lunes, 18 de noviembre de 2013

Minutos: Sonic Youth - "Secret Girl" (1986)










En algún momento de la adolescencia, y sin que se tratara de una determinación meditada y madura (más bien un patrón de conducta espontáneo por acorralamiento), decidí vivir en la retaguardia. Que nadie me viera, que nadie supiera que estaba ahí. Creía que podía disolverme hasta ser imperceptible si no miraba a los ojos de la gente y no abría la boca. Sin molestar a nadie en un rincón. Pero con los matones en miniatura no se trata de que te calles sino de lo hagan ellos, por lo que no contraatacar y no devolverlas pronto se revela como la peor de las estrategias. Ser tímido y además una nenaza pone nerviosa a mucha gente. En el mismo momento que decidí deslizarme como un gusano por todos los lugares para no llamar la atención me causé un daño irreparable aún hoy: quería pasar inadvertido y acabé teniéndole pánico a la propia vida. 

Antes de esa época nunca había querido ser invisible, más bien todo lo contrario. Hacía coreografías y pretendía que las viera gente continuamente. Cantaba encima de discos de Sade en público. Eso es raro, pero los bullies no lo sabían. ¿Cómo molesté yo a los bullies? (Pensativo, me rasco la cabeza despeinándomela). Cinco años después era un chaval aturdido y que se sentía muy solo, pero dentro de ese pánico a existir y a conocer el día de mañana había empezado a educarme seriamente consumiendo cada vez más discos. La música que descubrí es lo más leal que conocí durante esos años. Recuerdo ponerme EVOL (1986) de Sonic Youth un sábado de madrugada que no podía dormir. Subí la cortina (la persiana aún estaba subida; era lo último que hacía al meterme en la cama, si no había entrado mi madre a hacerlo antes) y lo escuché con auriculares alternando las vistas de la oscuridad de mi habitación con las del trozo de cielo, eléctrico y opaco, que veía por la ventana a través del patio interior. La música me mantenía despierto pero también era la ansiedad de no comprender nada de lo que ocurría a mi alrededor. Era de esas primeras veces que sientes que la música te alivia, que está articulando exactamente lo que es en realidad intangible. 

"Mi madre solía decir: / 'Eres el chico / que puede gozar / de la invisibilidad' / Soy el chico / que puede gozar / de la invisibilidad". Supe mucho más tarde que estas primeras líneas eran un guiño a la novela Ulises (1922) de James Joyce, en concreto al primer episodio, en el que el protagonista y supuesto alter ego del autor recuerda a su madre fallecida. Esas palabras forman parte del texto de un pequeño musical popular a principios del siglo XX en Dublín llamado Turko the Terrible, en el cual un rey llamado Turko canta sobre cómo va a utilizar el poder de la invisibilidad que le ha concedido una rosa. En el libro se insinúa que la madre del protagonista iba a ver esos espectáculos en secreto.

En 'Secret Girl' Kim Gordon (voz) se apropia de unos versos que en la obra de Joyce se citan casi arbitrariamente, los transforma en una especie de bendición dicha por la madre y luego desarrolla el resto del texto como una especie de advertencia fantasmal por parte de la misma a su hijo. Los efectos ambientales del primer minuto van de lo ligeramente terrorífico al tipo de tensión que te impide tragar saliva cuando ya se escuchan esos golpes rítmicos que acaban entregándonos de la mano a la pieza musical principal. Un piano simple que suena con el siseo de una cinta de cassette; falsamente manso, más bien urgente, hermoso por encima de todas las cosas. Kim recita con ese tono insistente que parece rogar que escuche lo que dice y que tantas veces ha vuelto a utilizar en otras canciones de Sonic Youth. "Atraviésate / mírate / grita una vez más / arrástrate por el suelo / arde por dentro entre dos paredes". Eso era exactamente la angustia juvenil, y así es también ahora. Parecía lo más sano aislarse para evitar un dolor que me sobrepasaba pero en realidad el encierro equivalía a frustración. "Los anuncios dicen que el placer es eterno / debo estar muerto y en el cielo / ven y tócame aquí / para que sepa / que no estoy / allí". Estos últimos versos resumen esa tristeza e impotencia: todo el mundo vive su vida y tu estás desapareciendo de la tuya. La invisibilidad de la que hablaba la madre al principio, destacada al niño como si le dijera que tiene un poder especial y mágico, acaba siendo utilizada por él de la manera equivocada. O debería decir por mí.

Llevo unos siete años viviendo solo y la ciudad que me acoge ha visto cómo me crecía el maxilar inferior. Pero estoy conectado a esta canción por un cordón umbilical eterno. 'Secret Girl' también soy yo escondido en la vida adulta aún en tantas ocasiones. Hoy mismo. 


'Secret Girl' apareció en el disco EVOL de
Sonic Youth y en la banda sonora de la
película Made In USA, estrenada en 1986

Para escuchar en Spotify



5 comentarios:

Don Caballero dijo...

Yo también intenté pasar desapercibido en muchas ocasiones y gracias a esas experiencias descubrí el mundo de la cultura en general y de la música en particular. Ahora me alegro de ser como soy y de no haberme dedicado a ir a discotecas y a jugar al fútbol sala.
Recuerdo haber salido volando del cine después de ver "Bailar en la Oscuridad" y en otra ocasión, en uno de los momentos más amargos de mi vida, me volvió a ocurrir lo mismo tras una proyección de "Cantando bajo la lluvia".
En cuanto a música el primer disco de Portishead es la banda sonora de mis problemas de adaptación con el resto de la sociedad.
El "Evol" siempre me ha parecido un disco muy espeso.

Estanis dijo...


Reseñé "EVOL" hace cinco años en el blog y, aún sin revisar ese texto antes de escribir sobre 'Secret Girl', hay pequeños pasajes de lo que me provocó ese disco que los he narrado de manera prácticamente calcada a como lo hice un lustro atrás. Es curioso cómo percibimos la música cada uno, a mí "EVOL" me parece especialmente agradable comparado con otros discos de ellos que sí que se me hacen muy espesos.

Esa época de refugio adolescente en la cultura fortalece la identidad una barbaridad. Pero en mi caso ya digo, dejó algo irresuelto en cuanto a mis maneras sociales.

Un saludo Don Caballero





Don Caballero dijo...

El "Evol" lo tenía grabado en cinta, pero pocas veces lo escuché entero. Eso sí, nunca me atreví a grabarlo por encima. Yo creo que porque tiene un nombre fantástico.
Hace muchos años que no pongo un disco de Sonic Youth("Goo" sí me gustaba mucho) pero la presentación del "NYC Gosht and Flowers" en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela fue uno de los mejores conciertos de mi vida.

Mis carencias en la infancia dejaron muchos errores en la adolescencia y en el modo de comportarme en la vida adulta. Aún ahora, con 36 años lucho día a día por ser una persona mejor y por valorar lo que me rodea.
Es un placer leer el blog de alguien que disfruta tanto de la música y que engarza tan bien recuerdos vitales y musicales.

Estanis dijo...

Tengo ese concierto de Sonic Youth en el Santirock grabado en cinta de cassette de Radio 3, quién sabe dónde. Recuerdo que volvieron a incluir varias canciones antiguas después de estar unos años sin muchas ganas de hacerlo.

Gracias por lo que dices del blog, de veras.

Don Caballero dijo...

Conciertazos! Manta Ray, Yo la Tengo y Sonic Youth
Parece mentira que hayan pasado ya 13 años :O