jueves, 17 de mayo de 2012

Imperdible: Garbage - "Garbage" (1995)



















La toma de conciencia de la verdadera identidad de los reyes magos, en mi caso, fue relativamente tardía. A los nueve o diez años aún estaba ahí-ahí, intentando aferrarme a lo bonito de creer que había algo más. No es que fuera tonto. Lo mismo que cuando empezaron a salirme los primeros pelos en el bigote era reacio a afeitarme, por pudor y porque significaba aceptar que crecía, lo de los reyes -y otras historias como la del ratoncito Pérez- es de algún modo lo mismo. Te desvelan un primer misterio y a partir de ahí empiezas a entender cómo funciona la vida adulta y todas sus trampas. 

El caso es que una vez revelada la verdad, la magia fue reemplazada por la más brusca realidad. Y ahí estaba yo, con mi madre, mis tíos y su presupuesto en pesetas unos días antes de la Navidad de 1996 (doce años tenía yo), subiendo las escaleras de Discos Satchmo para comprar en mi presencia todos los cd's que había listado. Cayeron todos los publicados por PJ Harvey hasta entonces menos uno que ya tenía, junto a Smashing Pumpkins, Green Day, No Doubt y Garbage. Hacerlo así fue absolutamente contraproducente: aún recuerdo abrir el armario de la habitación del medio de mi casa, y sacar la bolsa de los regalos de entre las mantas antes de que tocara para poner en el reproductor de cd trozos de Rid of Me, y volverlo a guardar emocionado pero con remordimientos por estar estropeando lo que pudiera quedar de sorpresa. 

Las adquisiciones de esas navidades corrieron muy distinta suerte en mis manos: de los discos de Harvey nunca he dejado de aprender y, aunque esté largas temporadas sin tocarlos, están entre los más arrebatadores que he escuchado jamás; ese disco doble de Smashing Pumpkins creo que nunca llegué a escucharlo entero; y tanto Green Day como No Doubt ardieron rápido, no llegaron a conocer qué aspecto tenía yo a finales de ese mismo año. El debut de Garbage se quedó en algún lugar entre lo válido y lo desechable, aunque le pagué con la moneda de la indiferencia durante un largo tiempo, en que a penas le dediqué atención. Me he sorprendido recuperándolo esporádicamente en los últimos años y puedo concluir diciendo que suena más palpable, carnoso y misterioso de lo que recordaba.

Será que me creí y se me atragantó el mito de Garbage: "un sonido de diseño estudiado al milímetro y de eficacia aprobada", "la respuesta futurista a la saturación nihilista de la era grunge", "una inaudita fusión de tecnología y pop-rock"... Un puñado de eslóganes que más que vender a un grupo acaban haciendo de él una parodia y restándole verdad. Lo curioso es que en eso mismo se convirtieron con el paso de los discos: Version 2.0 (1998) era tan petulante que aguantarlo de un tirón sin un dolor de cabeza era prácticamente imposible; su continuación Beautiful Garbage (2001) limpiaba lo machacón de los arreglos en favor de un pop que, sin embargo, parecía perder toda personalidad (basta con recordar el single 'Androginy', bien delineado para ser devorado por la FM americana de la época, que podría haber interpretado cualquiera). Por algún motivo, lo fortuito y tenso de su encuentro inicial (los tres artífices del sonido -Butch Vig, Steve Marker y Duke Erikson, afincados en Wisconsin- dieron con la escocesa Shirley Manson tras verla una madrugada cualquiera en MTV en un video-clip de su anterior banda Angelfish) arrancó de ellos algo bastante especial que luego no se repitió.

A la coartada moderna le restaremos importancia: lo que suena en Garbage es tan nuevo como 'Soon' de My Bloody Valentine, publicado cinco años antes. Sí es cierto que llegó en un momento oportuno y efectivamente fue recibido como algo no habitual y fresco por los medios masivos que ya habían hinchado todo lo posible el concepto "rock alternativo" como moda. El mundo pop había exprimido todo lo que desató Nirvana tras Nevermind (1991) y necesitaba renovación. Garbage era de repente el grupo de fin de siglo perfecto para llevar la bandera del mainstream alternativo, con su énfasis en la combinación formulaica de samples, programaciones de resabio industrial y guitarras ruidosas pero domesticadas, procesadas hasta parecer el zumbido persistente de un motor.
La evidente manipulación del sonido y la estructuración matemática de las composiciones -el cerebro parece imponerse al sentimiento en la materia prima- bien puede producir una primera sensación de asepsia y artificio, de que el buscado aspecto apocalíptico y urgente se queda en algo superficial que no deja heridas, pero sus múltiples capas esconden cascotes en bruto que cortan y ensucian el látex blanco de laboratorio. Eso por un lado. Luego, manchándolo todo y dejando un sabor agridulce, están los espesos trazos de pintalabios bermellón de Shirley Manson, auténtica responsable de que estas doce canciones se impregnen de una hechizante perversión no reñida con la vulnerabilidad. Las letras, alimentadas por sus inseguridades, sus pensamientos turbios y los recuerdos de la niña pelirroja y huesuda que señalaban con el dedo en el instituto, no mienten: en el fraseo de Manson se adivinan el rencor y el deseo, las ganas de venganza y la seducción, entregadas con esa voz conservada en alquitrán y envasada al vacío.

El inicio no es tan efectivo como efectista: 'Supervixen' avanza el paso alternando susurros sensuales y jolgorio urbano; se dan parones inesperados y explosiones sintéticas pero el plástico le puede a la carne, y el experimento funciona mejor más adelante en 'My Lover's Box', más dramática, uno de los temas que más herramientas coge prestadas de la caja de Kevin Shields -aunque el carácter siniestro que le imprimen es algo sin duda propio-. En 'As Heaven is Wide' la vocalista nada entre una recia línea de bajo y programaciones bailables como un caballo de mar en agua envenenada (malos sentimientos tras un engaño: "Si la carne pudiera gatear, la piel se caería de mis huesos y huiría de aquí / tan lejos de Dios como grande es el cielo"), y el agua de la vindicta se revuelve aún más en la resentida y abrasiva 'Vow' ("Estoy delante de tu puerta otra vez / como Juana de Arco volviendo a por más / Casi morí"), pero cuidado porque las mordeduras más incisivas se las reserva para ella misma: envueltas en el ambiente gélido y calado de los teclados, el canto de sirena 'Milk' ("Soy leche, soy una cocina al rojo vivo / (...) Te estoy esperando") y 'A Stroke of Luck' ("Colgando de hilos de plata pálida / me podía haber quedado así para siempre / (...) ¿Sabías que estaba perdida hasta que me encontraste?") exponen a una persona insegura y a la sombra en las relaciones amorosas. 'Queer', en cambio, supone un bofetón a esa parte de su carácter más cobarde y enclenque al tiempo que entra en comunión con todo el que se haya sentido solo y marginado alguna vez; y 'Stupid Girl' lamenta el juego de la sumisión y el abandono de esos rasgos excéntricos de su personalidad para ser aceptada por un entorno que al fin y al cabo ni le importa. No es causalidad que estas dos piezas crujan con texturas más orgánicas que el resto, y que en ellas Shirley gobierne debatida entre la crueldad sin empatía de una dominatrix y la capacidad de seducción de una femme fatale.

Se trata, en fin, de un disco lleno de turbulencias atractivas y ganchos (no puedo olvidarme de mencionar 'Only Happy When it Rains' y 'Fix Me Now'), aderezado con algunos ingredientes que quizás rechinen al oyente según sus gustos, que han caducado mejor o peor después de más de quince años, pero en general muy bien resuelto.

Para escuchar en Spotify:
Garbage - Garbage



2 comentarios:

Viola Tricolor dijo...

Hola estanis :) el otro día leí que garbage tenía disco nuevo! y que shirley es hermana de marilyn manson ¿? no me quedó muy claro jaja

a mi garbage no me entraron a la primera, ni a la segunda, me parecían un grupo del montón, pero al final acabé cogiendoles el punto porque tenía unos amigos que ponian su disco siempre en el coche. a ver si lo busco que lo tengo qeu tener en alguna cinta.
uf green day jaja, suena a pecado de juventud, en tu caso era más normal, eras un crío :p y que maravilla el rid of me, yo me lo pongo poco, a mi me pone el corazón en un puño la pj con ese disco.

por cierto, es que no he visto que tengas correo en tu perfil para comentarte que txarls y yo hablamos muchas veces que nos gustaría conocerte. yo este año voy a tener más huecos en el primavera, puede que coincidamos en algún concierto de los que no estén muy llenos. escríbenos y al menos intercambiar moviles, si te apetece claro pero no cuesta nada decirtelo.
un besote.

Estanis dijo...

creo que Shirley no es hermana de Marilyn Manson, jajaja, pero tengo que buscar quién está contando eso por ahí.

el "Rid of Me" hace unos años que me lo pongo menos, cuando ya has vivido según qué y lo vislumbras en las letras la experiencia con discos como ese es más fuerte.

para lo demás te envío un email!
abrazo