Escenarios: Lidia Damunt - La [2] (Barcelona), 26 de mayo de 2012

A quien pillara despistado, se preguntaría qué hacían Carlos Ballesteros y Genís Segarra en el puesto de discos al fondo de La [2] en vez de estar preparándose para subir al escenario, cuando quedaban escasos minutos para que empezara el concierto de Lidia Damunt. juntos se les había visto la última vez que la cantautora tocó en Barcelona, en el Primavera Sound de 2010, donde sorprendió mostrando una versión más desenfadada y cargada de ironía de ella misma mediante capa de superheroina y rayos y centellas disparados desde los sintetizadores de Hidrogenesse, un gesto valiente que fue recibido con entusiasmo por el público y que despertó mucha curiosidad sobre lo que haría Damunt en el futuro, al saberse que su próximo álbum iba a producirlo el dúo afincado en Barcelona. Vigila el Fuego (2012) ha supuesto un atractivo aumento en el total de color y contraste que hace resplandecer como nunca sus composiciones, pero vista su colaboración sobre las tablas en 2010 uno podía sospechar que Damunt "se pondría en sus manos" y se entregaría a una reconversión más agresiva. Lo que constata este disco es que aquel concierto fue una primera toma de contacto, más espontánea, que le sirvió a ella para ver si se sentía cómoda estando alejada de su entorno habitual, hasta dónde podía llegar y si funcionaría. El disco está hecho con mucho mimo y reflexión.

El sábado nos quedamos sin paladear en directo las suaves caricias sintéticas: estando Hidrogenesse ocupados con la presentación de su propio álbum, Lidia apareció a cambio con dos cómplices habituales: su hermana Mabel (bajo y voz) y Alfonso Melero (batería), ambos integrantes junto a ella de Hello Cuca -el grupo con el que empezaron todos- y bautizados para esta gira como Doble Dinamita. Quien haya visto al trío interpretando el repertorio de la banda madre sabrá de su solvencia, de su milimetrada sincronía ejecutada sin esfuerzo y sin descuidar lo animal. Esa noche el formato funcionó por momentos, como cuando dinamitaron 'Lengua de Lava', pero en otros pesó más el nerviosismo y la falta de rodaje. Hay que tener en cuenta que tan solo era su segunda fecha juntos y podrán dar mucho más de sí cuando se hayan familiarizado con las canciones (a Mabel se la vio pasarlo verdaderamente mal en varias ocasiones, buscando la mirada de su hermana sin recordar algunas letras o intentando encontrar la nota correcta entre los trastes, como en el bis 'Sueño Contigo').

En cualquier caso, salvó los muebles -porque es una intérprete infalible- Lidia Damunt, alguien que se deja tomar por las canciones como un instrumento, que no vacila al mirar a los ojos de quien tiene delante y que, en realidad, ningún añadido necesita para zarandearte o estremecerte, como tendrá presente quien la haya visto acompañada únicamente de una guitarra acústica, de los golpes contra el suelo que da con el zapato y la pandereta atada al tobillo. Empezó la noche sola con un sombrero de copa y disfraz de esqueleto ("les he pedido que hubiera mucho humo, pero aún lo estoy esperando", dijo luego entre risas) que se quitó tras las interpretaciones acústicas de 'Edificios con Vistas al Mar' y 'Pueblo Fantasmal'. Luego, con la eléctrica calzada y Doble Dinamita a su derecha y a su espalda, desgranó la mayoría de los temas de su último trabajo, que no abandonan el rockabilly que se le conoce ni el folk que ha cabalgado en un western, pero que son más pegadizos y están mejor acabados que los de antaño si cabe: 'La Vida en un Hilo', 'Somos Islas Mágicas', 'Vigila el Fuego' o 'Ay Pena' sobresalieron a pesar de despistes. En el último bis, en el que Mabel cambió el bajo por las maracas y Lidia se aferró a la acústica, quedó claro que al combo le conoceremos una mejor noche cuando hayan asimilado arreglos y estructuras. 'Aloes de 50 Metros', una de sus canciones más conocidas y salvajes, podía haber sonado como un arrebato propio de los Violent Femmes más descarrilados con el empuje de la batería, pero paradójicamente solía estar más cercana a eso cuando Lidia pateaba el suelo por su cuenta. A ensayar.


Comentarios