domingo, 27 de julio de 2008

El despiece: El Regalo de Silvia

















Como a muchísimas cosas, al nacimiento de la escena indie española llegué tarde. A pesar de que en casa mi padre escuchaba todas las tardes Radio 3 en la habitación en la que trabajaba, no fue hasta 1996-97 que empecé a escucharla por mi cuenta. Recuerdo que fue a raíz de unos especiales de actuaciones en directo que programó Jesús Ordovás en el Diario Pop en verano, que llamaron mi atención por emitir temas de la actuación de PJ Harvey en Glastonbury de 1995, artista que había descubierto viendo el videoclip de 'Down By the Water' un mediodía en Canal + (exacto; aunque parezca mentira, fue en la media hora televisiva de Los 40).

Al poco tiempo, el Diario Pop pasó a emitirse a las once de la noche, y solía escucharlo antes de dormirme o grabármelo si tenía demasiado sueño como para aguantar. Ahí empecé a identificar a muchas de las bandas que aparecían en esos Rockdelux que me había comprado esporádicamente (básicamente por tener en portada a la misma Harvey, a Björk o a Suede) y a encajar las piezas de la historia que esa misma revista intentó resumir en unos especiales llamados La Edad del Indie en los números de mayo hasta julio-agosto de 1998. Ordovás, además de presentar las novedades discográficas e invitar a los grupos al programa, repescaba amenudo actuaciones antiguas en directo y maquetas primerizas de bandas como Los Planetas, Nosoträsh, El Niño Gusano o quien nos ocupa hoy, El Regalo de Silvia, aunque lo que recuerdo que fue definitivo para investigarles movido por un flechazo fue el tema que aparecía en un recopilatorio del último sello del grupo, Grabaciones en el Mar, que se regaló con la aludida Rockdelux.

El Regalo de Silvia fueron de los primeros en asomar en la mencionada escena indie española a finales de los ochenta cuando en diversas comunidades autónomas emergieron bandas con propuestas insólitas por estos pagos mientras la movida madrileña daba coletazos agónicos, influenciadas sobretodo por el noise, el rock y el pop que la década había dado en América e Inglaterra. La formación consistía en Silvia Fayanás (guitarra y voz); Oscar Fayanás (bajo) y Pepe Benito (batería); y Eva Recacha (violín), que pronto fue sustituída por Jacobo García-Rodeja (que también tocaba la viola), todos de Zaragoza.

Para alguien familiarizado con The Velvet Underground (yo no lo estaba cuando les descubrí, ignorando por tanto la evidencia), su música recordaba inevitablemente a la banda de Lou Reed cuando se dejaba acompañar de la Nico más amable, referencia rastreable en la voz de Silvia, grave y de reminiscencia germánica por la vía de un acento inglés aprendido soñando con la señorita Päffgen. Pero The Velvet Underground no deja de ser una referencia que el grupo retuerce a su antojo, pues El Regalo de Silvia tienen un distintivo toque de melancolía -provocada por recuerdos indistintamente triunfantes o de pérdida- que se cuela en los entresijos de las canciones, sean estas distorsionadas y rápidas o lentas y contemplativas, en inglés o -puntualmente- en castellano (fueron de los pocos de esa nueva generación  que se atrevieron a componer en su idioma).






















Pioneros de la escena pues, grabaron algunas maquetas entre 1990 y 1991 (ya notables en su elaboración, demostrando ser una banda bastante sólida incluso en esos primeros días) y a través del sello La Fábrica Magnética (que dirigía Servando Carballar, de los míticos Aviador Dro) publicaron un primer mini-LP homónimo en septiembre de 1991, cuando en Zaragoza ya habían quedado segundos en el concurso de grupos noveles Medio Kilo de Rock. En El Regalo de Silvia el grupo enseña su faceta más melancólica decantándose por los medios tiempos, en los que brillan sin esfuerzo: historias de chicas tristes que se marchan (nótese la influencia de Lou Reed en 'Jenny', que sigue el patrón de 'Candy Says' y de todas las canciones sobre chicas con discurso acuñadas por el fundador de The Velvet Underground), de personas que sueñan con otras sin que ésas lo sepan; de días de lluvia y de encuentros con primeros amores. Temas que remiten a los viajes en tren realizados en días de niebla, mirando por la ventana perdido en alguna reflexión de las que pincha en el corazón justo antes de que anochezca y de que la visión de tu propio reflejo en el cristal te prive de esa divagación, ensoñadora y gris, tan reconfortante. Las guitarras acunan a la voz, limpias y acogedoras, y la viola la apoya -a veces sollozante, a veces reconfortante-, enfatizando su narración. 'Rainbow' (cantada en castellano) y 'Dream Factory' puntúan alto en su cancionero.

A finales de 1992 se embarcan en la gira Noise Pop 92, organizada por Luis Calvo, del recién estrenado sello Elefant Records, y por Ana Béjar y Alfonso Pozo, miembros del grupo insignia del sello, Usura; una gira que se considera el kilómetro cero de La Edad del Indie y que tenía como finalidad dar a conocer en ocho ciudades del país a cuatro de sus mejores bandas emergentes (siendo Bach is Dead y Penelope Trip las otras dos). A pesar de varios problemas logísticos, desacuerdos, pérdidas inevitables de dinero y la disciplina de los tres organizadores, que solía desembocar en varios malentendidos y toques de atención a los otros grupos, la gira obtuvo una respuesta muy positiva por parte del público y supuso una gran aventura que cumplió su objetivo.

Los problemas con La Fábrica Magnética empezaron durante la grabación de su primer álbum, que se publicó a mediados de 1993 bajo el título de Dream Factory (como la canción del mini-LP, que no aparece aquí). Las dificultades económicas del sello hicieron que se prescindiera del productor Moncho Campa cuando solo había trabajado en la canción 'Blue Nirvana', así que para el resto del repertorio trabajaron mano a mano Servando Carballar y Óscar Fayanás. En el disco desarrollaron lo expuesto en El Regalo de Silvia (volviendo a dar en el clavo en esas viñetas frágiles de ensoñación diurna, como 'Superman is Dead', 'Andy's Days' o 'Waiting For...', en la que se percibe una sensibilidad cercana a la de Dean Wareham) pero dando muestras ampliadas de su buen hacer para las piezas melódicamente atemporales que respiran mediante arpegios y punteos distorsionados, una electricidad jangle-pop (la de temas como 'Smile After Storm' o 'Anniversary') que no mostraban desde sus primeras maquetas. Atención también a 'Weather' y 'Taillights Are Burning'.

















Entrados en 1994, se produce finalmente el quiebre de La Fábrica Magnética, obstaculizando el progreso de la banda al sumarse a otras vicisitudes. Óscar recuerda: "[La quiebra] nos hizo bastante daño, porque teníamos maquetas preparadas y un contrato firmado, pero no tenían dinero para lanzar un nuevo disco y nosotros no podíamos grabar por nuestra cuenta si no nos daban el placet. Coincidió con un lío monumental que tuvimos con dos managers sucesivos, uno de Zaragoza y uno de Madrid. Al final desaparecimos del panorama durante el año en el que todo bullía, cuando más grupos aparecían, y la verdad es que nunca nos recuperamos al 100%. Ese periodo, aún así, sirvió para que maduráramos como grupo y reflexionáramos sobre nuestras limitaciones como instrumentistas, en cuanto a imagen y a nivel de comunicación". En este periodo solo contribuyen 'Song For the Kids' al disco Navidades Furiosas (1993), aparecido en fechas navideñas y para el que varias bandas compusieron o versionaron canciones afines con el espíritu de las fiestas; y la espléndida 'Jody's Drunk' a otro recopilatorio, 18 Canciones Acústicas (1994), iniciativa de Grabaciones en el Mar que reunió a un buen puñado de bandas emergentes estatales con rendiciones de sus canciones en acústico.

Fue precisamente Pedro Vizcaíno, fundador en Zaragoza de Grabaciones en el Mar (sello por entonces recién nacido) quien les ofreció casa para editar el que bien podría considerarse su mejor disco, Fantastic Circus (1995). Si bien su estilo no varió nunca en exceso, el año de reflexión se adivina como realmente fructífero pues se perfilaría cualitativamente a nivel de composición y producción para este disco. El productor Juanma Mas se trabaja una producción donde todo suena más claro y sólido, alejado del sonido que se le había conocido al grupo hasta entonces (más cercano a la década de los ochenta, con esa humedad decadente) y se incorporan arreglos versátiles, más preciosistas: se traen al frente las guitarras acústicas si conviene ('Happiness') y se añaden nuevos detalles como acordeón, muy gráfico en la breve y reflexiva 'How To Grow Again?' o en 'Nervous Love'. Todo suena más tangible y emocionante, y por primera vez ganan terreno las piezas galopantes en su entusiasmo. 'Grenoble Station', 'Treasure' o 'Feedback Circle' son muestras redondas y vitalistas empapadas en un rock agudo que pasa por la pegada de la new wave, e incluso los rincones intimistas como la mencionada 'Nervous Love' (una joya), o 'Mamuts' (delicioso pizzicato del violín) presentan tal paleta de colores que nunca se quedan en la simple cavilación privada. Otro detalle: aunque pocos, incluyen nuevos apuntes para su cancionero en castellano (como la saltarina 'Denique') después del repertorio íntegro en inglés de Dream Factory.


















El grupo se separa definitivamente en 1996, siendo clave el abandono de Óscar Fayanás, aunque como él mismo resume "estábamos en un callejón sin salida. No podíamos crecer como grupo si no crecíamos a nivel de público, y no queríamos hacer concesiones para ser un grupo de multinacional. Entramos en un bucle de ensayos, conciertos sin mucha repercusión y pocas expectativas. Además nuestras vidas personales empezaban a divergir".  Aparece como despedida el recopilatorio de rarezas Flash, en una tirada limitada de cuatrocientas copias. Se trata sin duda de un documento básico para los seguidores del grupo, pues en él se recopilan -en orden cronológicamente inverso- descartes de las sesiones de grabación para su último disco (Fantastic Circus aún podía haber tenido tres joviales cartas ganadoras más: 'Lágrimas', 'So Stout (Saint-Exupery)' y en especial la inmensa 'Railway Train /2', toma alternativa mucho más ágil y emocionante de un tema que sí entró en el álbum madre); algunas maquetas grabadas para lo que debía ser el disco para La Fábrica Magnética de 1994 (continuistas en el estilo de su primer largo -'There She Goes' es particularmente genérica- y presumiblemente llenas de espacios vacíos a colorear cuando entrasen propiamente en el estudio, aunque 'Hopeless' y 'Live and Dream' vuelan alto en un paisaje conmovedor, y 'High Emotions' tiene el desenfado de los mejores temas pop de Fantastic Circus); y selecciones de las dos primeras maquetas que les dieron a conocer a principios de los noventa, cuatro temas excelentes (el ruido y el ritmo monocorde de 'Inverted Ways'; lo naïf de 'Funny Valentine') que son una delicia a la altura de sus últimos tiempos ejecutados con una inocencia acentuada.

Óscar fue el único que se mantuvo alejado del mundo de la música de manera pública. Pepe y Silvia continuaron en el grupo La Nube, un proyecto más punk-pop ya iniciado cuando aún estaban en El Regalo de Silvia que se separó a principios de la década pasada,y Jacobo tocó puntualmente con El Niño Gusano y más tarde en el grupo de música tradicional aragonesa Biella Nuei. Pepe toca hoy en día en Zorras Adolescentes. Jacobo falleció el 16 de enero de 2013 a la edad de 47 años.

Texto revisado y ampliado el 23 de enero de 2013.

Gracias a Óscar Fayanás y a Pepe Benito.

Para escuchar en Spotify:

El Regalo de Silvia - El Regalo de Silvia (1991) (disco original temas 1-7)
El Regalo de Silvia - Dream Factory (1993) (disco original temas 1-14)
El Regalo de Silvia - 'Jody's Drunk' (contribución a 18 Canciones Acústicas, 1995)
El Regalo de Silvia - Fantastic Circus (1995)
El Regalo de Silvia - Flash (1996)


Inencontrables encontrables tras el click:

El Regalo de Silvia - Maqueta 1991
El Regalo de Silvia - Between Heaven and Floor
('Ballet', del CD recopilatorio que acompañaba a la revista Buceadora #1, 1996; 'Song for the Kids', de Navidades Furiosas, 1993; y 'Heaven', versión de Psychedelic Furs en directo)



5 comentarios:

Antonio dijo...

Muchas gracias por tu post, soy de Zaragoza -aunque haga años que no vivo allí- y escuché intermitente a El Regalo de Silvia si bien la economía de un adolescente como era no me dio para hacerme con ninguno de sus discos. Ahora, gracias a Internet, estoy completando esta laguna :-)

pepe nube dijo...

holaaa, acabo de encontrar tu comentario (no se hace cuanto esta puesto) soy pepe era el bateria de EL REGALO DE SILVIA, queria darte las gracias por acordarte de nosotros, me ha gustado mucho lo que has puesto. nunca aspiramos a nada, solo a hacer lo que nos gustaba, pero se agradece que alguien se acuerde. yo despues de el regalo, toque en otros grupos como LA NUBE o MANOLO KABEZABOLO. ahora toco en un grupo de punk rock llamado ZORRAS ADOLESCENTES, bueno gracias otra vez y si necesitas algo ya sabes, saludikos pepe www.myspace.com/pepenube

Joaquín Bastarós dijo...

El enlace del disco Dream Factory hay que cambiarlo por este:

http://www.musicapolar.com/blog/el-regalo-de-silvia-dream-factory-1993/

Estanis dijo...


Gracias Joaquín

Luis Mendo Tomás dijo...

¡Gracias por esos "inencontrables encontrables tras el click"! :-)