Minutos: Carla Geneve - 'Greg's Discount Chemist' (2018)
Nunca me he mordido las uñas. Cuando de pequeño mi madre me las cortaba demasiado, no podía ni mirarlas porque aún me dolían más las puntas de los dedos. Sin embargo, a veces se apodera de mí tal desasosiego que me parece que solo podría quedar bien retratado con la estampa de ese cliché nervioso: la mirada clavada en un punto desenfocado; la mano pegada a la boca, recogida como una garra que, si te fijas un poco, tiembla; la uña del dedo corazón entre los dientes; y la respiración más ahogada de lo que querrías admitir, acelerada por lo que puede llegar a pasarte por la cabeza. No encarno la imagen, pero sufro la sensación con todas las consecuencias. Además ya es primavera: la astenia se alterna con los amagos de taquicardia, a traición. Entre semana, montado en una bicicleta de camino a una oficina, pienso en las canciones de Snail Mail y noto como si se acumulasen lágrimas en los huecos de la cara donde otros tienen sinusitis, pero no llegan a asomar nunca. El domingo cojo una bici...