miércoles, 16 de septiembre de 2009

Imperdible: Lisa Germano - "Slide" (1998)



Todos los años, conforme avanza septiembre, me sorprende una sensación angustiosa deslizándose despacio como un reptil. Ese vuelco del estómago propio del primer día de curso escolar, temor mezclado con nostalgia, frío en los huesos temprano por la mañana. En esta época del año, si se tienen que producir cambios, la ansiedad durmiente no te permite cerrar los ojos por la noche; si todo va a seguir igual, te deprime la sensación de repetición y la idea del paso del tiempo en balde. Preso de esa sensación familiar, quizás buscando mentalmente un refugio cálido en lugar de algo frívolo que me entretuviera para olvidar, me he acordado esta mañana del Slide de Lisa Germano.

"Gran parte de lo que oyes en los discos de Lisa es a alguien que no tiene barreras emocionales, ninguno de los filtros que habitualmente tiene la mayoría de la gente para protegerse y/o aislarse del mundo que les rodea. Es un don que tiene, increíblemente maravilloso. Me encanta su contraste; letras oscurísimas sobre cómo la vida va mal, lugares a los que muchos temen ir, y al lado una música hermosa que le cuenta al oyente cómo deberían ser las cosas en el mundo".
(Tchad Blake, productor de Slide, mayo de 2007)

Como señala Blake, el encanto del estilo de Germano está en los contrastes. A menudo se reduce su música al comentario de “deprimente”, una conclusión sin duda superficial y precipitada.  Precisamente  yuxtaponiendo elementos oscuros y claros consigue que emane un curioso positivismo de sus canciones, no lo contrario. Le insufla ironía a lo adverso y le quita hierro consciente de lo vano de sentir dolor y alimentar el drama personal. Se ríe de sí misma de manera benevolente, pero añado que su obra no está limitada a esta única faceta, ya que con idéntica maestría es capaz de narrar capítulos de estricto terror emocional o de vulnerabilidad melancólica.

Slide es su quinto trabajo de larga duración, pero es sobretodo el último en una línea seguida de tres en los que Lisa exploró la psique femenina de manera devastadora, encumbrándolos en lo alto de su discografía: Geek the Girl (1994) supuso un duro retrato conceptual de una chica a la que se le escapa el control de su vida y sus emociones, abandonándose a situaciones de abuso emocional y a una nociva autocompasión, al tiempo que Lisa le dice "qué estúpida eres"; y en Excerpts From a Love Circus (1996) se permitió un poco más espacio para la autoparodia en su narración poliédrica de esos altibajos en las relaciones interpersonales (la atmósfera de 'Lovesick' duele como un dolor de cabeza e incluye los conocidos versos "'No eres mi Yoko Ono' / eso es lo que me dijiste / Me has dicho unas cuantas cosas que duelen / ninguna me ha golpeado tan fuerte"; en cambio, en el tramo final del disco se congratula de darse cuenta de que esa relación no le conviene y estar feliz sola). Slide es el más amable de los tres, tanto en sus formas como en su lenguaje y sus entrañas. Alejándose un poco de la producción doméstica de los anteriores trabajos -en los que se aprovecharon varias tomas originales de las maquetas de Lisa, contribuyendo en buena medida a su naturaleza claustrofóbica y cruda-, en Slide trabajó con Tchad Blake en la producción, que la rodeó de su magnífico conjunto de músicos habituales, músicos -Jerry Marotta, Mitchell Froom, Joe Gore- que han hecho de discos como Bone Machine (1992) de Tom Waits o Nine Objects of Desire (1996) de Suzanne Vega cálidas creaciones rebosantes de textura y expresividad sónica.

Por una parte, el universo sonoro de Germano se ve enriquecido por el personalísimo tratamiento orgánico que le da Blake a los instrumentos: las baterías son simples y muestran énfasis en los tambores graves, las percusiones suenan como si crujieran huesos y se pisasen hojas, las guitarras rítmicas están afinadas en tonos también graves y las solistas brotan como astillas bañadas en ligera distorsión, a los teclados uno parece poder oírles el sonido de su aquejado aliento y remiten así a la misma voz de Lisa. Todo da la impresión de ser frágil y susceptible de romperse. Te ves absorbido por los detalles, adictivos pero nunca simples golpes de efecto que distraigan de la estructura de la canción. Por otro lado, las composiciones que reunió para Slide estaban hechas de materia especialmente sensible, más reflexiva y tranquila. Se acnetuaron los teclados y esa cualidad de "canciones para cuentos de hadas" que desarrollaría en trabajos futuros como In the Maybe World (2006).

'Way Below the Radio' saluda al oyente de manera informal, sonando como si la banda empezara a calentar y Lisa murmurase para sí misma la primera estrofa antes de florecer en uno de los estribillos más redondos del disco, aunque la letra hable paradójicamente de la imposibilidad de conectar con un público mayoritario ("Cuando puntúes, dame algo / no es demasiado tarde para ser alguien / (...) Estoy aquí, no es mucho, sin ir a ninguna parte / Pasándomelo bien, muy por debajo de la radio"). Acto seguido, 'No Color Here' es el primer momento de reflexión amorosa, una nana de alcoba que habla de la nostalgia, sostenida apenas en la guitarra acústica hasta el tramo final y que se desvanece con el fraseo de la melodía interpretado al teclado. 'Tomorrowing' es uno de los momentos más aventurados y atractivos del disco, con un tono deliveradamente perverso marcado por la repetición viciosa del ritmo y lo desestabilizador de las disonancias eléctricas que suenan por el canal derecho. Lisa asemeja el estado anímico depresivo a una ola que hay que dominar, y da fe de cómo nos sentimos aliviados cuando reconocemos en alguien un bajo estado de ánimo, si nosotros nos sentimos igual ("Si te sientes deprimido, por poco que sea / Me elevas / Verte con el ceño un poco fruncido es todo lo que necesito").

Después en 'Electrified', se muestra más desenfadada ("Cuidado con volver a girar / dentro de las olas"), como si en medio de ese estado derrotista se despertara con renovadas ganas de vivir; y en el tema que da nombre al disco hace gala del mismo positivismo sobre un piano austero y unos mágicos arreglos de cuerda, aunque salpicado por el miedo a que el amor desaparezca y cierta inseguridad latente ("Si me viera / como te veo a ti / me querría"). Dentro de cierta turbiedad, las composiciones de Germano siempre tienen un punto afable que invita al oyente. Sin ir más lejos, la segunda mitad del disco empieza con dos temas que son claros acercamientos al pop: 'If I Think of Love', cómica enumeración de conceptos antagónicos relacionados con su anterior amante que le vienen a la mente cada vez que piensa en el amor ahora; y 'Crash', donde vuelve a ejercer de sarcástico juez de ella misma para relativizar los pequeños dramas diarios.

El segmento final aún guarda dos de los momentos más intensos: 'Wood Floors', una canción estremecedora al piano que parece recordar la niñez con nostalgia ("Estira la alfombra que tengo debajo / y me liberarás / caminar, notar el suelo / ¿quién podría pedir más? / Doy vueltas, y vueltas / podría llover todo el día / en la casa con el suelo de madera"); y sobretodo 'Turning Into Betty', una canción en la que habla de cómo nota que cada vez se parece más a su madre ("Oh, dios mío, convirtiéndome en Betty") sin ser eso aglo necesariamente negativo ("Me rindo ante la belleza"). La atmósfera de la canción es a ratos agobiante y a ratos (con la entrada de los arreglos de cuerda, por ejemplo) de extrema belleza, fiel a la sensación que le produce el mismo pensamiento. 'Reptile' cierra el disco en una nota positiva como los dos anteriores: si en Geek the Girl la protagonista soñaba con un hombre que la sacaría de su hastío, y en Love Circus la que se salvaba era ella misma, en esta ocasión deja abierto un final escapista de tono surrealista.


Slide supuso el último disco que Lisa grabó para 4AD, sello que la despidió poco después por las escasas ventas -curioso que fuera con su mejor y más positiva obra hasta entonces-, y se rumoreó que se retiraría de manera definitiva, aunque por suerte no fue así y volvió a la actividad publicando Lullaby for Liquid Pig en 2003. Con In the Maybe World hubo unanimidad en la crítica y supuso para ella un tardío pero merecidísimo reconocimiento a una mayor escala, aunque siempre muy por debajo de la radio -como debe ser, por otra parte.

Para escuchar en Spotify: 
Lisa Germano - Slide



1 comentario:

rubén m. dijo...

Un espléndido disco y un detallado, riguroso análisis.

gracias!