jueves, 23 de diciembre de 2010

Imperdible: Vivian Girls – “Everything Goes Wrong” (2009)


De haberse publicado en 2010, el segundo álbum de Vivian Girls hubiera figurado entre mis tres discos del año, poniendo el contrapunto agreste a la solemnidad de los que considero los otros ganadores: Beach House y Owen Pallett. Al fin y al cabo, yo descubrí Everything Goes Wrong en julio; las chicas actuaban en Barcelona a finales de ese mes y, poco a poco, la vaga idea de “a lo mejor” asistir se fue convirtiendo en un “cuánto falta” a base de escuchar repetidamente la sesión que grabaron para Daytrotter –una selección de cuatro versiones lustrosas de su cancionero que si se publicara oficialmente figuraría en su discografía como uno de sus mejores ep’s. La verdadera naturaleza de la banda, alejada de la engañosa nitidez de esa sesión y envilecida en alta tensión eléctrica, me la despacharon estupendamente en ese concierto. Everything Goes Wrong me recuerda inevitablemente a cierta euforia estival, a los últimos viajes en metro y a los primeros en bicicleta (ese es el orden, aunque parezca que debería decirlo al revés), con destino y sin destino; a dormir bien y mal, al espeso calor nocturno.

Vivian Girls suelen figurar en el saco –cada vez más lleno de retales de poliéster y lycra- de los grupos de pop femeninos que han mezclado la distorsión encendida pero quebradiza y las melodías propias de las composiciones de Phil Spector. Peor para el resto de bandas que estén en el saco, añado yo; al lado del trío de Brooklyn (Cassie Ramone –voz, guitarra; Katy Goodman –bajo, voz; y todavía Ali Koehler a la batería al grabar este disco) el resto palidece entre carencias y falta de energía, y es que no debería ser suficiente que estén cerca geográficamente, que algunas de ellas sean colegas o que simplemente sean mujeres para intentar trazar similitudes. Lo que las hace mejores (me tomo el crédito para seguir con la comparación ya que habitualmente se hace) es su capacidad para transmitir algo tangible y genuino en su música, no un simple gimmick que bebe y se ancla a una época pasada. Las veo más cercanas al cianuro de Babes in Toyland que al raca-raca descafeinado de Dum Dum Girls, por poner un ejemplo, y no debe pasar por alto que para Cassie Ramone hayan sido influyentes grupos como los Wipers para entender el componente punk que individualiza su propuesta.

Everything Goes Wrong avanza con urgencia y sin apenas respiro pero por suerte corrige el absoluto caos de la producción de su disco de debut, que grabaron en un par de días. Para este se tomaron el triple de tiempo y aunque la voz sigue estando ligeramente enterrada y la guitarra pica como la maleza espinada, su solidez (esto sí es un power trio) y unas composiciones más reflexivas hacen de este un trabajo quizás no tan lúdico y de desahogo hormonal como el primero pero de complacencia más versátil y duradera. De escucharse sueltas, canciones como ‘I Have No Fun’ o ‘You’re My Guy’ –con su estructura garagera y punky- indicarían que Vivian Girls siguen en su acelerado guateque, pero todo se ve equilibrado por temas que suponen pequeños riesgos dentro de su estilo (desarrollos más largos en ‘Out for the Sun’ o ‘Double Vision’) y sobre todo por la esencia de lo que explican sus letras esta vez: si bien el título del disco quizás lo resuma de manera demasiado pesimista y haya que leerlo con un toque de humor, Everything Goes Wrong recoge momentos de vulnerabilidad propios de un fracaso sentimental aún caliente despachados con seguridad (intranquilidad pero determinación en ‘Walking Alone at Night’) o ternura (‘When I’m Gone’: “¿Estarás esperándome en el escalón cuando llegue a casa? / Cuando todo vaya mal, ¿me echarás de menos cuando no esté?”); destellos de entusiasmo renovado (‘The Desert’), deseo que necesita ser saciado (‘Tension’) o atracción por una situación inconveniente (‘Can’t Get Over You’) que conviven con el aire nihilista y de confusión de los temas que no giran alrededor del anhelo amoroso, como la fiereza recogida en ‘The End’ (ese tom tom que retumba en el tórax, el crescendo final acentuado por el punteo de guitarra cada vez más agudo) que hace las veces de tema central del disco.
La máxima expresión de delicadeza se encuentra al final, cuando en el medio tiempo ‘Before I Start to Cry’ Ramone asume ese papel que hemos tenido todos alguna vez en la agonía que puede ser una despedida: “Vete, no digas nada / Escúchame cuando te digo / que te vayas a casa y me dejes sola / Date la vuelta y dime adiós antes de que empiece a llorar”.

Vivan Girls publicarán la continuación de Everything Goes Wrong la próxima primavera.