martes, 29 de julio de 2008

Directo: Hole - Brooklyn Academy of Music, 14 febrero 1995






















1995. Bien podría ser el año de Courtney Love. 1995, por supuesto, alimentado por los acontecimientos de 1994: el año después de la publicación del mejor disco de su grupo, Hole (otro día hablaremos del magistral Live Through This); el año después de la muerte de Kurt Cobain (no digo suicidio por el sanguinario debate que puede desencadenar, no digo asesinato por lo mismo)... El año en que Courtney, viuda rota por el dolor o desequilibrada autodestructiva que de algo se arrepentía, giró por todo el mundo con su espectáculo de catarsis mediática que acabaría de encumbrarla como personaje redentor del rock más imprevisto, peligroso, desafiante y subversivo. Fue la culminación del tinglado grunge, en cierta manera. Al finalizar la gira de Hole y entrar Courtney en Hollywood a los pocos meses (como protagonista de El Escándalo de Larry Flint de Milos Forman, no como cuando asistió a la fiesta que organiza la revista Vanity Fair la noche de los Oscar, acompañada de Amanda de Cadenet, para ponerlo todo patas arriba), murió también el lustro en el que el rock alternativo consiguió hacerse un hueco en los mass media y el mainstream.

El 13 de abril de 1997 es una fecha que siempre recuerdo, un domingo al mediodía en que se emitió por Canal 33 la grabación del concierto acústico que grabó Hole para MTV. Intuí que podría ser de mi interés y preparé una cinta de VHS para grabarlo; me imagino que quería saber cómo era la música de la señora Cobain, a quien había visto en revistas y a la que por desgracia aún no había podido oír porque a ese lustro alternativo también llegué tarde. La cuestión es que acerté. La música de Hole, y ese concierto en particular, se convirtió en una revelación que me condujo poco a poco al descubrimiento de muchísimas otras bandas con las que no había acabado de atreverme antes, convirtiéndose en una especie de punto cero (aunque con los años y la madurez te des cuenta de que es un suma y sigue) en la dirección de mi gusto musical durante un tiempo. Canciones, actitud, iconografía y personaje me produjeron una fascinación insaciable que aún mantengo a día de hoy a pesar de haber tomado consciencia de lo que eran gimmicks y teatro por parte de Courtney Love. Eric Erlandson (guitarra) dijo una vez que Love tiene una faceta como de dibujo animado que es intimidante.

La grabación se llevó a cabo el día de San Valentín de 1995 en la Brooklyn Academy of Music (donde el día antes había tenido lugar el MTV Unplugged de The Cranberries) ante un público aproximado de unas trescientas personas, entre las que se encontraban amigos y conocidos de la banda como Thurston Moore, Kim Gordon, Drew Barrymore o Patricia Arquette (Madonna, dicen, hizo una breve visita durante los ensayos). El concierto levantó una gran expectación, como recogió un artículo al respecto publicado en el semanario británico NME. Por un lado, todo el mundo se preguntaba si Courtney sería capaz de guardar la compostura ante tal entorno, si estaría lo suficientemente entera (más que por cuestiones emocionales, por si montaría un número). Por otro, cabía plantearse si una banda de la naturaleza de Hole, dada a los contrastes de distorsión y con raíces en el punk-rock, sería capaz de enfrentarse a algo que dejaría las costuras tan a la vista como un concierto acústico. La banda se vio ampliada para la ocasión por tres músicos de apoyo que repuntarían la sutileza de la interpretación mediante el arpa (tocada por Zeena Parkins, futura colaboradora de Björk), el violonchelo (Ralph Carney) y el oboé (Erik Friedlander), instrumento que Kurt Cobain pretendió utilizar en el Unplugged de Nirvana pero que acabó descartando. La sala se decoró con decenas de muñecas destartaladas colgando de cortinas de plástico alrededor de la banda y el público, siguiendo con la imaginería visual femenina-infantil-pérfida utilizada para ilustrar sus discos. Courtney se puso la alianza de boda de su suegra porque unas horas antes había perdido la que le puso Cobain en 1992.



El acústico de Hole cuenta con uno de los repertorios más eclécticos que haya dado la serie de MTV, por una cuestión de lógica formal. A la banda no le queda más remedio que olvidarse por completo de su colérico debut Pretty on the Inside (1991) y picotear de diferentes frentes para redondear un repertorio que fluye de manera armónica sin traicionar su estética y fondo vil. La velada empieza con el single 'Miss World', canción que se beneficia de un arreglo más relajado de batería por parte de Patty Schemel y de la omisión de la distorsión del original; la canción, además, adquirió tintes irónicos tras lo acontecido en 1994, con esa letra en la que Courtney dice "Soy Miss Mundo, que alguien me mate / matadme pastillas / a nadie le importa, amigo mío". El formato evidencia el potencial melódico y lo asequible de los medios tiempos que integraban el disco Live Through This: igualmente intensas son las repescas de 'Softer, Softest' (los arreglos de chelo mimetizando la melodía vocal y la sequedad de la voz le hacen perder la frialdad de la versión de estudio), 'Asking For It' y 'Doll Parts' (el perfecto ejemplo de la yuxtaposición de la vulnerabilidad y la ira de Love en una misma canción).

Para el resto del repertorio, Hole se pasean por los rincones más oscuros de su historia y por los más insospechados de sus influencias: versiones de Carole King (una sensual y falsamente cándida 'He Hit Me (and it Felt Like a Kiss)', descrita por Courtney como una "canción enfermiza") y Duran Duran ('Hungry Like the Wolf', que abortan a la mitad, quizás más por mantener esa pose de integridad que explotaba ella por entonces que por otra cosa); una pieza "nueva pero también muy vieja" titulada 'Best Sunday Dress', arreglada para la ocasión a partir del estribillo de un tema del grupo Pagan Babies en el que militó Courtney en 1985; y dos caras B completamente reinventadas que de haberse concebido así en un estudio serían piezas clave de su discografía: el tenso viaje en forma de demoledora slide guitar de 'Drown Soda', eléctrico recuerdo a los Hole más ruidosos de 1991 y la sublime 'Old Age', tema inacabado que Kurt Cobain le pasó a Love en 1992 y que con la ayuda de Eric Erlandson convirtió en una composición soberbia y compleja, desde la escalofriante introducción acapella ("Descansa en paz y yo a trozos / descansa en mí, en paz y a trozos") al desasosiego de la primera sección y la melancolía de la segunda, culminando en una coda donde el enlace celestial del violonchelo con las voces de Courtney y Melissa Auf der Maur (bajo, voz) cantan el mismo refrán del principio con una intención muy distinta.

Es en el segmento en el que se incluye 'Old Age' cuando Kurt Cobain está más presente, pues es la segunda de tres composiciones seguidas que llevan su firma (la última, 'Drunk in Rio', no figuró en la emisión y permanece inédita). A dicha canción le precede 'You Got No Right', "casi la última canción que escribió Kurt... No nos sale muy bien, pero es el día de San Valentín y a lo mejor puede oírnos y dirá 'Has jodido mi canción'", tal y como dice Courtney al presentarla. A Erlandson no le parecía nada bien tocarla, pero eran esos gestos de Courtney que a pesar de ser recibidos con incomodidad y de que nadie se los pidiera insistía en llevar a cabo. Un arreglo repetitivo y perturbador de arpa eléctrica intensifica la interpretación de lo que es una de las canciones más ruidosas dentro del conjunto, pero Courtney, despojada de la guitarra y mirando hacia arriba en una desesperada exhibición de dolor que resulta impostada por demasiado obvia, mancilla el resultado final. El set lo cierra la también inédita 'Sugar Coma', canción que sufriría una metamorfosis severa para ser incluída años después en el disco Celebrity Skin (1998) bajo el título de 'Boys On the Radio'. Esta versión primeriza, que a pesar de ello es una canción perfectamente acabada, despide la velada en un punto álgido, cargado de tintes épicos y melancólicos por igual a través de una melodía terca como un himno. Al despedirse, tras tirar a Eric Erlandson de su taburete dándole con una guitarra, Courtney se acerca al micrófono y lanza su última frase: "Feliz puto día de San Valentín".


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