viernes, 10 de junio de 2016

Imperdible: Vangelis - "See You Later" (1980)



















Me dispongo a sacar el vinilo del estante y ahí está, en la contraportada, como lo recordaba. Una anotación de mi padre en rotulador permanente rojo, roída por los años, donde aún se lee: "2ª CARA A - 4ª CARA A - RADIO ABSTRACTA". Hacía lo mismo en otros discos; anotar para la posteridad su canción favorita o, me imagino que en este caso, el programa donde había sonado la música. En la funda de Faith (1981) de The Cure hay directamente un lametazo de tinta roja encima de 'Primary', por ejemplo. Este y otros vinilos los heredé cuando él iba a deshacerse de ellos hace algo más de una década, en su última mudanza importante. Para él ya eran un lastre pero para mí eran historia: desde que cumplí 7 u 8 años los escuchaba por mi cuenta sin saber dónde me metía.

Encontrarte en la funda interior con la fotografía de dos jóvenes que llevan máscaras de gas dentro de un invernadero, uno yaciendo -probablemente muerto- y el otro sosteniendo su cuerpo, con la cabeza inclinada hacia arriba no se sabe si pidiendo ayuda con un grito ahogado o simplemente lamentando la fatalidad con repulsión, era algo aterrador antes de la pubertad y me lo sigue pareciendo ahora que lo miro con detención y conocimiento. La portada quizá es menos agresiva pero no le va a la zaga en cuanto a perturbación: una chica en un top que lleva unas gafas de sol completamente opacas, ajena al paisaje yermo y post-apocalíptico donde se encuentra. Mucho antes de que Ridley Scott rondase a Vangelis para que compusiera la banda sonora de Blade Runner (1982), el músico griego había elaborado y puesto música a su propia historia distópica, desarrollada en una sociedad demente de aprensión ante la amenaza de la contaminación química y nuclear -las fugas radioactivas en las centrales y las secuelas insalubres de una Guerra Fría aún muy viva- y a la vez cegada por el consumismo y la plasticidad complaciente de lo frívolo. 

La idea del progreso yuxtapuesto al carácter cada vez más indeseable del ser humano dio lugar a See You Later (1980), seis temas de raíz claustrofóbica que a Vangelis le costó sacar a la luz cuando los concibió originalmente. "Lo empecé en 1975, y en esa época era tan radical que nadie quería ni tocarlo. Así que trabajé en otras cosas y cinco años más tarde volví a él porque quise. Escribí otras cosas revolucionarias por ese mismo tiempo, cosas que no he publicado", explicaba en 1982. "Si escuchas con cuidado puedes sentir la visión cínica que tengo del mundo. 'See you later' [Te veo luego] es una de esas expresiones estúpidas y sin significado que intercambiamos en cualquier sitio en este mundo tan duro y aterrorizado". Habiendo firmado un flamante contrato con Polygram tras marcharse de RCA, parecía que finalmente tenía mayor libertad artística, pero solo lo parecía. En el mismo 1975, recién instalado en Londres, Vangelis construyó su propio estudio de grabación en la segunda planta de una antigua escuela anglicana, espacio que también había sido usado como estudio fotográfico antes de su llegada. Eso le permitió desarrollar su versatilidad artística con todo el tiempo del mundo: allí alternaba la grabación de bandas sonoras para documentales, para películas (una curiosidad: su música suena en Mater Amatisima [1980], cinta de J.A. Salgot donde Victoria Abril interpreta a la madre de un niño autista) y la gestación de sus propios discos, aquellos donde el discurso no venía de encargo y que en ocasiones eran los más difíciles de vender a sus discográficas.

















See You Later es una rareza textual en su discografía, habitualmente desconocida para quien admira la magnificencia de sus composiciones para el cine y peculiar entre el resto de su obra. Su desnudo acercamiento a la electrónica y la experimentación con los ambientes nada tiene que ver con su faceta más orquestal y a la postre más comercial. Esta incómoda colección -cuatro piezas en la cara A y dos en la cara B- se mueve en un lugar perdido entre Kraftwerk y Philip Glass. El primer bloque es introducido por la tensa 'I Can't Take It Anymore', donde la voz procesada de Peter Marsh se derrite con el horror propio de El Grito de Munch simplemente diciendo "No puedo soportarlo más / ¡Hay demasiado ruido!". 'Multi-Track Suggestion' tiene un tono solemne -aquí trata esa relación entre tecnología y el recuerdo del pasado- y es la pieza más asequible y cercana a algo como el synth-pop. Le sucede 'Memories of Green', un goteo de melancólicas notas de piano entre cosquillas de minúsculos sonidos digitales, pieza conmovedora que incorporó oportunamente al encargo de Blade Runner ("surgió de la idea de que, tal y como vivimos hoy, el modo en que tratamos la Tierra, habrá un momento en el que color verde será solo un recuerdo", dijo); y cerrando la primera cara, 'Not A Bit - All of It', un toque de humor (la música alterna un remilgado segmento de instrumentos de cuerda y otro a ritmo de lounge a la italiana) para criticar el consumismo y el star-system con cínico recitado de Cherry Vanilla, que pone voz de anuncio para soltar: "Histeria, insomnio, estrés, neurosis / Por favor, da una mejor impresión haciendo un inteligente uso de los cosméticos".

Dándole la vuelta al vinilo, la cara B era más exigente y mayestática. Dos únicas piezas de ocho y diez minutos, armadas con secciones dispares y encerrando los mensajes más pesados. 'Suffocation', que empieza con el sonido de una respiración esforzada y casi imposible, fue inspirada por el accidente acontecido en una planta química de Seveso (Italia) en julio de 1976, cuando una nube tóxica alcanzó a la población haciéndola presa del pánico y dejando afectados graves. Un violín sintético, severo, invoca en la primera parte el angustioso estado de emergencia ("Immediatamente al rifugio B37!", ordena una voz repetidamente) e incluso deja espacio a un solo de guitarra propio del rock progresivo; después, se hace la quietud y podemos escuchar la desolación (Jon Anderson canta "¿Dónde está mi hogar?") y un efectivo diálogo en italiano entre dos personas, que hablan en el refugio sobre la posibilidad de salir fuera con un traje protector, preguntándose si será suficiente para no intoxicarse. Para cerrar el álbum, un agitado sintetizador marca con precisión 'See You Later' pero la canción se revuelve imprevisible, con la urgencia del free-jazz; un colofón fragmentado y épico que no deja duda de su escepticismo ante la posibilidad de revertir el enviciamiento de nuestra especie: "Te veo luego / viviendo o sin vivir"



Para escuchar en Spotify: