Imperdible: Moloko - "Statues" (2003)
Tengo un recuerdo agridulce de cómo acabó mi adorada década de los '90 en el plano musical, porque todo lo que me parecía valioso empezó a desaparecer de la primera fila en los medios de comunicación. La irrupción de Britney Spears confirmó que los mejores médicos de la mutua del establishment habían curado al mainstream de esa gripe que pilló en 1991 llamada música alternativa. El tinglado de pop pedófilo alrededor de Spears era como una invasión retrógrada a los mínimos contraculturales que se habían infiltrado en la música popular, y la combinación de su dominio mundial con el énfasis en hacer estrellas a grupos machistas como Limp Bizkit, Slipknot o Linkin Park me dejaba un panorama desolador para fantasear. Si era el signo de cómo serían las cosas en el nuevo milenio, me repugnaba, así que me centré en seguir haciendo arqueología de cada subgénero de rock alternativo al que había llegado tarde por edad con la actitud purista que tanto define a un quinceañero. De haber sido más...