martes, 30 de junio de 2015

Minutos: Talk Talk - 'Eden' (1988)








A veces las cosas parecen estar unidas por un hilo dental que no ves a la primera y ellas se encargan de tensarlo para que caigas y te des cuenta. Como si conspirasen con el fin de revelarte algo. Nunca dejará de fascinarme. El artículo que publiqué hace unos días acerca de Portishead llevaba empezado en borradores desde marzo. Tenía un par de párrafos, no conseguía arrancar, decidí dejarlo. Estuve sin escribir dos meses, hasta que salí por peteneras divagando sobre una canción de The Lemonheads, pero nunca veía el momento de abordar aquel texto inacabado. Una tarde, huérfano de música que me apeteciera escuchar, pulsé en Spotify sobre una lista creada por el sello 4AD que se llama 'Inspirations', donde su staff añade temas de artistas que no están en su catálogo (Broadcast, Tortoise, PJ Harvey, The Teadrop Explodes, Beastie Boys, Prince, entre muchos otros). La reproducción aleatoria empezó con 'Uncertain Smile' de The The; me salté 'Metronomic Underground' de Stereolab y 'Don't Look Any Further' de Dennis Edwards y Siedah Garrett porque ya las conocía, y luego empezó a sonar 'Eden' de Talk Talk. Me dejé envolver y me aseguré de que no se me olvidase el título.

A finales de los 80 daba vueltas por casa una cassette de Talk Talk (el primer álbum, The Party Is Over, de 1982) pero no recuerdo haberla escuchado nunca; es más, solía confundir a Talk Talk con Modern Talking, un dúo alemán de terrible synth-pop y peor imagen. No fue hasta que leí en 2002 que Beth Gibbons de Portishead había grabado un disco al alimón con Paul Webb, bajista original de Talk Talk, que me quedó claro a qué correspondía cada nombre. No podía ser que ella se juntase con dos señores que llevaban veinte años colocándose con laca. Escuchar 'Eden' en la lista de 4AD y acordarme de eso hizo que pensara, claro, en Portishead, y al día siguiente ya estaba enfrascado en finalizar el texto que tenía pendiente. Lo que cerró el círculo, el tirón definitivo del hilo dental invisible, fue ponerme a revisar entrevistas para documentar mi reseña y leer como un periodista mencionaba el disco Spirit of Eden (1988) de Talk Talk como precedente/influencia de Portishead. Justo el mismo disco donde está incluida 'Eden'.

No voy a pretender hablar del trabajo creado por Mark Hollis (voz, órgano, guitarra, piano), Lee Harris (batería), Tim Friese-Greene (producción, composición y varios instrumentos) y Paul Webb como si lo conociese, como si pudiese trazar con lógica el recorrido que les llevó del enfoque synth-pop de sus inicios a la espiritualidad espartana que emana de Spirit of Eden. Eso voy a descubrirlo ahora, motivado por un flechazo emocional tan espontáneo como evidente. La muy recomendable selección Natural Order (2013) -supervisada por el mismo Hollis- me está sirviendo para explicarme cómo la misma banda que firmó el popular 'It's My Life' en 1984 se descolgó cuatro años después con un disco atmosférico que no hace ninguna concesión a la inmediatez. Esa recopilación (que excluye los singles) viene a mostrar que en todos sus trabajos había rastros de la oscura inquietud que infestó sus últimos discos, algo que les costó su despedida de la discográfica EMI, que había dado completa libertad creativa al grupo tras los excelentes resultados comerciales del disco The Colour of Spring (1986) y se encontró con un álbum que consideró invendible y, por ello, enfurecedor.
















Talk Talk utilizaron el presupuesto del que disponían para expandir la veda iniciada en canciones como 'April 5th'; un planteamiento minimalista e íntimo y una voluntad experimental insobornable, desde las estructuras libres de las canciones a unos ambientes estudiados al detalle. Y quizás digo estudiados cuando debería decir calculados a posteriori, porque el trabajo -dilatado a lo largo de 14 meses- consistió en improvisar con decenas de músicos durante horas y editar los momentos espontáneos más valiosos, un trabajo de orfebrería que nadie sospecharía de no haberse revelado el proceso (por ejemplo en esta interesantísima entrevista sobre la creación del álbum realizada a Mark Hollis cuando se publicó), tal es la destreza con la que se llevó a cabo.

"'El Espíritu del Edén' significa para mí dos cosas en el mismo título. Se refiere a lo que se crea y también a lo que ha sido destruido. (...) Dos opuestos que coexisten. Por eso me gusta el título. (...) Mi mayor preocupación es que la gente se vuelva más insular entre ellos. (...) Tal y como se han desarrollado las comunicaciones hay una tendencia a permitir una especie de ruido de fondo constantemente en lugar de pararse a pensar en lo que es importante".
(Mark Hollis en la BBC, 1988)


'Eden', discutiblemente la pieza central del álbum que la cobija, se desarrolla a lo largo de casi ocho minutos como un cortometraje, o como un paisaje que de color salmón y áureo pasa a gris y azul eléctrico; que de mostrar hierba fresca a primera hora de la mañana pasa a morder tierra polvorienta. Empieza despacio, con soplidos a instrumentos de viento que se solapan como los insectos después de una tormenta y va creciendo con un tono tranquilizador, hasta que una guitarra cada vez más abrasiva se disgrega en una batería mínima. La voz de Hollis, un lamento soul lleno de sentimiento, reflexiona dejándonos en suspense: "El heredero de Pascua se quita la corona / otro destino al que se ha chupado la sangre yace en el suelo", haciendo referencia a aquellos que entienden la fe como el sometimiento a la idea de alguien superior que les concede las cosas por la vía del sacrificio. Dirigiéndose a lo que parece el estribillo, la intensidad de esa guitarra astillada vuelve a aumentar y se le suma un órgano que es todo brasa. "Todo el mundo necesita alguien que le guíe", y el trémolo estremecedor de la voz me hace entender de un nuevo modo el uso de las cuerdas vocales de Beth Gibbons o Antony Hegarty, sin duda conmovidos por esta música años antes de publicar sus propios discos. La furia sensata de Mark Hollis, contrariado al respecto de la dirección que tomaban los valores de la humanidad y cuestionando con acritud la utilidad de tener fe en absoluto, acaba por enmudecerte absolutamente cuando remata la estrofa diciendo, con suavidad: "Cébate, omnipotente". La canción regresa a la primera sección tornasolada; a abrocharse para una segunda vuelta.



'Eden' apareció en el álbum Spirit of Eden
de Talk Talk, publicado en septiembre de 1988



También en Spotify