domingo, 1 de febrero de 2009

El despiece: Maddening Flames










"Maddening Flames eran mi grupo favorito me parece a mí. Era super fan porque eran de mi pueblo y eran buenos de cojones. Ahora los he vuelto a oír y no sé, pero en la época me parecían muy buenos. Les conocía desde las maquetas y cuando salió el primer disco, pues lo típico, que me molaba más la maqueta porque el disco me parecía que estaba demasiado producido y esas cosas... Pero las canciones me parecen muy bonitas y me acuerdo de todas, de 'Running Out of Things to Say', de 'Big Black Bird'... "
Manolo Martínez (Astrud); 
Supernovapop, 15/5/2007


Principios de los años noventa en España. Todo por construir a nivel de infraestructuras en la escena musical independiente del país. Auge del noise pop: la gran mayoría de grupos a los que se prestaba atención en los medios y hacia los que se dirigía al público mínimamente curioso parecían tomar como influencias e imágenes a imitar al carboncillo a la santa trinidad formada por Sonic Youth, Pixies y Dinosaur Jr, y las canciones de esos mismos grupos les bautizaban. Ante la inabarcable oferta de bandas que hacían brazadas en ese océano explícitamente ruidoso y pretendidamente efervescente, cualquier cosa que se saliera de esos márgenes parecía contar con un menor respaldo del público durante ese primer lustro de escena indie pero, a su vez, con el paso de los años los diferentes han conseguido destacar entre el rebaño por su personalidad, valía e incluso por su mayor pericia artística. En ese lugar ha situado la historia a la banda gaditana Maddening Flames.

Muni Camón (voz y guitarra), los hermanos Manolo (guitarra) y Juanlu González (bajo) y Jose María Millán (batería) se juntaron a finales de 1990 en El Puerto de Santa María (Cádiz) para formar una banda que tomó su nombre de unas palabras escritas por el productor Mark Kramer, reproducidas en la carpeta del disco On Fire de Galaxie 500: "Como una brisa extrañamente cálida y malévolamente alimentada por llamas enloquecedoras detrás". Su música, aunque no renegaba de la fórmula resultante de la mezcla de distorsión moderada y melodías pop, quizás no conocía coetáneos en España (en ese momento; diez años más tarde hubieran corrido una suerte muy distinta) porque sus referentes miraban hacia atrás, hasta el lugar histórico en el que se encuentran The Byrds o el Neil Young de Zuma, pero es eso mismo lo que no les alienaba dentro del panorama musical de los noventa a un nivel más global. Es fácil detectar el hilo transparente que vincula a Maddening Flames con bandas que les eran contemporáneas y que estaban funcionando con un notable nivel de popularidad en Europa y los Estados Unidos como Bettie Serveert, Teenage Fanclub, Madder Rose o Yo La Tengo. Sus composiciones tomaban, entonces, una estructura pop-rock más clásica habitualmente ejecutada a medio tiempo, y la cadencia tranquila y cercana de la voz de Muni se encargaba de repuntar las emociones que emanaban de las partituras.

















Se dieron tiempo para crecer y mejorar, grabando una primera maqueta de cinco canciones en abril de 1992 que prefirieron no utilizar aún para darse a conocer. La segunda, registrada en agosto del mismo año y titulada Crooked, empezó a sonar en varios programas de radio y les valió la respuesta positiva de las tres discográficas a las que se la enviaron, de las cuales se llevó el gato al agua Radiation (casa de los por aquel entonces intocables El Inquilino Comunista). La grabación de su primer álbum tuvo lugar en octubre de 1993 financiada con el dinero conseguido tras ganar un accésit del concurso Villa de Bilbao, compartido con los grupos Banana Boats, Kactus Jack y Los Nadie. Wanderlust se publica en febrero de 1994, cuando el grupo ha tocado en público apenas una docena de veces.

Producido por José Manuel Gómez (miembro de sus paisanos Los Hermanos Dalton, que estrenaba así su grabadora de dieciséis pistas), el disco supuso un pequeño hito dentro del panorama musical nacional (siempre hablando del ámbito independiente), si bien bastante moderado en cuanto a público, recibiendo muy buenas críticas por parte de la prensa especializada, que supo ver en la banda un discurso sincero, lleno de emoción efectiva y cantado en un inglés que no se ocultaba en ningún puzzle de palabras al azar para camuflar una mala redacción, sino que explicaba historias tan bien como pudieran hacerlo Le Mans, y hacer eso utilizando el idioma anglosajón era sin duda algo singular en ese momento entre los grupos de ese indie de brevario. Revisándolo a día de hoy, resalta la evidencia de la belleza de las composiciones pero la producción entierra un poco sus encantos al ser algo monocromática y turbia. Quizás a las guitarras les faltase empaque y ese bajo, que suena compacto como si con cada nota se doblara la esquina de una caja de cartón ondulado, debería haber sido mezclado de otra forma, pero al fin y al cabo era la primera experiencia seria en el estudio tanto para la banda como para el productor.

"Es probable que ahora eliminara algunas de las canciones", declaró Muni a la revista Spiral. "Hubiera esperado más tiempo antes de grabarlo para encontrar más canciones y las hubiera tratado de otra manera. (...) No reniego en absoluto del disco, pero me parece que todavía no sabíamos claramente lo que éramos y lo que queríamos". Maddening Flames hacen del medio tiempo un estado de ánimo sobre el que camina un sentimiento de nostalgia bonita, ya sea en forma de diálogo entre Muni y los punteos de Manolo (ese enlace, en 'Queen Olive' o 'I Don't Mind', remite al sonido de El Regalo de Silvia en su primer LP) o en la simplicidad de la sonoridad más acústica de 'Two of a Kind' o de 'Was She Everything', tema que sobresale entre los demás precisamente por su desnudez, un despojo de ruido que les sienta muy bien y del que tomarían buena nota para el futuro más inmediato.






















A finales de abril de 1994 abren los conciertos de The Breeders en las fechas de Barcelona y Valencia (donde las hermanas Deal y compañía no pudieron tocar más de 20 minutos por problemas técnicos de la sala) y aprovechan una breve estancia en Madrid para grabar una sesión acústica en el programa Disco Grande de Julio Ruiz donde se puede disfrutar de cinco de las canciones de Wanderlust con renovada frescura. Ante los micrófonos de Radio 3 reconocen que la gira ha sido positiva porque les ha visto mucha gente por primera vez, pero admiten la decepcionante realidad de la subsistencia independiente: "En Valencia se vendió un disco y en Barcelona, tres". En septiembre actúan dentro de la programación del festival BAM de Barcelona y contribuyen con una versión de Marc Bolan ('Raw Ramp') al EP de tributo publicado por Colectivo Karma, Cosmic Rocker, antes de desaparecer para trabajar en las canciones del que sería la secuela de su debut y, lamentablemente, su canto de cisne. En abril de 1995 el grupo entró en el estudio de grabación de nuevo con la idea de depurar su sonido y dejarlo en algo más acústico, sutil y ordenado. Paco Loco fue su elección para la producción, alguien con una excelente y merecida reputación a los controles que ya había dado forma al sonido de los discos de varios grupos indies debutantes, mostrando una versatilidad de ideas ejemplar en discos de naturaleza extremista como Chandal (1994) de Eliminator Jr. o Draining Your Brain (1995) de Sexy Sadie, colmados por igual de momentos detallistas como de estallidos de lejía.

La de Six Ways To Sunday es la primera producción de Paco Loco que suena armoniosamente cálida, madura, y es porque trabajó con un grupo que había dado un estirón modélico desde ese otoño de 1993 en el estudio de Los Hermanos Dalton. Se habla de cómo los discos de madurez de la escena independiente española, los que no presentaban fisuras técnicas y permitían brillar sin complejos a los grupos ya veteranos, se publicaron entre 1997 y 1999, pero aquí está este LP publicado en noviembre de 1995 para atestiguar que -con toda la discreción del mundo- Maddening Flames firmaron el primero. Es una obra mayúscula de un grupo que podría haber dado muchos más grandes momentos de haberse permitido algo más de tiempo para crecer. Paco Loco estuvo inspirado para retratarles y las canciones fluyen sin esfuerzo (durante las sesiones de grabación empezó una relación sentimental con Muni Camón que acabó en boda, anunciada por Julio Ruiz cual acontecimiento indie de dominio público desde el escenario del Festival de Benicássim de 1995).

En Six Ways to Sunday quedan mejor reflejadas las habilidades de la banda, expuesta sin temor a la lumbre de las guitarras limpias y acústicas (una paleta muy rica de ellas) entre las que la distorsión -concisa y flotante- es racionada a pinceladas. Chez García (al teclado), Carlos José Martínez (cuerdas, aunque mediante sampler por cuestión de presupuesto) y Juanjo Mintegui (guitarra) amplían la banda y contribuyen al preciosismo del sonido. Muni escribe sobre relaciones acabadas y chicas que no saben a dónde van, escurridizas y complicadas ('Nobody Told Her' -el inicio del disco ya avisa de su desvergüenza pop-, 'Elisabeth', 'María') en unas canciones mejor acabadas que antaño y con más caras: desde la misteriosa 'Bedroom Child' (conmovedora letra sobre una persona encerrada en ella misma) a la ligereza y el inédito júbilo de 'Turn Around' y 'Big Black Bird' (muy bien elegida como single: su desarrollo es contagioso). Fran Fernández, de Australian Blonde, canta con Muni en la delicada 'Pretty Girl'. El grupo dijo que el disco era más accesible que Wanderlust, y el mundo debería haberse enterado. Maddening Flames se disolvieron poco después de que se publicase el disco. Los hermanos González siguieron en el grupo Driver 8, que tomaba de R.E.M. su nombre y algo más, y Muni ha sido la compañera de Paco Loco todos estos años, dejándose oír en las grabaciones de los grupos que pasan por sus estudios en contadas y preciadas ocasiones.


Encontrables tras el click por absolutamente descatalogados:
Maddening Flames - Wanderlust (1994)
Maddening Flames - Six Ways To Sunday (1995)
Maddening Flames - Bedtime
(procedente del recopilatorio Give Me More of That Sound, revista Spiral, 1994)
Maddening Flames - Was She Everything (versión alternativa),
(cara B del single Big Black Bird, 1995)

Sesión acústica para Disco Grande de Julio Ruiz en Radio 3, 6-5-94:
Podcast (repetición de la sesión, emitida en 2009)