jueves, 11 de junio de 2015

El despiece: Babes In Toyland



















1991: The Year That Punk Broke. "El año que el punk estalló", resumía para la posteridad el título de un documental a propósito de la gira que Sonic Youth hizo ese año por Europa, llevándose como teloneros a Nirvana cuando faltaba un suspiro para que su Nevermind barriera de forma insospechada el carácter irreverente que tienen todos y todo en ese film. Capturadas por la cámara de David Markey -con Thurston Moore a la cabeza como reportero satírico-, las distintas bandas con quienes coincidieron en Reading bullen con carisma en un paisaje que quizás fuese retratado aquí por última vez con pureza: el fértil panorama de un rock al margen del establishment, distinguido con supremacía como una contracultura innegablemente poderosa antes de que llegasen los interrogantes derretidos en símbolos de dólar a sus pastos. En ese verano de 1991 -filmado en Super 8 con pulso trémulo y el audio distorsionado- se adivinan pocas concesiones. El cinismo aún no era un arma que se utilizara con desconfianza contra los camaradas, sino contra todo lo demás: desde Kim Gordon parodiando una escena ebria de divismo de En la Cama Con Madonna a Dave Grohl y Krist Novoselic arramblando con los brebajes y la fruta del backstage con pose afectada y telenovesca.

Me hice con este documento en VHS cuando tenía quince años, ocho estíos después de que ocurriese todo, y entre toda esa fauna con la que tanto me divertí solo una actuación musical me hizo rebobinar para recrearme en lo que acababa de ver. Un segmento corto, a penas tres minutos, en que Babes In Toyland interpretaban 'Dust Cake Boy' delante de una multitud en el festival de Reading, con todos sus colegas y el influyente locutor británico John Peel viéndolas desde los laterales del escenario. Una canción con un nervio violento: Kat Bjelland (voz, guitarra) esputando cada verso como si te empujase, entre el grito manchado de repulsión y la intimidación; los redobles de goliat desembocando en porrazos a los platillos; las manotadas al bajo. Algo en medio de toda esa rotunda energía, disonante en esa filmación, me atrajo por su integridad. Cuando algo te turba de esa manera en una primera impresión, es difícil que venga de un farsante.

'Dust Cake Boy' fue también la canción que encabezó el primer single que Babes In Toyland publicaron con el pequeño sello Treehouse Records, en 1989, cuando a penas llevaban dos años juntas. Bjelland había crecido en Woodburn, Oregon, y ya había formado parte de varios grupos desde que se mudase a la ciudad de Portland (en el mismo estado) cuando tenía 19 años, formaciones como The Venarays, Sugar Babydoll o Pagan Babies (las dos últimas junto a Courtney Love, a quien conoció en 1985) que no pasaron de pocos conciertos y maquetas. En 1987 cambió su radio de acción a Minneapolis (Minnesota) y pasaron a la historia sus discrepancias con Love sobre la dirección en la que debía ir su música; Kat estaba decidida a tocar música garage lo más alejada posible del pop y su propósito empezó a concretarse en serio cuando conoció a Lori Barbero, una chica que nunca había tocado un instrumento pero que siempre había anhelado tocar la batería. A Lori la conocía todo Minneapolis por su naturaleza sociable y por su rol activo en la escena musical, de la que era una espectadora implicada (las bandas que pasaban por ahí de gira habían dormido al menos una vez en su casa).
















Tras probar con un bajista y una cantante que no encajaron, el grupo se consolidó como trío al incorporar a Michelle Leon (bajo) y decidirse Kat Bjelland a tomar el micrófono, algo que había evitado en sus proyectos anteriores. Y quién lo creería. Su estilo indómito hacía imposible imaginar que esa furia hubiese podido permanecer reprimida tanto tiempo. Cuestionada sobre qué le inspiró a expresarse de un modo tan abrasivo en 1995, respondió: "Estar castigada toda mi vida. Es bueno para la imaginación". Cuando era pequeña su madre abandonó a la familia y la nueva esposa de su padre la trató de forma abusiva hasta que se volvió una persona hermética que no osaba abrir la boca ante los demás. En Babes In Toyland la abrió sin temor, atacando las partes vocales con la pasión y la ausencia de límites con que abordaba las de guitarra, y fue su personalidad la que dirigió a la banda hacia un rock catártico, primitivo y tremebundo como el que pudieran facturar The Stooges, The Birthday Party o The Cramps. El grupo fichó por Twin/Tone Records, un importante sello independiente de Minneapolis, y viajó a Seattle (Washington) para grabar su primer álbum con Jack Endino, productor acreditado en discos de Mudhoney, Screaming Trees o Nirvana.

Spanking Machine apareció en abril de 1990 y merecidamente se considera un disco seminal, no solo porque crearía escuela para la inminente hornada de grupos íntegramente femeninos o liderados por mujeres que aparecerían en los 90, sino porque su estilo se desmarcaba del rock ilustrado con distorsión maciza y cuadrada que las rodeaba. Jack Endino capturó a la banda prácticamente en directo; daba igual que se acelerasen en un par de compases arrebatadas por la misma interpretación. Kat retuerce unos acordes que son pura morralla en canciones donde desenmascara a chicas manipuladoras (las agitadas 'Swamp Pussy' -"Haz un brindis por todos tus problemas / tienes problemas / ¡Deja de existir!"; y 'Lashes': "La niña tiene unas pestañas de rubí / que te azotarán la columna"), a quienes marca el territorio ('He's My Thing') cuando no se ensucia en las relaciones de amor/odio ('Vomit Heart'), la repugnancia ('Dust Cake Boy', 'Never') y el rencor (en la lóbrega 'Pain In My Heart' grita: "¡Fríete, fríete de una puta vez, mi triste novio!"). Lori Barbero, cuya forma de tocar la batería es otra clave del carácter de su música, se acerca al micrófono en 'Dogg', una pieza sobre la humillación que se arrastra como el sujeto, con repetidos golpes de bombo sobre los que bajo y guitarra clavan agujas de vudú.























Las incipientes riot grrrls citaban a Babes In Toyland como inspiración y suspiraban hasta el desmayo en sus conciertos, pero en su música ninguna se acercó a esa auscultación de la psique, esa cólera y angustia personal. Hasta Courtney Love estudió muy bien lo que estaba haciendo Kat antes de volar a Los Ángeles para formar un grupo, Hole, con el que quería superarla en oscuridad, yéndosele la mano con la espesura de la música y con la sobreactuación. Lo asilvestrado de Babes In Toyland, aunque no siempre sencillo en la primera escucha, se traducía en algo ágil; físico como el punk-blues de Pussy Galore y reminiscente de la no wave de los primeros 80 en la intención (Lydia Lunch viene a la mente cuando Kat enfría la voz con ingenuidad) pero al fin y al cabo devastador por méritos propios. Si en los Estados Unidos validaron su estatus entregando dos temas a la colección mensual de singles del sello Sub Pop, en Europa fue el locutor John Peel quien tuvo un rol clave para darles a conocer, empezando por el hecho de que ponerlas en su programa resultó en la creación del sello Southern expresamente para publicar Spanking Machine, según la propia fundadora Allison Schnackenberg. Ella y John Loder tenían unos estudios con el mismo nombre y se lanzaron a la aventura discográfica cuando se quedaron prendados de la banda. Mientras, Sonic Youth se las llevó de gira por Europa por primera vez en 1990 y la prensa musical estaba a sus pies.

Coincidiendo con los conciertos veraniegos de 1991 se publicó el mini-LP To Mother (producido por Loder en sus estudios), una colección de siete canciones grises y claustrofóbicas desde la fascinante montaña rusa de 'Catatonic' a la alucinada caída libre de 'Mad Pilot' y el espeluznante instrumental 'The Quiet Room', recuperado de los días de Kat en Pagan Babies. En diciembre de 1991 la banda recibiría un revés cuando Joe Cole, roadie de varios grupos y pareja de la bajista Michelle Leon, era asesinado a la puerta de su domicilio en California por unos asaltantes que querían robarle. Tenía 30 años. Aunque Michelle intentó seguir en el grupo, acabó abandonándolo a las vísperas de entrar a grabar un nuevo álbum producido por Lee Ranaldo que estrenaría su reciente fichaje por Reprise, una subsidiaria de Warner Brothers. La multinacional veía potencial en el trío para acercarlo a un público mayor y tanto Kat como Lori no querían echar a perder la oportunidad. Reclutaron a Maureen Herman, una vecina de Minneapolis a quien ya habían tentado con la idea en 1987, y Babes In Toyland selló su nueva y más duradera encarnación. Su bajo ya suena en Fontanelle (1992), el disco que elevó su techo comercial en el año que Nirvana habían desbancado a Michael Jackson de las listas de ventas, despachando el triple de copias que Spanking Machine.























Las canciones de Fontanelle, encabezadas por un ajuste de cuentas nada velado a Courtney Love llamado 'Bruise Violet' ("Tú ves las estrellas con los ojos iluminados por mentiras / tú tienes todas tus historias mezcladas con las mías"), venían presentadas con un sonido más metálico, limpio y compacto; como grageas de punk-rock conciso de distintos niveles de brutalidad: 'Handsome and Gretel', plagada de obscenidades, es la más bárbara, pero otras como 'Pearl' o 'Won't Tell' no le van a la zaga, con esas melodías fantasmagóricas que se alternan con el tono bronco habitual. Cohesivo pero aún así versátil, el repertorio destapa detalles como la guitarra cristalina que mece las partes sedadas de 'Spun', las estrofas sostenidas en una línea de bajo tétrica en 'Right Now' o el sonido de vasos y jarrones rompiéndose en la escalofriante y desesperada ("Aquí estoy, a tus órdenes / porque se ha ido") 'Gone'.

A pesar de seguir contando con el apoyo de la crítica y del aumento de su popularidad, la banda estaba a punto de resquebrajarse otra vez. La noticia saltó a la prensa insinuando que el estrés de las extensas giras, la mala comunicación entre las tres componentes y el reciente enlace de Kat con el músico Stuart Gray (con quien se mudó a Seattle y empezó un proyecto musical llamado Crunt) habían llevado a Babes In Toyland a la implosión. La situación forzó una charla entre ellas que sirvió para aclarar malentendidos y desmentir la ruptura la primavera de 1993 con motivos de peso: su participación en la gira itinerante Lollapalooza (compartiendo escenario principal con Dinosaur Jr. o Primus) y la publicación de Painkillers, EP para el que se reencontraron con Jack Endino en el estudio. Cuatro canciones inéditas -dos de ellas de las sesiones con Lee Ranaldo- entre las que destacan 'Laredo' e 'Istigkeit' (casi etérea para sus estándares) y una vitaminada revisión de 'He's My Thing' que no se alejaban del enfoque sonoro de Fontanelle. En la cara B del vinilo se añadió un concierto grabado en la emblemática sala CBGB's de Nueva York en abril de 1992.















Aunque dieron algunos conciertos, el año 1994 fue de relativo descanso, centrándose en dejar listo su siguiente disco, con el que Reprise esperaba mejorar las cifras anteriores. Esta vez lo co-produjeron con Tim Mac, un ingeniero de Minneapolis que ya había ayudado desde los mandos en Fontanelle y era el encargado de su sonido en directo. Guardado en la recámara hasta mayo de 1995, Nemesisters era su trabajo más pulposo y rock, algo que determina especialmente el sonido de una batería apabullante, henchida y casi indescriptible, no en balde el instrumento que saluda en solitario al inicio de 'Hello'. También era el disco más irregular. Añadidos notables a su cancionero a parte ('Oh Yeah!', 'Ariel', '22'), la presión que sintieron para alterar su fórmula las llevó a registrar un single incontestable, 'Sweet 69', con un saludable tono de sorna; a explorar más allá los límites del grito gutural ('S.F.W'); a acercarse al rock setentero de Led Zeppelin en 'Surd' y a dejar patente el influjo de la Lydia Lunch de Queen of Siam en 'Memory'; y a contar con la voz cantante de Maureen Herman en la sinuosa 'Killer On the Road', un momento de intriga. El disco, no obstante, se tuerce con la decisión de añadir al final un bloque de tres versiones de las que solo se salva el acapella de 'Deep Song' (popular en la voz de Billie Holiday) cantado por Lori Barbero. Las desaliñadas y horrendas revisiones de 'All By Myself' (que Céline Dion llevaría más tarde a las listas de éxitos) y 'We Are Family' (de Sister Sledge) eran un lastre inexplicable que afectaba a todo el conjunto.

Sin cumplir las expectativas de Reprise y en un lugar incierto creativamente, el grupo terminó su relación con el sello y Maureen Herman se marchó en 1996. Kat y Lori tocaron un tiempo con una bajista llamada Dana Cochrane e incluso Michelle Leon se les unió para girar en 1997 (formación que tocó en el festival Espárrago Rock de Granada), pero poco después acababan aparcando la banda indefinidamente, centrándose Kat en su nuevo proyecto Katastrophy Wife (junto a su segundo marido Glenn Mattson), continuista en su estilo. Con la publicación de una recopilación de rarezas en tres partes (Lived, Viled y Devil) y una última gira a propósito, Babes In Toyland se despedían de sus seguidores el invierno de 2001. Cuando visitaron Barcelona ese febrero, Bjelland declaró en El Periódico al respecto de lo vivido en los 90: "Todo cambió durante cinco minutos (...). Salieron muchos grupos imitando a Nirvana y R.E.M., y se hizo caso a grupos como Sonic Youth, Mudhoney y nosotras mismas. Pero luego, hubo un retroceso y la cosa ha ido incluso a peor". Sobre su legado, añadía: "Aunque ahora hay más mujeres en el rock que hace 10 años, no escucho muchas bandas femeninas en la radio".

En todos los años en que he tenido un ojo encima de grupos con una mayor representación femenina en sus filas, solo he visto un atisbo de la energía que parecían exudar Babes In Toyland en el directo de Vivian Girls, interpretada a su manera. Había una química y una visceralidad en esa banda que no localizo en otras declaradas públicamente admiradoras, como Sleater-Kinney, o que tomaron el testigo de su crudeza, como Yeah Yeah Yeahs en sus inicios. Quizás por eso Kat, Maureen y Lori han vuelto a girar este año. Como ha dicho Thurston Moore hace un par de semanas: "Como banda, creo que estaban representando un verdadero ideal de quiénes eran como mujeres, no solo en el mundo, sino en una industria que siempre tuvo una historia de desequilibrio en igualdad de género. Eso en sí mismo es importante y que se reúnan solo hace que alentarlo".


Selección de su trayectoria en orden cronológico,
cortesía de Goear: