Imperdible: Garbage - "Garbage" (1995)

Mi toma de conciencia de la verdadera identidad de los reyes magos fue relativamente tardía. A los nueve o diez años aún estaba ahí ahí, intentando aferrarme a esa fe infantil. No es que fuera tonto. Lo mismo que era reacio a afeitarme cuando empezaron a asomar los primeros pelos en mi bigote, por pudor y porque significaba aceptar que crecía, esto de los reyes era un poco lo mismo; ese sentimiento de contrariedad. Te desvelan lo que hay detrás de un misterio elemental como ese y a partir de ahí empiezas a entender cómo funciona la vida adulta y todas sus trampas. Ya no había vuelta atrás: la magia fue reemplazada por la más brusca y anti-romántica realidad y ahí estábamos mi madre, mis tíos y yo con su presupuesto en pesetas unos días antes de la Navidad de 1996, subiendo las escaleras de Discos Satchmo para comprar en mi presencia todos los CD's que había listado en una carta de la que ya eran destinatarios. Cayeron todos los publicados por PJ Harvey hasta entonces menos uno que ya tenía, junto a Smashing Pumpkins, Green Day, No Doubt y Garbage. Me olvidé del viejo ritual ingenuo rápidamente: antes de Nochebuena saqué varias veces la bolsa de los regalos de entre las mantas del armario donde estaba guardada; escuchaba pequeños fragmentos de canciones en el reproductor y volvía a guardar los discos emocionado pero con remordimientos por estar estropeando lo que pudiera quedar de sorpresa. La contrariedad de nuevo.

No todas las adquisiciones de esas fiestas fueron igual de relevantes para mí: de los discos de PJ Harvey nunca he dejado de aprender y, aunque esté largas temporadas sin acercarme a ellos, me los sé hasta el último detalle; el disco doble de Smashing Pumpkins creo que nunca llegué a escucharlo entero; y tanto Green Day como No Doubt ardieron rápido, no llegaron a saber qué aspecto tenía yo a finales de ese mismo año. El debut de Garbage se quedó archivado en algún lugar entre lo memorable y lo tibio de mi estantería de tesoros, olvidándome bastante de él cuando a los trece años empecé a descubrir música que era más difícil de conseguir y de digerir. Recuperando el disco esporádicamente en los últimos años, me he sorprendido más que cuando grababa sus videoclips de Canal+ y deseaba tenerlo: suena más carnoso y misterioso de lo que recordaba. Los eslóganes de la época podían atragantar: un sonido de diseño estudiado al milímetro y de eficacia probada, la respuesta futurista a la saturación de nihilismo de la era grunge, una inaudita fusión de tecnología y pop-rock... Con el paso de los discos parecían ceñirse a esas consignas hasta la parodia: Version 2.0 (1998) tenía un punto petulante y también impenetrable; Beautiful Garbage (2001) limpiaba los arreglos machacones de su predecesor en favor de un pop que, por momentos, parecía perder toda personalidad (el single 'Androginy', bien delineado para ser devorado por la FM americana de la época)... La química en la banda fue especialmente fructífera durante la creación de su primer álbum, quizás a causa de la intriga implícita en el encuentro entre los multi-instrumentistas y productores Butch Vig, Steve Marker y Duke Erikson, afincados en Madison (Wisconsin), y la escocesa Shirley Manson (voz), a quien ellos buscaron cuando todavía era vocalista de un grupo llamado Angelfish. Fue Marker quien vio a Shirley en un videoclip, una madrugada de septiembre de 1993; la única vez que MTV lo programó.

A la coartada moderna de los textos publicitarios le restaremos importancia: lo que suena en Garbage (1995) es tan nuevo como 'Soon' de My Bloody Valentine, publicado cinco años antes, o como 'Horror Head' de Curve, de 1992. Sí es cierto que llegó en un momento oportuno y efectivamente fue recibido como algo fresco por los medios masivos que ya habían hinchado todo lo posible el concepto de "rock alternativo" como moda. El establishment había exprimido lo que desató Nirvana con Nevermind (1991) y necesitaba una renovación. Garbage parecía el grupo de fin de siglo perfecto para llevar a cabo esa transición, con su énfasis en la combinación de samples, programaciones de resabio industrial y guitarras ruidosas pero domesticadas, procesadas hasta parecer un zumbido persistente no identificable, y una excelente mano para subvertir unas canciones esencialmente pop. La evidente manipulación del sonido y la estructuración matemática de las composiciones puede producir una primera sensación de asepsia y artificio, como si el cerebro se impusiera al sentimiento en la materia prima; como si el aspecto apocalíptico se quedase en algo superficial que no deja heridas, pero sus múltiples capas esconden cascotes en bruto que cortan y ensucian el látex blanco de laboratorio. Luego, manchándolo todo y con un sabor agridulce, están los espesos trazos de color negro y bermellón que dejan las tomas vocales de Shirley Manson, auténtica responsable de que estas doce canciones se impregnen de un tono perverso no reñido con la vulnerabilidad. A pesar de que no las firmó todas, esas letras alimentadas de inseguridades y pensamientos turbios no mienten sobre la niña pelirroja y huesuda que señalaban con el dedo en el instituto: en el fraseo de Manson se adivinan el rencor y el deseo, las ganas de venganza y la seducción, entregadas con esa voz conservada en alquitrán y envasada al vacío.

El inicio no es tan efectivo como efectista: 'Supervixen' avanza el paso alternando susurros sensuales y jolgorio urbano; se dan parones inesperados y explosiones sintéticas pero el plástico le puede a la carne, y el experimento funciona mejor más adelante en 'My Lover's Box', más dramática, uno de los temas que más herramientas coge prestadas de la caja de Kevin Shields (aunque el carácter siniestro que le imprimen es algo propio sin duda). En 'As Heaven is Wide' la vocalista nada entre una recia línea de bajo y programaciones bailables como un caballo de mar en agua envenenada (malos sentimientos tras un engaño: "Si la carne pudiera gatear, la piel se caería de mis huesos y huiría de aquí / tan lejos de Dios como grande es el cielo"), y el caldo de la revancha se revuelve aún más en la resentida y abrasiva 'Vow' ("Estoy delante de tu puerta otra vez / como Juana de Arco volviendo a por más / Casi morí"), pero cuidado porque las mordeduras más incisivas se las reserva para ella misma: envueltas en el ambiente gélido y calado de los teclados, el canto de sirena 'Milk' ("Soy leche, soy una cocina al rojo vivo / (...) Te estoy esperando") y 'A Stroke of Luck' ("Colgando de hilos de plata pálida / me podía haber quedado así para siempre / (...) ¿Sabías que estaba perdida hasta que me encontraste?") exponen a una persona insegura y a la sombra en las relaciones sentimentales. 'Queer', en cambio, supone un bofetón a esa parte de su carácter más cobarde y enclenque al tiempo que entra en comunión con todo el que se haya sentido solo y marginado alguna vez; y 'Stupid Girl' lamenta el abandono de los rasgos excéntricos de su personalidad para ser aceptada por un entorno que al fin y al cabo ni le importa. No es causalidad que estas dos piezas crujan con texturas más orgánicas que el resto y que en ellas Shirley gobierne debatida entre la crueldad sin empatía de una dominatrix y la capacidad de seducción de una femme fatale. Se trata, en resumen, de un disco lleno de turbulencias fascinantes y ganchos atractivos (no puedo olvidarme de mencionar 'Only Happy When it Rains' y 'Fix Me Now'), aderezado con algunos ingredientes que quizás rechinen al oyente según sus gustos, que han envejecido mejor o peor después de más de quince años, pero tan bien resuelto como irresueltos quedan sus muchos misterios.


Para escuchar en Spotify:


Comentarios

Viola Tricolor ha dicho que…
Hola estanis :) el otro día leí que garbage tenía disco nuevo! y que shirley es hermana de marilyn manson ¿? no me quedó muy claro jaja

a mi garbage no me entraron a la primera, ni a la segunda, me parecían un grupo del montón, pero al final acabé cogiendoles el punto porque tenía unos amigos que ponian su disco siempre en el coche. a ver si lo busco que lo tengo qeu tener en alguna cinta.
uf green day jaja, suena a pecado de juventud, en tu caso era más normal, eras un crío :p y que maravilla el rid of me, yo me lo pongo poco, a mi me pone el corazón en un puño la pj con ese disco.

por cierto, es que no he visto que tengas correo en tu perfil para comentarte que txarls y yo hablamos muchas veces que nos gustaría conocerte. yo este año voy a tener más huecos en el primavera, puede que coincidamos en algún concierto de los que no estén muy llenos. escríbenos y al menos intercambiar moviles, si te apetece claro pero no cuesta nada decirtelo.
un besote.
Estanis ha dicho que…
creo que Shirley no es hermana de Marilyn Manson, jajaja, pero tengo que buscar quién está contando eso por ahí.

el "Rid of Me" hace unos años que me lo pongo menos, cuando ya has vivido según qué y lo vislumbras en las letras la experiencia con discos como ese es más fuerte.

para lo demás te envío un email!
abrazo