín se ha inventado un personaje que más que nunca tiene en el placer su característica más feroz. Así que su "yo" de larga melena pelirroja, trajes sofisticados y actitud subversiva -su disfraz para el anterior disco Ruby Blue , época y concepto de hace a penas dos años- ha dejado paso a la imagen de alguien que, sin abandonar del todo la parte emocional en la música, quiere divertir ante todo. El resultado es fascinante. En los...